Al filo del mañana

Empecemos con un aviso: si te gusta el cine de ciencia ficción y/o el cine de acción, vuela al cine a ver “Al filo del mañana”, en pantalla grande y con los graves del sonido a todo volumen. Y vuela, sobre todo, si aún no sabes mucho sobre la trama.

 Al filo del mañana poster

En estos tiempos de Internet, Redes Sociales, filtraciones y consumo compulsivo de información; no saber de qué va una película de gran presupuesto y protagonizada por una megaestrella como Tom Cruise es ciertamente complicado.

Pero parte de la gracia de “Al filo del mañana” es cómo está contada una aventura de ciencia ficción con hechuras de videojuego, estructural y narrativamente hablando, cuya relación con una mítica película de los años noventa es un secreto a voces que yo, sin embargo, no pienso revelar.

Por eso, no tengas empacho en pinchar aquí y seguir leyendo esta reseña en la nueva sección abierta en la web de Cinema 2000… ¿Qué te parece?

Jesús Lens

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Misión Imposible IV

Reconozco que no favorece en nada a mi visión de la cuarta entrega de la saga más Imposible de Tom Cruise el hecho de que fuera a verla justo después de disfrutar de “El topo”, una película que me gustó más que a un bromista el Día de los Inocentes.

Ya hablamos de ello al comentar la extraordinaria película interpretada por Gary Oldman así que nos ahorramos los detalles y arrancamos esta reseña comentando esa primera secuencia con que se abre “Misión Imposible IV”: una colorista visión de Budapest en la que hasta el agua del río que separa Buda de Pest tiene el color azul que se le presume al líquido elemento y que, desde luego, “El topo” no dejaba traslucir.

Porque la saga de “Misión imposible” es, como la de James Bond, un preciosista catálogo de publicidad de algunas de las ciudades que más petan en el circuito turístico… o de las que quieren petar y ponerse de moda.

Como Dubai, por ejemplo, que no es una ciudad, pero como si lo fuera, y que lo mismo convence a las chicas de “Sexo en Nueva York” para que vayan a celebrar una boda que atrae a Cruise y su troupe al edificio más alto del mundo, en un tour de force escalador que haría las delicias de las mismísimas águilas.

Otra de las ciudades-franquicia de esta película es Moscú, sin que les tiemble el pulso a sus productores a la hora de volar la mitad del Kremlin, en una espectacular secuencia, sin duda alguna.

Porque, digámoslo ya, “Misión imposible IV” es el más-difícil-todavía del cine de acción, elevado a la enésima potencia.

Por mucho que JJ Abrams se empeñe y aunque para esta entrega de la franquicia se hayan agenciado como director al responsable de peliculones de Pixar como “Ratatouille” o “Los increíbles”, siendo la primera vez que Brad Bird cambia la animación por la ¿realidad?, la verdad es que a nadie le importa la dimensión humana de los personajes o sus familiares en peligro y amenazados, sino como meros recursos para hacer avanzar la trama, encadenando explosiones con persecuciones y peleas con escaladas.

Si el bueno de Cruise se cree que alguien siente emoción o sufre algún tipo de pesar por sus problemas con su amada y amenazada esposa es que la Cienciología le ha hecho más daño del que cabría pensar.

Y quizá por eso, porque, en realidad, “Misión Imposible IV” es un cartoon, le sale tan bien la jugada al Brad Bird… menos cuando se pone serio y trascendente. ¡Acción, acción, acción! No queremos autoría ni desarrollo de los personajes. Sólo queremos disfrutar del virtuosismo técnico que se le presume a la serie.

Y la música, claro. Y el mensaje que se destruye en cinco segundos. Y el escáner de ojos (hasta que sea superado por el escáner de alguna otra parte de la anatomía humana que de más juego en pantalla).

A fin de cuentas, sagas como la de Misión Imposible son al cine lo que los récords mundiales al mundo del olimpismo: más alto, más rápido, más fuerte. Y, en versión geográfica, más lejos.

En pocas palabras: “Misión imposible IV” cumple lo que promete. Y en estos tiempos de crisis en los que las promesas duran lo que se tarda en ganar unas elecciones, es de agradecer. ¿O no?

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

PD.- ¿Qué blogueábamos las últimas 4 vísperas de Reyes? Veamos: 2008, 2009, 2010 y 2011.

I’M BACK

Hablemos hoy de finales. De finales que son nuevos principios. Hablemos de una película como “El color del dinero”, segunda parte apócrifa de esa joya llamada “El buscavidas”

Porque sí hay segundas partes que fueron buenas, más allá de “El Padrino”.

“El color del dinero” está protagonizada por un joven jugador de billar, Vincent, y por su mentor, un antiguo jugador retirado, el mítico Eddie Felson. Tras muchos avatares, la pareja rompe sus relaciones profesionales y cada uno va por su lado. Hasta que se reencuentran. Sobre una mesa forrado con paño verde. Porque Eddie ha vuelto a jugar. Y busca desquitarse con su discípulo aventajado. Ambos aparecen en pantalla, frente a la mesa de billar. Hablan. Del futuro inmediato.

Golpean sendas bolas con sus tacos, para ver quién empieza la partida y después de hacer un saque prodigioso, seco y contundente, que resuena en la sala con la potencia de un cañonazo, Eddie pronuncia una de las frases más emocionantes de su carrera, unas palabras tan cortas y sonoras como su golpeo con el taco, un breve discurso, cargado de sentido y sentimiento:

“I`m back!”

Jesús Lens

AL RESISTIR, GANAN

Los viejos héroes, como los viejos rockeros y los viejos rojos, nunca mueren.

 

Héroes crepusculares, viejos que se resisten a la retirada, veteranos hombres de acción que han de volver a empuñar un arma o ponerse nuevamente en marcha… a todos ellos homenajeamos en una doble página de cine que publica hoy IDEAL.

 

Coinciden estos días en pantalla grande «Watchmen», «El luchador» o «El gran Torino», protagonizadas todas ellas por este tipo de personajes duros, rocosos y peleones, a los que el fantástico equipo de maquetación del periódico permite lucirse en una composición exquisita: sus rostros decoran las bolas de billar que Paul Newman, convertido en el Eddie Felson de «El color del dinero», se apresta a golpear con su taco.

 

Si pueden, compren IDEAL.

 

Si no, pueden leer el reportaje a través de este enlace: «Arrugas de Oscar».

 

A ver qué les parece el reportaje.

 

Y, por cierto, ¿A qué otros veteranos de celuloide tienen ustedes guardados en algún rinconcito de su corazón?  

 

Jesús Lens.