{"id":22434,"date":"2017-05-29T20:51:59","date_gmt":"2017-05-29T19:51:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/?p=22434"},"modified":"2017-05-29T21:06:49","modified_gmt":"2017-05-29T20:06:49","slug":"perdiendo-la-cabeza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/perdiendo-la-cabeza\/","title":{"rendered":"Perdiendo la cabeza"},"content":{"rendered":"<p>\u2014En realidad, Washington Irving escribi\u00f3 \u201cLa leyenda de Sleepy Hollow\u201d a modo de exorcismo \u2014dec\u00eda el doctor\u2014. Escribi\u00f3 aquel cuento porque estaba aterrorizado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY piensa usted que ahora puede estar ocurri\u00e9ndole lo mismo, doctor? \u2014pregunt\u00f3 Amelia\u2014. Porque yo empiezo a creer que es de tanto escribir, que est\u00e1 perdiendo la cabeza\u2026<\/p>\n<figure id=\"attachment_22443\" aria-describedby=\"caption-attachment-22443\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/perdiendo-la-cabeza\/imprimir-2\/\" rel=\"attachment wp-att-22443\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-22443\" src=\"http:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Perdiendo-la-cabeza-fanart-300x188.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"188\" srcset=\"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Perdiendo-la-cabeza-fanart-300x188.jpg 300w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Perdiendo-la-cabeza-fanart-768x481.jpg 768w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Perdiendo-la-cabeza-fanart-644x403.jpg 644w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-22443\" class=\"wp-caption-text\">Pieza: Katha<\/figcaption><\/figure>\n<p>Washington Irving hab\u00eda llegado a Granada el 4 de mayo de 1829, acompa\u00f1ado del pr\u00edncipe Dolgorouki. Tras instalarse en los apartamentos que el gobernador de la ciudad, Francisco de la Serna, hab\u00eda dispuesto para ellos en el Palacio de Carlos V, ambos amigos bajaron a la ciudad, a trav\u00e9s de una serpenteante cuesta que, entre \u00e1rboles y el rumor del agua, les condujo al Albayc\u00edn, el famoso barrio que fuera de los moros, tras la entrega de la ciudad.<\/p>\n<p>Irving estaba desconcertado. Y las imprecaciones de Dolgorouki no contribu\u00edan a mejorar el ambiente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA qui\u00e9n se le ha ocurrido sembrar el camino de chinos?\u2014 protestaba\u2014. Porque ser\u00e1n bonitos, pero un rato inc\u00f3modos. \u00bfY d\u00f3nde est\u00e1 el ambientazo que dec\u00edas que hab\u00eda en esta ciudad, siempre llena de gente joven y alegre, atra\u00edda por la fama de su centenaria Universidad?<\/p>\n<p>A Washington no le quedaba m\u00e1s remedio que callar. Y asentir. Porque, efectivamente, la ciudad parec\u00eda muerta, pr\u00e1cticamente vac\u00eda y abandonada. Solo los restos de ominosas y siniestras cruces, hechas de madera resquebrajada y flores ya mustias, jalonaban su camino. Tambi\u00e9n hab\u00eda otros restos, m\u00e1s org\u00e1nicos, m\u00e1s pestilentes y nauseabundos. Restos de v\u00f3mito y or\u00edn por toda la carrera que discurr\u00eda junto al r\u00edo Darro, del que se dec\u00eda que a\u00fan llevaba oro\u2026<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 demonios hab\u00eda pasado en aquella Granada que, en su primer viaje, Irving conoci\u00f3 bullanguera y festiva, dejando al margen el peculiar y extra\u00f1o humor de sus habitantes?<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/a-tiempo-de-perder-la-cabeza\/18765774_1367053066681100_819569916157496038_n\/\" rel=\"attachment wp-att-22436\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-22436\" src=\"http:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/18765774_1367053066681100_819569916157496038_n-300x300.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/18765774_1367053066681100_819569916157496038_n-300x300.png 300w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/18765774_1367053066681100_819569916157496038_n-150x150.png 150w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/18765774_1367053066681100_819569916157496038_n-768x767.png 768w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/18765774_1367053066681100_819569916157496038_n-644x643.png 644w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/18765774_1367053066681100_819569916157496038_n.png 905w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>No fue hasta la ca\u00edda de la tarde, de vuelta a la Alhambra, que Irving y Dolgorouki supieron que la v\u00edspera de su llegada, el 3 de mayo, se hab\u00eda celebrado una gran fiesta en Granada, en la que buena parte de sus habitantes acabaron bastante perjudicados.<\/p>\n<p>\u2014Las Cruces. Una fiesta nauseabunda en la que se toma el nombre de Dios en vano, se bebe hasta la inconsciencia y hasta la gente m\u00e1s respetable de la ciudad termina bailando al son de esa m\u00fasica infernal, el flamenco que tocan los gitanos\u2026<\/p>\n<p>Qui\u00e9n hablaba con tanto odio como resentimiento era Mariano Maduro, un comerciante local con \u00ednfulas de juntaletras que, en su momento, hizo fortuna en Am\u00e9rica. Un mediocre escritor que pagaba de su bolsillo la edici\u00f3n de los libros que dec\u00eda escribir y que, nada m\u00e1s saber que el insigne Washington Irving hab\u00eda llegado a Granada, movi\u00f3 sus hilos para conseguir que el gobernador le invitara a la cena de bienvenida dispensada al famoso escritor y diplom\u00e1tico norteamericano.<\/p>\n<p>Mariano Maduro es lo que, en jerga local grana\u00edna, llamar\u00edan un pesao. Un brasas. Un aut\u00e9ntico y reverendo co\u00f1azo. Tanto que, apenas lo conoci\u00f3, el bueno de Dolgorouki sali\u00f3 por piernas de Granada, dejando abandonado a su suerte a su amigo Irving.<\/p>\n<p>Al norteamericano le gustaba, a la ca\u00edda de la tarde, dejar sus aposentos del Palacio de Carlos V y vagar por el recinto de la Alhambra, por entonces abierto y ocupado por gitanos, buhoneros, m\u00fasicos y recitadores. Al principio lo hac\u00eda para quitarse de encima a Maduro, que no soportaba el contacto con la que consideraba gentuza del mal vivir, ladrones y estafadores. Despu\u00e9s, le cogi\u00f3 el gusto a aquello de escuchar historias junto al fuego, mientras los m\u00fasicos rasgueaban sus guitarras o se aplicaban al arte de dar palmas. Que nunca hubiera imaginado lo que, musicalmente hablando, pod\u00edan dar de s\u00ed dos manos chocando, la una contra la otra.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a acostarse al alba, a levantarse a la hora del almuerzo y a pasar la tarde escribiendo en un espacio muy especial de la Alhambra que descubri\u00f3 por casualidad, otra vez que trataba de dar esquizazo a Mariano: los apartamentos que, en su d\u00eda, se prepararon para la reina Isabel de Farnesio.<\/p>\n<p>Huyendo de la vida social a la que Maduro trataba de someterle con el \u00fanico fin de pavonearse entre las clases pudientes de Granada, presentando a Irving como un compa\u00f1ero de letras, el bueno de Washington se mud\u00f3 a aquellas habitaciones que, cerradas y abandonadas, le serv\u00edan para espolear su imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar, pues, que dejara escrito que \u201cJam\u00e1s he gozado de una residencia m\u00e1s deliciosa\u2026 Estoy tan enamorado de mi apartamento que me cuesta trabajo salir de \u00e9l para dar mis paseos. Estar en el coraz\u00f3n de este gran palacio deshabitado te da una grata sensaci\u00f3n de tranquilidad y sosiego dif\u00edcil de descubrir\u201d.<\/p>\n<p>Efectivamente, Irving solo sal\u00eda, por las noches, a disfrutar de las malas compa\u00f1\u00edas, tal y como empez\u00f3 a criticar Maduro delante del gobernador de la Serna\u2026 y de cualquiera que se le pusiera a tiro. Y es que, en el arte de la maledicencia, Maduro no ten\u00eda rival.<\/p>\n<p>\u2014Para m\u00ed que el extranjero se est\u00e1 aficionando en demas\u00eda no solo al vino, que ya hemos comprobado que lo bebe con generosidad\u2026<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. S\u00e9 lo que quiere decir, Maduro. Que tambi\u00e9n le pega bien a las chacinas. Sobre todo, a la morcilla. Que empez\u00f3 por hacerle ascos, al enterarse de que era sangre frita con cebolla, pero que no ha tardado en cogerle el gustillo\u2026<\/p>\n<p>\u2014No es a eso a lo que me refiero, se\u00f1or gobernador. Me refiero a que jurar\u00eda que nuestro invitado, su invitado, fuma algo m\u00e1s que tabaco cuando aspira de esa pipa de la que no se separa. Que s\u00e9 lo que me digo, que conozco aquellas tierras. Y que eso que fuma es muy peligroso. Que trastorna la mente, que si yo le contara lo que yo he visto\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed comenz\u00f3 todo.<\/p>\n<p>El hecho de que Irving apenas saliera de la Alhambra, pas\u00e1ndose buena parte del d\u00eda durmiendo, escribiendo o\u2026 en lo alto de la Torre de Comares, observando lo que pasaba en la ciudad gracias a sus anteojos Doland; junto a su inveterada afici\u00f3n por la vida nocturna extramuros, empez\u00f3 a granjearle la fama de exc\u00e9ntrico.<\/p>\n<p>Pero los problemas, los problemas de verdad, comenzaron a primeros de julio de 1829, cuando Irving se empe\u00f1\u00f3 en que hab\u00eda que celebrar el D\u00eda de la Independencia de los Estados Unidos. Aprovechando que el americano se mostraba especialmente excitado, Maduro convenci\u00f3 a una de las sirvientas del Palacio de Carlos V para que disolviera en el t\u00e9 que tomaba todas las ma\u00f1anas unas hierbas que un boticario de confianza le hab\u00eda prescrito para calmar los nervios.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana del 3 de julio, como tantas otras ma\u00f1anas, Irving se levant\u00f3 m\u00e1s cerca del mediod\u00eda que del amanecer. Pidi\u00f3 que le sirvieran el desayuno en el Patio de los Leones. \u00a1Otra m\u00e1s de sus rarezas y excentricidades! En vez de desayunar en sus aposentos, se empe\u00f1aba en hacerlo ora en el susodicho Patio de los Leones, ora en el Sal\u00f3n de Embajadores. Que s\u00ed, que desayunar\u00eda \u201cal estilo de los reyes nazar\u00edes\u201d, como escribi\u00f3 a Dolgorouki en una de sus cartas, pero que no pod\u00eda ser una costumbre m\u00e1s inc\u00f3moda.<\/p>\n<p>Y es que, a esas alturas, Mariano Maduro hab\u00eda sobornado a una de las sirvientas encargada de adecentar los apartamentos en que resid\u00eda Irving, para que leyera su correo y le contara cualquier novedad digna de inter\u00e9s. Su correo\u2026 y cualquier otro documento en que el americano estuviera trabajando.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s terminar de desayunar, aquella infausta ma\u00f1ana del 3 de julio, Washington empez\u00f3 a encontrarse mal. Y la cosa fue a peor a lo largo del d\u00eda: n\u00e1useas, fiebre, malestar general\u2026 A \u00faltima hora de la tarde, Irving se meti\u00f3 en la alberca del Patio de los Arrayanes, como sol\u00eda. Era uno de los momentos m\u00e1s placenteros del d\u00eda, sumergirse en el agua calentada por el sol. Pero ni aquello consigui\u00f3 templarle el cuerpo.<\/p>\n<p>Aquella noche, Irving no sali\u00f3.<\/p>\n<p>El 4 de julio, Mariano Maduro se empe\u00f1\u00f3 en desayunar con Irving. Por mucho que \u00e9ste le dijera que estaba desganado, el granadino insisti\u00f3 en que, por lo menos, se tomara una infusi\u00f3n. Que siempre hace bien.<\/p>\n<p>Para celebrar el 4 de julio y homenajear a su distinguido hu\u00e9sped, el gobernador de Granada hab\u00eda encargado un espect\u00e1culo de fuegos artificiales, manteni\u00e9ndolo en secreto, de forma que fuera una agradable sorpresa para Irving. Solo estaban al tanto los pirot\u00e9cnicos y, por supuesto, Maduro, al que no se escapaba nada de lo que pasaba en la ciudad.<\/p>\n<p>Fue entonces que comenzaron las pesadillas. Fue esa misma noche del 4 de julio cuando la celebraci\u00f3n de la Independencia de los Estados Unidos se convirti\u00f3, en la cabeza de Irving, en una aut\u00e9ntica locura. Tanto petardo, cohete y p\u00f3lvora, tanto ruido y tanta explosi\u00f3n de luz en el cielo; Irving lo sinti\u00f3 como una grav\u00edsima amenaza contra su persona.<\/p>\n<p>Esa noche, temblando por la fiebre, el escritor sinti\u00f3 c\u00f3mo el mism\u00edsimo jinete sin cabeza de Sleepy Hollow se presentaba frente a \u00e9l, entrando en Palacio a caballo mientras bland\u00eda una espada. Entonces surgi\u00f3 una voz sobrenatural exigi\u00e9ndole que, o bien le entregaba el manuscrito en que estaba trabajando, o le rebanar\u00eda el cuello de un tajo y se llevar\u00eda su cabeza bajo el brazo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/a-tiempo-de-perder-la-cabeza\/18672906_1363724357013971_1089414749014984426_o\/\" rel=\"attachment wp-att-22435\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-22435\" src=\"http:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/18672906_1363724357013971_1089414749014984426_o-300x300.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/18672906_1363724357013971_1089414749014984426_o-300x300.png 300w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/18672906_1363724357013971_1089414749014984426_o-150x150.png 150w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/18672906_1363724357013971_1089414749014984426_o-768x768.png 768w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/18672906_1363724357013971_1089414749014984426_o-644x644.png 644w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/18672906_1363724357013971_1089414749014984426_o.png 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Es en este punto de la historia cuando Amelia entra en acci\u00f3n y, tras comprobar el calamitoso estado en que se encontraba Irving, balbuceando y delirando, llam\u00f3 a un doctor que, adem\u00e1s de versado en medicina, era docto en letras.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo estar\u00e1 como el Quijote, loco perdido y con la cabeza ida de tanto escuchar las leyendas de la Alhambra, encerrado entre estos fantasmag\u00f3ricos muros? \u2014preguntaba Amelia\u2014. Que, si el sue\u00f1o de la raz\u00f3n produce monstruos, las pesadillas de la sinraz\u00f3n pueden producir fantasmas\u2026<\/p>\n<p>\u2014Podr\u00eda ser, sin duda. Pero m\u00e1s me inclino a pensar que la supuesta locura est\u00e1 provocada por algo m\u00e1s mundano, como la ingesta de alg\u00fan tipo de t\u00f3xico\u2026<\/p>\n<p>Efectivamente, a la ma\u00f1ana siguiente, Amelia consigui\u00f3 hacerse con una muestra de la infusi\u00f3n que una sirvienta le llev\u00f3 a Irving.<\/p>\n<p>\u2014Ipomea viol\u00e1cea. O, como la llaman en M\u00e9xico, Morning Glory. Muy usada en ceremonias rituales, al provocar v\u00edvidas visiones. Y todo ello, gracias al LSA, una sustancia psicoactiva que, no por casualidad, se parece enormemente al LSD\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPsicoqu\u00e9? \u2014pregunt\u00f3 el m\u00e9dico, sin entender nada de lo que dec\u00eda Amelia que le hab\u00edan dicho de no se sabe qu\u00e9 sitio con el que se comunicaba misteriosamente. Laboratorio o algo as\u00ed, hab\u00eda cre\u00eddo entender.<\/p>\n<p>\u2014Nada, nada. Que, efectivamente, nos est\u00e1n envenenando al bueno de Irving. Que no est\u00e1 perdiendo la cabeza. Que su empe\u00f1o en entregar los papeles de su manuscrito, a cambio de que no le corten la cabeza, tiene una s\u00f3lida base\u2026 qu\u00edmica.<\/p>\n<p>No tard\u00f3 Amelia en descubrir el nombre de la persona que suministraba las hierbas que supuestamente deb\u00edan calmar a Irving.<\/p>\n<p>\u2014Cuando vi el efecto que le provocaban, trat\u00e9 de negarme a seguir administr\u00e1ndoselas a Don Washington, pero entonces Don Mariano me amenaz\u00f3 con denunciarme a Don Francisco de la Serna. Y sent\u00ed miedo, que no sabe usted lo mal bicho que puede ser, Don Mariano\u2026<\/p>\n<p>\u00a1Ay, Mariano, Mariano!<\/p>\n<p>Qu\u00e9 pena que aquellos viajes de juventud por ultramar, adem\u00e1s de depararle una notable fortuna y un amplio conocimiento de la farmacopea ind\u00edgena, no le sirvieran para mejorar su escaso talento literario\u2026 ni para mitigar sus excesivas envidia y ambici\u00f3n.<\/p>\n<p>Washinton Irving tardar\u00eda todav\u00eda unos d\u00edas en depurar de su organismo el t\u00f3xico suministrado por el infame plagiador frustrado. Sigui\u00f3 disfrutando, eso s\u00ed, de sus ba\u00f1os vespertinos, en los Arrayanes. Y de las noches a la luz del fuego. Aunque ya no beb\u00eda tanto vino, la verdad sea dicha\u2026<\/p>\n<p>El 29 de julio de 1829, cuando dej\u00f3 Granada, cruz\u00f3 su mirada por \u00faltima vez con Amelia, llev\u00e1ndose le mano al coraz\u00f3n mientras bajaba la cabeza, en se\u00f1al de agradecimiento, a la vez que se tocaba el sombrero.<\/p>\n<p>No lo hizo porque se hubiera enamorado, lo que tampoco habr\u00eda sido tan extra\u00f1o; sino porque, en el bolsillo interior de la casaca, bien pegado a su pecho, llevaba el \u00fanico manuscrito de un libro que le convertir\u00eda en inmortal\u2026 y que a punto estuvo de hacerle perder la cabeza.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Lens<\/p>\n<p><em><strong>PD.- Mi buena amiga Katha, aliada en proyectos creativos desde hace a\u00f1os, me propuso participar en esta iniciativa. Confieso que no he visto \u00abEl Ministerio del Tiempo\u00bb, lo que no tiene perd\u00f3n. Pero s\u00ed enmienda. Aun as\u00ed, quise escribir este relato, que homenajea a Granada, a Washington Irving, a los viajes en el tiempo y a su famosa obra inmortal. \u00a1Y con un gui\u00f1o a la morcilla!<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Jes\u00fas Lens<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/twitter.com\/Jesus_Lens\" target=\"_blank\" rel=\"attachment wp-att-21978 noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21978 alignleft\" src=\"http:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/1-Twitter-Lens.jpg\" alt=\"\" width=\"196\" height=\"47\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2014En realidad, Washington Irving escribi\u00f3 \u201cLa leyenda de Sleepy Hollow\u201d a modo de exorcismo \u2014dec\u00eda el doctor\u2014. Escribi\u00f3 aquel cuento porque estaba aterrorizado. \u2014\u00bfY piensa usted que ahora puede estar ocurri\u00e9ndole lo mismo, doctor? \u2014pregunt\u00f3 Amelia\u2014. 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