{"id":1712,"date":"2011-05-03T12:17:58","date_gmt":"2011-05-03T10:17:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.granadablogs.com\/juanvida\/?p=1712"},"modified":"2011-05-03T12:18:08","modified_gmt":"2011-05-03T10:18:08","slug":"despues-de-un-cuento-chino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.granadablogs.com\/juanvida\/2011\/05\/despues-de-un-cuento-chino\/","title":{"rendered":"DESPU\u00c9S DE \u00abUN CUENTO CHINO\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Siempre he considerado que un cuadro nos cuenta m\u00e1s del pintor que de lo representado en \u00e9l. Terminada en Granada la exposici\u00f3n <em>Un cuento chino<\/em> me quedo con algunos detalles inolvidables. La fidelidad y el cari\u00f1o que las amigas y amigos a quien ped\u00ed colaboraci\u00f3n me han demostrado, las palabras emocionadas de algunos espectadores y el haberme contado mi propia historia para poder cont\u00e1rsela a mi hija despu\u00e9s.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, cuando el tiempo permita observar con perspectiva los hechos, volver\u00e9 a hablar sobre la exposici\u00f3n. Ahora voy a copiar en este medio los textos que enriquecen el cat\u00e1logo del cuento chino. Empiezo por el principio, es decir, con el de Andrea Villarrubia.<\/p>\n<p><strong><em>Ni hao<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Conocimos a Julia Shan reci\u00e9n llegada de China. A\u00fan no sab\u00eda hablar, pero cuando la salud\u00e9 y, despu\u00e9s de besarla, le dije <em>ni hao<\/em>, que en chino quiere decir hola, y que fue la primera expresi\u00f3n que aprend\u00ed al iniciar nuestra estancia en Beijing. En ese momento percib\u00ed un destello en sus ojos, que me observaron con sorpresa e intriga. No he olvidado aquella mirada. Era la primera vez desde su llegada a Espa\u00f1a, y despu\u00e9s de su largo viaje, que escuchaba lo que sus o\u00eddos estaban acostumbrados a o\u00edr, pero en ese momento, en la plaza de Bibarrambla, y dichas por una extra\u00f1a, esas palabras causaron estupor en una ni\u00f1a refugiada en los brazos de su madre.<\/p>\n<p>He recordado aquella escena con motivo de la nueva exposici\u00f3n de Juan Vida, cuyo asunto central, monogr\u00e1fico, es la historia del viaje a China en busca de su hija, Julia Shan. No es la primera vez que Juan Vida ha reflejado en sus cuadros aquella experiencia, pero hasta ahora las referencias hab\u00edan sido espor\u00e1dicas, diseminadas en exposiciones y cat\u00e1logos. Eran preludios de lo que un d\u00eda llegar\u00eda. Ahora, aquel viaje y aquel encuentro reclaman toda la atenci\u00f3n y todo el protagonismo.<\/p>\n<p>Los cuadros expuestos pueden ser mirados como estampas de una confidencia sentimental, de una historia cuyo sentido m\u00e1s profundo proviene de la felicidad de la relaci\u00f3n de Juan Vida con Julia Shan. Para quienes emprenden un incierto viaje al otro extremo del mundo en busca de una hija, todo lo que sucede en el trayecto queda grabado en su memoria de una manera indeleble. No s\u00f3lo los colores, los sonidos o los aromas, sino tambi\u00e9n las palabras, las incertidumbres o los sue\u00f1os previos al encuentro. Hay quienes limitan esa experiencia al \u00e1mbito privado o incluso la confinan silenciosamente en la memoria personal, pero hay quienes, como ocurre con Juan Vida, tienen la voluntad y la potestad de mostrarla recreada, engrandecida.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo de la exposici\u00f3n, <em>Un cuento chino<\/em>, puede confundir. En nuestra imaginaci\u00f3n, un cuento chino est\u00e1 asociado a la inverosimilitud, la desproporci\u00f3n, el enga\u00f1o. Juan Vida juega con esa locuci\u00f3n y la dota de un nuevo sentido. Convierte su \u2018cuento chino\u2019 en sin\u00f3nimo de verdad, amor, esperanza. Como muchos cuentos, la exposici\u00f3n narra la historia de un logro, un acontecimiento cuyo escenario es China. Las ficciones, como otras formas de arte, lejos de desfigurar la experiencia la iluminan, la hacen m\u00e1s ordenada y comprensible. Pero aunque los cuentos hablan de la realidad de un modo sutil e indirecto no ocultan su esencia. Al contrario, la resaltan. Las im\u00e1genes que conforman este cuento permiten entender mejor lo que no siempre es evidente, lo que suele quedar en la penumbra de la intimidad.<\/p>\n<p>Como tantos padres, a los que gusta inventar historias en las que los hijos est\u00e1n involucrados en la trama, Juan Vida narra una historia en la que su hija es la protagonista. Sin embargo, a diferencia de tantos cuentos nocturnos improvisados, en los que los hijos son trasladados a espacios figurados y remotos, la exposici\u00f3n invierte el itinerario y da cuenta del ingreso de Julia Shan en los lugares dom\u00e9sticos de sus padres. El escenario de este renovado \u2018cuento chino\u2019 es el valle del Genil, el espacio cotidiano donde se desarrollar\u00e1 su vida en adelante. Es ah\u00ed, entre cerros y alamedas, donde la naturaleza despliega sus ense\u00f1anzas, donde la voz del padre desvela y gu\u00eda. Conocer el nuevo hogar es fundamental para moverse no s\u00f3lo en el espacio f\u00edsico sino en la inestable geograf\u00eda de los sentimientos. La hija debe aprender las claves de un territorio desconocido y ese conocimiento es el mejor legado que un padre puede otorgarle. Y aunque ella es la destinataria de esa historia de vacilaciones y expectativas,\u00a0 y aprendizajes, los espectadores de la exposici\u00f3n, al mirar los cuadros y leer los textos, se convierten de inmediato en testigos de la confidencia. A ellos, curiosos y an\u00f3nimos paseantes, tambi\u00e9n conf\u00eda el pintor la experiencia que alter\u00f3 su vida como pocas veces ocurre.<\/p>\n<p>Lo que <em>Un cuento chino<\/em> muestra es algo tan delicado como el sentimiento de la paternidad, el ejercicio de una actividad que tiene que ver con el afecto, la protecci\u00f3n y la educaci\u00f3n. Los cuadros y los textos son aperturas a emociones y pensamientos que, por lo general, se ocultan por pudor. Porque la exposici\u00f3n, aunque se refiere a una hija, habla en realidad de un padre. De la memoria y las esperanzas de un padre. Lo que los cuadros muestran y los textos narran es la conmoci\u00f3n sentimental que provoca el encuentro de un padre con una hija y los sue\u00f1os que la hija despiertan en \u00e9l. Las im\u00e1genes y las palabras son una declaraci\u00f3n de amor y tambi\u00e9n una declaraci\u00f3n de intenciones. El padre pinta sus recuerdos y escribe sus deseos. Recuerda la ansiedad, la b\u00fasqueda, el viaje, el encuentro; desea el bienestar, la memoria, el conocimiento, la felicidad. La memoria alienta los prop\u00f3sitos, de la misma manera que los prop\u00f3sitos avivan la memoria.<\/p>\n<p>Hay en el texto una menci\u00f3n significativa. Al hilo de la narraci\u00f3n de su memoria como padre, Juan Vida desliza una referencia a su historia como hijo. La relaci\u00f3n con su padre \u2013un tema recurrente en muchos de sus cuadros\u2013 aparece tenuemente en el relato. El tacto de la mano de su hija en la suya le evoca el tiempo en que \u00e9l era quien escond\u00eda su peque\u00f1a mano en la de su padre. Su infancia se presenta como un motivo de reflexi\u00f3n y est\u00edmulo. Mirar atr\u00e1s es una forma de seguir adelante. De ese modo, presente y pasado se conciertan, se dan la mano.<\/p>\n<p>Juan Vida, que suele contar hermosas historias mediante la pintura, ha querido en esta exposici\u00f3n utilizar el lenguaje verbal para extender el sentido de lo que los propios cuadros y sus t\u00edtulos indican. Poner palabras a ese relato de amor paternal entra\u00f1a riesgos, entre otros, el desbordamiento sentimental. A menudo, la frontera entre la intensidad emocional y el artificio es muy endeble. La contenci\u00f3n y la exactitud necesarias para hacer cre\u00edble la narraci\u00f3n de la felicidad pueden verse sustituidas por estereotipos verbales que la vuelven amanerada y endeble. Hablar de la desdicha es menos comprometido, siempre parece menos proclive a la afectaci\u00f3n. En las historias de amor, y m\u00e1s a\u00fan si se relacionan con la infancia, lo menos es siempre m\u00e1s. Juan Vida ha sabido sortear los obst\u00e1culos.<\/p>\n<p>Es a la vez excitante y comprometido observar el proceso de creaci\u00f3n de un artista. O m\u00e1s espec\u00edficamente, el proceso de escritura de un pintor que trata de a\u00f1adir palabras a sus im\u00e1genes. Es excitante porque se asiste a la ardua tarea de la elaboraci\u00f3n de un discurso verbal que d\u00e9 cuenta m\u00e1s o menos fiel de un proceso paralelo de pintura. Y es comprometido porque siempre se teme que cualquier intervenci\u00f3n externa altere el proceso. La conversaci\u00f3n aparece entonces como una oportunidad para la reflexi\u00f3n compartida. Y \u00e9se ha sido el privilegio que hemos tenido.<\/p>\n<p>Los textos y los cuadros de <em>Un cuento chino<\/em> narran un tr\u00e1nsito personal de la tristeza a la felicidad, de la ausencia a la plenitud. El protagonista de ese trayecto es un hombre \u2013\u00bfacaso un pintor?\u2013 que se considera a s\u00ed mismo un \u2018viejo equilibrista\u2019. \u00bfPor qu\u00e9 un equilibrista? Podr\u00edamos entenderlo como sentimiento y met\u00e1fora. El equilibrista es alguien que transita por la cuerda fina y tensada sabiendo que cualquier descuido puede ser fatal. Tal vez sea la definici\u00f3n que mejor cuadre a alguien que tiene conciencia de la insuficiencia de una vida sin continuidad filial. El equilibrista del cuento se sabe vulnerable pero tambi\u00e9n confiado. Por eso no duda en emprender el viaje que lo conducir\u00e1 al lado de la cuerda, es decir, al otro lado del mundo. Al comienzo de una regeneraci\u00f3n. Al final de la traves\u00eda, el equilibrista sabe que encontrar\u00e1 la seguridad, la firmeza que otorga la compa\u00f1\u00eda de la hija. El riesgo se vuelve as\u00ed un acto de amor, una promesa.<\/p>\n<p>Un amor que busca manifestarse no s\u00f3lo en caricias y protecci\u00f3n sino en palabras. El equilibrista muestra una gran confianza en la potestad educadora de las palabras. Espera que habl\u00e1ndole a su hija de colores, formas, sonidos, animales, r\u00edos, historia, sue\u00f1os\u2026 pueda inculcarle inteligencia, curiosidad, pasi\u00f3n, memoria. Las palabras aparecen como una bienvenida, como una garant\u00eda de apertura al mundo. Expresan los \u00edntimos deseos de quien sabe que el conocimiento otorga libertad y fortaleza. Y tambi\u00e9n comprensi\u00f3n. De ah\u00ed su af\u00e1n por lograr que su hija no olvide de d\u00f3nde viene y d\u00f3nde vive.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n Un cuento chino puede verse y leerse como una confesi\u00f3n \u00edntima, pero tambi\u00e9n como una historia abierta, que alienta la evocaci\u00f3n y el descubrimiento. El desplazamiento de la mirada del lienzo al texto y del texto al lienzo permite a los espectadores entender m\u00e1s profundamente la imaginaci\u00f3n de un padre, de un pintor que rememora y anhela.<\/p>\n<p>ANDREA VILLARRUBIA<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre he considerado que un cuadro nos cuenta m\u00e1s del pintor que de lo representado en \u00e9l. Terminada en Granada la exposici\u00f3n Un cuento chino me quedo con algunos detalles inolvidables. 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