¿CUÁL ES EL MOMENTO MÁS MEMORABLE DE TU VIDA?

– Jessie, déjame preguntarte una cosa. ¿Cuál es el momento más memorable de tu vida?
– ¿Cómo dice, señor?

 

El Diácono enarcó las cejas.

– ¿No tienes ninguno?
– No sé si acabo de entenderlo, señor.
– El momento más memorable de tu vida -repitió el Diácono… Todos tenemos alguno. Podría ser una experiencia feliz, o triste.

(Jessie cuenta que el momento más memorable de su vida no fue esta con una chica, sino la muerte de su padre, acaecida en trágicas circunstancias.

 

Continúa hablando el Diácono:

– En mi experiencia, el momento más memorable en la vida de un hombre rara vez es agradable. El placer no nos enseña nada salvo que el placer es placentero. ¡Y ya me dirás tú qué lección, eso lo sabe hasta un mono sacudiéndosela! En fin. ¿Sabéis cuál es la esencia del aprendizaje, hermanos míos? El dolor. Pensadlo bien. Por ejemplo, rara vez nos damos cuenta de los felices que somos de niños hasta que nos arrebatan la infancia. Normalmente no reconocemos el amor verdadero hasta que ha quedado atrás. Y entonces, entonces decimos: anda, pero si era eso. Ése era el auténtico… Lo que nos moldea es lo que nos mutila. Un alto precio, estoy de acuerdo. Pero… -extendió los brazos y les dedicó su sonrisa más apoteósica-… la lección que aprendemos de eso no tiene precio.

 

Dennis Lehane.
Cualquier otro día. (Excepcional novela cuya reseña tenéis AQUÍ)
RBA. Serie Negra.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Cuál es tu momento más memorable? ¿Es triste o alegre?

 

Yo, por desgracia, le tengo que dar la razón al Diácono. Y al pobre Jessie. (Si no lo quieres contar, el momento, marca si es alegre o triste en la Consulta de Fin de Semana de la Margen Derecha…)

 

Jesús Lens, inquisitivo.

UNA COLUMNA DE PREGUNTAS

Tal y como hicimos ayer con ESTA reseña de Shutter island, la columna de hoy de IDEAL es más de preguntas que de respuestas. Y para los lectores de este Blog, dejamos una pregunta extra que no hemos incluido en el texto escrito en periódico. A todo esto, ¿tenéis respuestas?

 

Sostenía el grandioso Oscar Wilde, uno de los mejores y más ingeniosos aforistas y fraseólogos de todos los tiempos, oro puro para los buscadores de citas, que las preguntas no son nunca indiscretas, aunque las respuestas, a veces, sí.

 

Los columnistas de opinión somos una especie de incordioso Pepito Grillo que siempre está ahí, campando por nuestra conciencia, pontificando y criticando, oscilando entre el salvapatrias con soluciones para cada problema y el cenizo que denuncia un problema para cada posible solución.

 

A veces, sin embargo, a mí me surgen preguntas, dudas e interrogantes para las que no tengo respuesta. Permítanme hoy que despache esta columna con algunas de ellas, a ver qué les parecen. Y, si tienen ustedes respuestas, por indiscretas que sean, encantado de escucharlas, oiga. Por ejemplo: ¿por qué el camión que reparte el butano en el Zaidín del siglo XXI sigue anunciando su llegada a base de claxon, inclusive los sábados a las 8.30 de la mañana, si tenemos una maravillosa Ordenanza por el Perpetuo Descanso de los granadinos que debería protegernos de dicho escándalo?

 

Tras sus libros sobre el Mayo madrileño y el Cádiz de 1812, ¿por qué no le encargamos a Arturo Pérez Reverte una novela sobre el Milenio granadino, a ver si alguien le hace puñetero caso de una vez a la gloriosa efeméride y, de paso, nos enteramos de lo que quiera que haya que celebrar en tan magna ocasión? Y una deportiva: una vez que Paquillo confiesa tener sustancias dopantes con las que pensaba hacer trampa, ¿qué pinta la diputación granadina sentándose a su lado, apoyándole y defendiéndole pública e institucionalmente?

 

A ver, Reverte, ¿qué es eso del Milenio?
A ver, Reverte, ¿qué es eso del Milenio?

A sabiendas de que iba a ser tremendamente polémica y controvertida en esta Granada perennemente ultramontana, ¿por qué permite la Universidad que se inaugure en sus dependencias «Circus Christi», una exposición de fotografía de temática cristiano-toxicómano-gay, para envainársela de inmediato, clausurándola por no poder protegerla de posibles actos vandálicos y pidiendo perdón por la posible ofensa cometida?

 

Y, ya puestos, ¿vamos a dejar que la película de Emilio Ruiz Barrachina, «El discípulo», boicoteada por el Festival de Cine Español de Málaga, pase inadvertida después de haber sido presuntamente vetada por el trasfondo religioso de la misma y la controvertida visión de la figura de Jesucristo que sugiere? ¿Permitiremos que siga campando por sus fueros, impunemente, la carcunda de una sociedad andaluza que, a veces, parece seguir anclada en lo más rancio del siglo XIX?

 

Hay que silenciarlo
Hay que silenciarlo

Y terminemos con una (complicadísima) adivinanza, igualmente en clave cinéfila: ¿de qué nacionalidad son las dos películas cuyos tráilers provocaron un intenso clamor en el Cinema 2000, el pasado domingo, antes de proyectarse «Shutter island», pudiéndose escuchar entre el respetable público adjetivos como «basura y mierda», sustantivos como «tetas y culos» y verbos como «mojar y vomitar»? Y es que es necesario que todo cambie para que todo siga igual, como acertadamente diagnosticó Lampedusa…

 

¿Y por qué no un remake de los grandes clásicos?
¿Y por qué no un remake de los grandes clásicos?

PREGUNTA EXTRA: ¿Es verdad que Ryanair no recibe ni un euro de subvención por operar en otros aeropuertos andaluces como el malagueño y el almeriense por lo que su actitud sería, efectivamente, vergonzosa, pedigüeña y chantajista?

 

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.