{"id":510,"date":"2010-02-19T16:28:27","date_gmt":"2010-02-19T15:28:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.granadablogs.com\/juezcalatayud\/?p=510"},"modified":"2010-02-19T16:29:12","modified_gmt":"2010-02-19T15:29:12","slug":"merece-la-pena-romper-cadenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.granadablogs.com\/juezcalatayud\/2010\/02\/merece-la-pena-romper-cadenas\/","title":{"rendered":"Merece la pena &#8216;Romper cadenas&#8217;"},"content":{"rendered":"<p>Tal y como os coment\u00e9 en el post anterior, aqu\u00ed va el reportaje que escrib\u00ed para mi peri\u00f3dico sobre el programa &#8216;Romper cadenas&#8217;, que sirve para que presidiarias con hijos menores de seis a\u00f1os puedan cumplir condena fuera de la c\u00e1rcel. Es bueno para los ni\u00f1os, para ellas y para la sociedad. Merece la pena &#8216;Romper cadenas&#8217;.<\/p>\n<p>\u00abMi beb\u00e9 duerme mejor fuera de prisi\u00f3n\u00bb<\/p>\n<p>\u00abCre\u00eda que ten\u00eda un catarro muy fuerte o una gripe y, mira por donde, era el \u00abmono\u00bb. Estaba enganchada. As\u00ed que me tir\u00e9 al barro total. Me met\u00eda todo lo que pillaba\u00bb. La escena es parad\u00f3jica: Cati narra las enormidades y excesos de su pasado reciente mientras da el biber\u00f3n a su hija de s\u00f3lo dos meses. El ruido, la velocidad y la furia de ayer, contra la reposada ternura de hoy. Con una voz peque\u00f1a y dulce, Cati desgrana sus desventuras, que son muchas. S\u00f3lo tiene 29 a\u00f1os y ya ha parido cinco chiquillos. \u00abUno me naci\u00f3 muerto\u00bb, recuerda mientras acuna a la \u00faltima en incorporarse a la prole, un beb\u00e9 de mirada grande y despierta. Parece que no quiere perderse nada. \u00abYo le llamo mi ex presidiaria\u00bb, dice riendo bajito para no perturbar el incipiente sue\u00f1o de la peque\u00f1a.<br \/>\nCati es una de las seis madres reclusas que cumplen condena fuera del penal provincial del Albolote gracias al programa \u00abRomper cadenas\u00bb, una apuesta valiosa y valiente por la reinserci\u00f3n (s\u00f3lo hay otras cuatro experiencias similares en Espa\u00f1a) que naci\u00f3 hace tres a\u00f1os de la tenacidad de las Hermanas Mercedarias de la Caridad. O dicho de otra forma: una iniciativa impregnada de principio a fin del esp\u00edritu y la letra de la Constituci\u00f3n de 1978. Ni m\u00e1s ni menos.<br \/>\nCinco kilos de \u00abcoca\u00bb<br \/>\nPoco despu\u00e9s del parto, Cati y su ni\u00f1a dejaron atr\u00e1s los muros del talego y se mudaron a un acogedor chal\u00e9 ubicado en un municipio del \u00c1rea Metropolitana de Granada. La casa es una extensi\u00f3n de la c\u00e1rcel, pero nadie lo dir\u00eda. No hay cerrojos ni barrotes. Las \u00abceldas\u00bb son habitaciones de colorines tapizadas de peluches. \u00abFuera de la prisi\u00f3n, mi beb\u00e9 duerme mejor. Se nota mucho. Dentro hay m\u00e1s voces, m\u00e1s jaleo. Aqu\u00ed es diferente. Y eso que al principio te cuesta acostumbrarte. No te haces a ir a los sitios sin la compa\u00f1\u00eda de una funcionaria. Te da hasta susto verte sola. A m\u00ed, casi me atropella un coche el otro d\u00eda porque iba embobada mir\u00e1ndolo todo\u00bb, cuenta divertida la \u00faltima reclusa incluida en el programa \u00abRomper cadenas\u00bb de Granada.<br \/>\nCati a\u00fan no ha pagado la deuda que contrajo con la sociedad hace algo m\u00e1s de cuatro a\u00f1os, cuando fue interceptada en el aeropuerto de Barajas con cinco kilogramos de coca\u00edna adosados a un cuerpo escuchimizado, ro\u00eddo por el consumo compulsivo de hero\u00edna y coca\u00edna. Acababa de llegar de la Rep\u00fablica Dominicana junto al que entonces era su hombre (\u00e9l llevaba otros cinco kilos). Fue su primer y \u00faltimo \u00abtrabajo\u00bb como camellos internacionales. \u00abYo fui enga\u00f1ada hasta all\u00ed. Hab\u00edamos decidido casarnos y \u00e9l me dijo que \u00edbamos a hacer el viaje de novios por adelantado. Cuando llegamos, me cont\u00f3 la verdad y bueno, lo hicimos\u00bb.<br \/>\nLos \u00abnarcos\u00bb les prometieron cinco mil euros a cada uno por hacer el porte. Pero la Polic\u00eda les ech\u00f3 el guante y el sue\u00f1o del dinero r\u00e1pido acab\u00f3 en pesadilla. \u00abMe veo en las fotograf\u00edas y no me reconozco. \u00a1Qu\u00e9 pintas! No me extra\u00f1a que me detuvieran. Estaba muy mal. Ahora creo que fue una suerte que me cogieran. Si no, estar\u00eda muerta. Eso lo tengo claro\u00bb, reflexiona.<br \/>\nEstaba en ruinas y la c\u00e1rcel le salv\u00f3 la vida. No es f\u00e1cil llegar a una conclusi\u00f3n as\u00ed. Cati pas\u00f3 un calvario indecible para recuperar la libertad que las drogas le arrebataron cuando apenas era una adolescente. \u00abPas\u00e9 el \u00abmono\u00bb a pelo. Me ayudaban a caminar. No me ten\u00eda en pie. Pero no quer\u00eda ni metadona ni nada. Pero, mira, lo consegu\u00ed\u00bb, relata, al tiempo que reconoce que lo \u00fanico que no ha podido dejar es el tabaco: fuma algo menos, pero fuma.<br \/>\nDespu\u00e9s, cay\u00f3 en una depresi\u00f3n. Se desmoron\u00f3. No se acostumbraba a la prisi\u00f3n. Pero no le quedaba otra. Su condena era de nueve a\u00f1os de reclusi\u00f3n. Mucho tiempo para cualquiera y una eternidad para una joven de s\u00f3lo 25 a\u00f1os. Fuera, al cuidado de su madre, aguardaban sus tres hijos. Dentro, en la celda, la guerra abierta contra los fantasmas.<br \/>\nEmbarazada por cuarta vez<br \/>\nCati conoci\u00f3 en Albolote al que iba a ser el padre de su cuarta hija, un hombre condenado a 18 a\u00f1os de presidio por delitos que ella prefiere no revelar.<br \/>\nCuando se qued\u00f3 encinta, su madre, la futura abuela, se incendi\u00f3. Como si no tuvieran ya suficientes problemas. La vida exagerada de Cati condicionaba a toda la familia. Su mundo volv\u00eda a tambalearse. Una vez m\u00e1s.<br \/>\nPero ella sigui\u00f3 adelante. La peque\u00f1a vio por primera vez la luz de Granada hace un par de meses. Cati present\u00f3 entonces su candidatura para entrar en el programa \u00abRomper cadenas\u00bb. Reun\u00eda los requisitos: acaba de ser madre, estaba en tercer grado penitenciario (el m\u00e1s liviano, aunque tambi\u00e9n hay beneficiarias del proyecto que a\u00fan no han superado el segundo grado), no consum\u00eda drogas y, sobre todo, quer\u00eda \u00abromper cadenas\u00bb. Es esencial. La aspirante ha de solicitarlo. El programa comporta ventajas evidentes, pero tambi\u00e9n una serie de exigencias que las reclusas no pueden soslayar. Siguen en prisi\u00f3n. Al anochecer, las voluntarias mercedarias y los trabajadores laicos dejan el chal\u00e9 y son sustituidos por funcionarias del centro penitenciario de Albolote (no van uniformadas y son seleccionadas por orden de antig\u00fcedad).<br \/>\nAhora es de d\u00eda. El beb\u00e9 de Cati apura el biber\u00f3n con los ojos abiertos de par en par. \u00abDej\u00e9 de darle el pecho porque tuve una depresi\u00f3n post parto y no me sacaba nada de leche\u00bb, explica.<br \/>\nSale de la cocina un aroma a paella que anuncia la hora de la comida. Arriba, en el piso superior, otro peque\u00f1o solloza irritado. Quiere su raci\u00f3n de cari\u00f1o y la quiere ya. Su madre corre escaleras arriba para calmarlo. Un pl\u00e1cido traj\u00edn de platos y el tintineo de los cubiertos inundan el comedor. Alguien canturrea mientras vigila el arroz. Pronto llegaran los ni\u00f1os mayores del \u00abcole\u00bb.<br \/>\nCati acuna a su hija. Cuesta imaginarla cruzando el Atl\u00e1ntico con la piel forrada de coca\u00edna\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tal y como os coment\u00e9 en el post anterior, aqu\u00ed va el reportaje que escrib\u00ed para mi peri\u00f3dico sobre el programa &#8216;Romper cadenas&#8217;, que sirve para que presidiarias con hijos menores de seis a\u00f1os puedan cumplir condena fuera de la c\u00e1rcel. Es bueno para los ni\u00f1os, para ellas y para la sociedad. 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