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Tag Archive for 'corrupción'

Sobras

- ¡Las sobras! ¡Yo le pedí que me diera las sobras! Las sobras del solomillo, para que se las comiera mi  perro… -sostenía el pobre hombre, mientras sangraba profusamente por las numerosas heridas causadas por la paliza que le dio el maitre del restaurante, indignado al pensar que le estaba exigiendo un soborno.

¿Me copias? @Jesus_Lens

 

 

Una portada provocadora

Esta portada nos obliga a escribir...

Esta portada nos obliga a escribir…

Provocadora porque nos provoca para escribir… Tenemos la idea para el artículo. Tenemos el material. Solo nos falta el tiempo para escribirlo. Y rematarlo. 

 

En cualquier caso, ya sabéis: que parezca un accidente.

 

Jesús Lens

El límite de la cartera

No es fácil ser Gestor de Fondos, como se pone de manifiesto en el artículo que publicamos hoy en IDEAL:

Como buenos amigos, pusimos un mocho para afrontar los gastos del fin de semana, en Sevilla, en el festival de música Territorios Sur. Y, por una vez, la gestión del fondo común recayó en mí, responsabilidad de la que procuro rehuir siempre que puedo, dicho sea de paso.

Mi cartera tiene dos habitáculos destinados a guardar billetes, separados por una estrecha franja de tela. Acumulé mi dinero personal en uno de ellos y coloqué el comunitario en el otro. Cerca, muy cerca, pero claramente separados.

Modelo de cartera para próximos Festivales

Tras pagar la Zona Azul del parking y acomodarnos en la habitación del hotel, llegamos a la Isla de la Cartuja, donde canjeé parte del mocho por la moneda propia del festival, llenando el bolsillo izquierdo de mi pantalón con un buen puñado de fichas azules, muy parecidas a las que se usan en las mesas de juego de los casinos.

Escuchando el desgarrado blues de la guitarra de Lolo Ortega, Pepe me pidió unas fichas para ir en busca de unas birras. O quizá fue Álvaro. El caso es que era absurdo que, cada vez que alguien quisiera una cerveza, tuviera que pedirme liquidez, como si fuera yo una sucursal de andar por casa del BCE. Así que tomé un puñado de fichas y, con la displicencia propia del nuevo rico, las repartí con alegría: ¡tomad y bebed!

Llegó el momento de escuchar a Tortoise, pero hacía frío y, antes, pasamos por el mercadillo del Festival, en busca de algo de ropa. Mis compañeros, tipos duros, no compraron nada, pero yo me llevé puesta una sudadera. Saqué la cartera y, cuando ya tenía el billete en las manos, me di cuenta de que lo había sacado del mocho en vez de mi depósito particular. Después, disimuladamente, rehice la contabilidad y aquí paz y después gloria.

A la mañana siguiente, tras comprar los periódicos y desayunar, me hice un pequeño lío con el cambio, las monedas, las fichas sobrantes de la noche anterior, la vuelta del taxi y los bolsillos del pantalón. Pero como era cuestión de apenas unos euros, no había que darle importancia. ¡Los que entran por los que salen!

Comimos como hay que comer en Sevilla, en plan de cañitas y tapas. Que si caracoles y cabrillas en una terracita, que si acedías y puntillitas en un mesón, que si un carajillo… Y ahí estaba el tío, cartera en ristre, pagando en un sitio y en otro, teniendo que pedir reposición de fondos a los compañeros, que bromeaban sobre lo mal gestor del mocho que era, que lo había esquilmado en menos de veinticuatro horas, haciéndome sentir como un dirigente griego cualquiera.

Llegó la segunda noche de Festival. Y nuevamente el tráfico de fichas, que no era fácil ajustarlas para que ni sobraran ni faltaran al final de la jornada. De hecho, tratamos de pagar el arroz con curry y los fideos thai de la cena con euros de los de verdad, aunque, a esas horas de la madrugada, yo ya no distinguía qué dinero era el real y cuál el del Monopoly.

Y entonces, con la cartera en la mano y mirando los billetes, separados por la estrecha franja de tela; escuché una vocecilla que me susurraba: “Tío, con el coñazo que ha sido esto del mocho y teniendo en cuenta que, seguramente, habrás pagado tú algún café y alguna caña que era del grupo, ¿por qué no deslizas uno de esos billetes y lo pasas del compartimiento común al individual? Total, nadie se va a enterar y, por la cantidad de la que hablamos, ni Pepe ni Álvaro se van a sentir perjudicados… Además, es una justa compensación por las molestias, ¿no?”

Levanté la vista y miré a mis compis. A su vez, éstos me miraban a mí. Y el camarero que nos había servido la cena, nos miraba a los tres, esperando.

Saqué el dinero, lo conté escrupulosamente y, azorado, pregunté:

- ¿Os parece que dejemos una propina? ¿Cuánto dejamos? Por cierto, mañana en el desayuno, echamos cuentas para cuadrar esto del mocho y comprobar que no me haya liado, que ya sabéis que soy desastre…

Riendo, Álvaro y Pepe me dieron una palmada en la espalda:

- Anda ya, chalao. Da la propina que quieras, déjate de cuentos y vamos zumbando, que empieza el concierto de Iggy Pop.

Moraleja

Jesús Lens

A ver los 24 de mayo de 2008, 2009, 2010 y 2011

¿Ya se sabía?

Abrimos el Debate de los Lunes.

Leer esta mañana el suplemento “Domingo” de El País da repelús. Es una lección de sociología aplicada que, sin embargo, nos debería llevar a preguntarnos, a todos, hacia dónde mirábamos, hacia dónde miramos, hacia dónde debemos mirar; si queremos que las cosas cambien, de verdad.

El conseguidor gin-tonificado

Entre la tierra saqueada y el tío del bar… ¿es esto España? Porque las dos Españas están ahí, tristemente representadas. La azul y la roja. La de la rosa y la de la gaviota. Ojo. No se trata de comparar situaciones. Sólo, de poner de manifiesto comportamientos execrables. Sin olvidar al Yernísimo. Que ya se sabe que el que a Yerno negocia…

Más preguntas: ¿cabe aplicar aquí esa frase tan de moda y que, de repente, todo el mundo utiliza?

Ya se sabía…

El “Ya se sabía” tiene muchas variantes: “era un secreto a voces”, “era un clamor”, “todo el mundo estaba al corriente”, “solo lo sabían dos personas: los vivos y los muertos”…

¿Esa boca es de admiración o preparada para succionar?

¿Habéis usado estas frases (u otras parecidas) en conversaciones recientes? ¿Qué os parecen?

Jesús ya-se-sabía Lens

¿Qué creíamos saber los últimos 15-E? 2009, 2010 y 2011.

LO QUE NO FALTA EN LOS FRIGOS DE VALENCIA