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Tag Archive for 'Cine'

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La entrega

Ve a verla. Te lo digo así de claro y escueto porque lo mismo tienes prisa y lees esto en Facebook o en Twitter y no tienes muchas ganas de profundizar. Así que… ¡ve a verla! Porque te va a gustar. Te va a gustar si te gustan las películas con enjundia y profundidad, con personajes complejos y repletos de matices y aristas.

Ve a ver “La entrega” si, de una película policíaca, esperas algo más que tiros, acción, persecuciones, saltos al vacío, vértigo y velocidad. Que no es que no nos gusten, pero que hay otra narrativa negro-criminal, cinematográficamente hablando.

 La entrega

Ve a ver “La entrega” si te gustan los guiones que juegan con la psicología de los personajes. Guion. ¡Ahí es nada, lo que he dicho! ¿Sabes quién firma el guion de esta película, justa y merecidamente premiado en el Festival de San Sebastián?

Nada menos que un tal Denis Lehane, a la sazón y actualmente, el mejor escritor vivo de novela policíaca. Y punto. En este caso, el autor de “Mystic river” y “Shutter island” ha adaptado uno de sus cuentos a la gran pantalla, escribiendo el guion original. ¡Y vaya guion!

 La entrega poster

(Sigue leyendo en el espacio Lensanity que tenemos en la web de Cinema 2000)

Jesús Lens

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Cine de reestreno en Cinema 2000

Los cines comerciales, Neptuno en este caso; nos traen buenas noticias cuando, además de los estrenos correspondientes, nos animan con algunos reestrenos. Nos gustaría, también, VO Subtitulada y Cine de Autor, pero bienvenidos sean algunos reestrenos. De cine de terror. Aquí, toda la información de días y horarios.

Por ejemplo, vamos a poder ver estas dos películas.

Insidious

 

Expediente Warren

 

No las conozco. ¿Alguna idea, Frankie, Rash, Miguel Ángel Alejo y otros amantes de lo terrorífico?

 

Jesús Lens

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La isla mínima

Cuando terminabas de ver “El sueño eterno”, la obra maestra de Howard Hawks, la película canónica por antonomasia en la que se compendia lo mejor del cine negro -su estética, su atmósfera, sus personajes, sus diálogos… -había piezas del guion que no encajaban y, si tratabas de hacer memoria de todo lo que ocurría a lo largo de la historia, te perdías. Pero la fascinación, la mandíbula descolgada por lo que habías visto, la sensación de haber disfrutado de una película verdaderamente grande, icónica y genial… ya no te abandonaba nunca jamás.

 La isla mínima actores

Salí del cine, el pasado viernes, con una sensación parecida. Desde luego, la mandíbula se me había quedado desencajada, después del derechazo que me había pegado Alberto Rodríguez y todo el equipo que ha hecho posible “La isla mínima”.

Sí. Al tomarme unas Alhambras fresquitas con Reyes, en El Secreto del Buen Hacer, estábamos de acuerdo en que había algo en el guion que no quedaba del todo claro. Pero ambos convinimos: ¡¿Y a quién le importa?! Porque estábamos los dos fascinados por la película que acabábamos de ver.

 La isla mínima poster

Y eso raramente ocurre, por desgracia. ¡Qué gustazo, poder salir de un cine, abarrotado, habiendo disfrutado de una de esas cintas que, en pantalla grande, se disfruta a lo bestia!

Sigue leyendo mis impresiones sobre “La isla mínima” en el espacio Lensanity de Cinema 2000

Jesús Lens

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Boyhood

Un milagro. “Boyhood” es un milagro. O, al menos, lo más parecido a un milagro que podremos encontrar en una sala de cine.

 Boyhood milagro

“Boyhood”, la última película de David Linklater, un tipo para el que el paso del tiempo parece serlo todo; ha empleado doce años en filmar una película de 165 minutos de duración.

Sí. 12 años. Los que van de 2002 a 2013.

12 años para filmar una película, sin embargo, en tan solo 39 días de rodaje. Una película con un protagonista total y absoluto: el actor Ellar Coltrane, quien da vida a Mason, un chaval al que veremos crecer en pantalla, desde que tiene 6 años y comienza a ir a la escuela hasta que cumple los 18 y entra en la universidad.

 Boyhood Coltrane

Y cuando decimos que le vemos crecer en pantalla, no es un eufemismo: aunque perfectamente hilados, asistiremos a doce segmentos a través de los que conoceremos no solo a Mason, sino a sus padres, a su hermana y a otras personas que giran en su entorno y con los que se relaciona.

Porque “Boyhood” son bocados de realidad. La realidad de una familia cualquiera en la que no pasan grandes cosas, pero en la que no dejan de suceder pequeñas historias. Y esas son las historias que nos cuenta Linklater: las mudanzas, la pérdida de los amigos, las nuevas relaciones de unos padres separados, los nuevos hermanos, los cortes de pelo, los granos, los problemas en la escuela, las novias…

Porque si alguien espera grandes golpes de efecto, giros endemoniados en el guion, acción y efectos especiales… ¡esta no es su película!

“Boyhood” es una narración pausada y analítica, pero en absoluto lenta o aburrida; sobre la vida de un muchacho. Sus miedos, sus afectos, sus anhelos, sus sorpresas, sus gustos y sus disgustos. Y, orbitando en torno a él, su familia. El padre, Ethan Hawke. La madre, Patricia Arquette. Y la hermana, Lorelei Linklater; hija del director de la cinta.

 Boyhood familia

No todos aparecen todo el tiempo. De hecho, da la sensación de que Linklater se comunicaba por Whatsup con el Grupo Boyhood:

-         Richard: ¡A ver! ¿Quién se viene este año a rodar con Ellar y conmigo?

-         Ethan: Yo este año no puedo. Me toca peli con Denzel y no llego a tiempo.

-         Patricia: Yo tengo solo tres días, que me han fichado para “Boardwalk Empire…

-         Ellar: cabrones, no me dejéis tirado.

-         Lorelei: yo voy si Ellar se corta el flequillo.

Y, dependiendo de la disponibilidad de unos y de otros, Richard escribía la parte del guion correspondiente a la edad del protagonista, para hacer avanzar la historia.

Una película emocionante y magistral, en la que vemos la transformación física y el crecimiento de un niño que entra en la adolescencia y, después, en la madurez. Una película en que asistimos al desarrollo de una personalidad igual que, en su famosa trilogía (“Antes del amanecer”, “Antes del anochecer” y “Antes del atardecer”) Linklater nos hizo partícipes del desarrollo de una relación amorosa, igualmente, a lo largo de veinte años.

 Boyhood cena

En estos tiempos de cine adocenado, clónico, previsible y acelerado, películas como “Boyhood” resultan más imprescindibles que nunca.

Básicas y esenciales.

Así, y dado que los milagros escasean… ¡no dejen de ir a ver una película prodigiosa! No se arrepentirán. Ni la olvidarán.

Jesús Lens

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Lo que Granada no ve

Se lo decía a Estrella durante la charla semanal de cine que mantenemos en la emisora La Voz de Granada: vamos a ir haciendo una lista. Una lista de películas que, estrenadas en toda España, no llegan a las salas de cine de Granada, para escarnio de todos los que defienden la capitalidad cultural de esta nuestra ciudad.

 Lo que granada no ve

De responsables, culpables y de posibles soluciones también iremos hablando, pero de momento, aprovechando la nueva temporada, vamos a ir haciendo una lista de películas que se pueden ver en salas de Madrid, Barcelona, Málaga o Sevilla; pero no en Granada.

Lo que Granada no ve.

Películas buenas. Películas de calidad, bien acogidas por los críticos. Películas interesantes por sus planteamientos de fondo o por sus cualidades estéticas.

Películas como “El congreso”, de Ari Folman, también director de la película nominada al Óscar “Vals con Bashir”, e interpretada por  Robin Wright Penn, Harvey Keitel, Danny Huston, Paul Giamatti o Frances Fisher y que ha recibido la siguiente nómina de distinciones:

2013: Premios del Cine Europeo: Mejor largometraje de animación

2013: Festival Cannes: Quincena Realizadores largometraje en concurso

2013: Festival de Sitges: Premio de la Críica

2013: Festival de Gijón: Nominada a Mejor película de animación

¡Ahí es nada!

 El congreso

O películas como “Locke”, con Tom Hardy, un tour de forcé concentrado en un par de horas y en la que solo hay un actor: él.

 locke

O cintas como “Ciudad delirio”, título apropiado para esta sección de cine invisible en Granada que va a hacer que la directora granadina Chus Gutiérrez no pueda ser profeta en su tierra dado que su más reciente trabajo… no está en cartelera.

Como veis, “Lo que Granada no ve” no es (solo) cine iraní en versión original. Que también. Pero no. Por desgracia, “Lo que Granada no ve” es mucho de lo mejor del cine comercial que no esté protagonizado por superhéroes o que no tenga como destinatario al público infantil y juvenil.

 Ciudad delirio

Lanzamos la primera piedra. Pronto, la segunda. Y, a partir de aquí, invito a debatir sobre las causas, responsables y posibles soluciones para que podamos ver “Lo que Granada no ve”… sin necesidad de utilizar la recién inaugurada autovía hasta Málaga como si nuestra ciudad hermana fuera la Perpignan de la Dictadura.

¿Cómo lo ves?

Jesús Lens

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Los Mercenarios 3

Ir a ver, voluntariamente, “Los Mercenarios 3” para ponerla a parir es un absurdo total y absoluto. Porque la nueva película de Stallone & co. da exactamente lo que promete: acción a raudales, tiros, explosiones, destrucción, violencia de la que no salpica ni te hace apartar los ojos de la pantalla… y un punto de humor.

 Los Mercenarios 3

Cuando entré en la sala, pensé que me había equivocado. Había tantos niños que estaba seguro de haberme metido en alguna proyección de dibujos animados. En Campanilla o algo así. Pero no. Estaba en el lugar correcto y a la hora indicada. Aun así, hasta que no ví el tráiler de la nueva película bélica de Brad Pitt, no terminé de convencerme: ¿qué hacía tanto chavea de menos de 10 años viendo Los Mercenarios?

La respuesta me esperaba un par de horas después: colegueo, risas, acrobacias, músculos, disparos, peleas… todo ello más falso y más frío que los combates de Lucha Libre o que los videojuegos.

Y, sin embargo, funciona.

 Los Mercenarios 3 poster

Funciona porque Stallone se ha convertido en algo parecido a los Teleñecos. Es como un muñegote de sí mismo, como una parodia de látex a la que dan ganas de achuchar, de tan tiernico que se ha puesto. Y sus colegas de generación… más de lo mismo. Hasta el supuestamente temible Dolph Lundgren ha pasado de parecer un letal tiburón blanco a ser como un pez ballena. Por no hablar de Snipes y su cuchillo.

Pero es que, en una hábil pirueta, el guion incorpora al grupo de mercenarios a unos jóvenes, pero excepcionalmente bien preparados muchachos, para jugar con las diferencias generacionales. ¿Se acuerdan de “Los siete magníficos”, cuando Yul Bryner hacía una gira de captación de talentos para su grupo de pistoleros? Pues lo mismo, pero en banal y sin la más mínima emoción, por supuesto.

 Los Mercenarios 3 Cannes

Es el problema de las franquicias, sagas y series de películas: al estar concebidas para tener una y mil entregas posteriores, los guiones están condicionados. Sobre todo, a la hora de matar y eliminar personajes: cada elemento que queda fuera de combate es susceptible de alejar a un determinado colectivo de espectadores en futuras entregas. De ahí, también, el Melting Polt que puebla el reparto, incorporando a todas las etnias posibles. Y algunas, hasta imposibles.

Así, la parte latina del colectivo mercenario cuenta con El Galgo, interpretado por un inefable Antonio Banderas que tiene los santos cojones de cantar “Soy el novio de la muerte” y de desfilar como un legionario. La cabra es lo único que le faltó para terminar de componer un personaje a la altura del propio personaje que Banderas ha ido construyendo en torno a su papel como el Latino Oficial, simpático y gracioso, del Hollywood contemporáneo.

 Los Mercenarios 3 Banderas

Y luego tenemos al malo. Que, en esta ocasión, está muy bien logrado gracias al cinismo de Mel Gibson. Y quedan las dos apariciones estelares, los grandes fichajes de estos “Los Mercenarios 3”, que no sé por qué, me recordaban a los Galácticos de Florentino Pérez. Me refiero, por supuesto, a Harrison Ford y al ex gobernador de California: Arnold Schwarzenegger.

 Los Mercenarios Ford

Si el guion –por llamarlo de alguna manera –es un completo despiporre; meter con calzador a estos dos personajes ya lo termina de convertir en un descalzaperros completo… pero nos gusta.

Es decir, te gustará si sabes a lo que vas y te presentas en la sala bien pertrechado de refrescos, palomitas, gusanitos, doritos y demás chucherías terminadas en itos e itas, a modo de chaleco antibalas.

Jesús Lens

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Lucy

No cabía un alfiler. Vale que era el Día del Espectador, pero me quedé anonadado, el pasado miércoles y todavía en plena canícula de agosto, cuando fui a ver la última película de Luc Besson y, de casualidad, pillé la última entrada de la última fila de la sala.

 CT  CTH Lucy

Hay quien dice que la razón del ¿imprevisto? y colosal éxito de “Lucy” es, principalmente, Scarlett Johansson, hoy por hoy, la actriz más interesante del panorama cinematográfico, hasta el punto de haber sido capaz de enamorar a los espectadores solo con la sensualidad de su voz en “Her”, aquella película prodigiosa, repleta de magia y romanticismo.

Es posible que sea así. Pero “Lucy” es más que Scarlett, su gran y excepcional protagonista.

“Lucy” también es una inteligentísima mezcla de thriller y utopía distópica que comienza como una película de acción trepidante y termina convertida en una alegoría científica sobre las inmensas capacidades y desafíos que aún aguardan al cerebro humano.

 Lucy Johansson

A ver cómo lo contamos para no desvelar nada: Lucy, una rubia en Oriente, de fiesta con un yanqui tan yanqui que hasta lleva sombrero de cowboy. La entrega de un maletín a unos tipos orientales notoriamente sospechosos. ¿Qué hay en el maletín? Una sustancia azul. Lógicamente. ¿De qué otro color puede ser una sustancia estupefaciente, después de Walter White y en una película del director de, precisamente, “El gran azul”?

La entrega se complica. Mucho. Demasiado. Y la vida de Lucy cambia radicalmente y por completo.

Lucy mano

Mientras, en París, un veterano científico interpretado por Morgan Freeman diserta sobre el escaso desarrollo producido en el cerebro humano a lo largo de su historia, de forma que, ahora mismo, solo utilizamos un 10% de su potencialidad. Y especula con lo que podría pasar si el ser humano consiguiera ampliar su capacidad de uso, hasta el 20%. O incluso el 30%. Un oyente le pregunta:

-         ¿Y qué pasaría si alguien consiguiera utilizar el 100% de sus recursos neuronales?

-         Ni idea. Lo ignoro por completo.

Con estas mimbres, Luc Besson nos regala hora y media de adrenalina pura, con momentos vertiginosos trufados de una mística cientifista que está cabreando e indignando a muchos espectadores, para los que “Lucy” no es más que una tontería pretenciosa o una imbecilidad con ínfulas.

 Lucy Johansson

A mí me ha gustado, tanto en la forma como en el fondo. Esas imágenes documentales que van pespunteando el planteamiento de la trama, con los guepardos y los antílopes y, después, toda esa imaginería colorista y arrebatadoramente visual.

Y, por supuesto, lo puramente negro y criminal, la acción y las persecuciones de coches, las peleas y los disparos, los acuchillamientos, las vendettas, las palizas y las muertes; están brutalmente bien conseguidas.

Por todo ello, el éxito de “Lucy” me tiene un poco descolocado. Dando por sentado que estará gustando a los modernos, a los amantes del cine de acción, a los estetas y a los fieles adoradores de la Johansson; hay otra mucha gente que echa pestes y reniega de la cinta.

Aunque, bien pensado, será por eso. Porque no deja indiferente. Y porque cuando un compañero de trabajo te habla maravillas de una película, pero tu vecino la pone a parir… te picas. Y las posturas encontradas suscitan la curiosidad de ir a verla y participar en el debate.

 Lucy Korea

Así las cosas, está rentré cinéfila tras el parón de agosto nos obliga a tomar partido: ¿Y a ti, qué te ha parecido “Lucy”?

Jesús Lens

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Welcome to New York

La más reciente de las películas de Abel Ferrara, estrenada mundialmente hace unas semanas, ha llegado a Granada a través de una pantalla muy especial: la de mi televisor.

 Welcome to New York Ferrara

Esa pantalla cada vez me engancha, sacude y consume con una mayor variedad, diversidad y generosidad temática y estilística. Desde el estreno mundial de películas coreanas de anticipación y terror postapocalítico, como “Snowpiercer” al cine de gángsteres oriental más salvaje, pasando por la animación nipona de Miyazaki y, sobre todo, por los documentales más preclaros y rompedores del momento. Series, conciertos, NBA…

Y todo ello, de forma legal, sencilla, asequible, en versión original subtitulada o doblada al castellano, en alta definición, a la hora que quieras… ¡a gusto del consumidor!

El caso es que la más reciente película de uno de los directores más interesantes del mundo se ha estrenado, como “House of cards” u “Orange is the new black” a través de Netflix y, en España, a través de YOMVI. Una tendencia que, según leía hoy en el diario económico Expansión, se multiplicará de manera exponencial a través de la televisión de Telefónica, empresa que, no olvidemos, ha comprado todo Digital Plus por 750 millones de euros.

 Welcome to New York depardieau

Por todo ello, sesiones de cine de estreno en casa, en pantuflas y comiendo los Nems preparados por Clarissa para la ocasión -¡ese El Buen Rollito!- van a ser cada vez más habituales.

“Welcome to New York” cuenta la historia de la caída en desgracia de un señor que se despertó todopoderoso y, unas horas después, era repudiado por toda la élite económica y social del planeta. Su nombre, reducido en prensa al acrónimo de DSK, ha tenido que ser cambiado en la película, de forma que el obeso y obseso Mr. Devereaux, interpretado por esa bestia llamada Gerard Depardieu, no pudiera ser identificado con el máximo responsable del Fondo Monetario Internacional y Gran Esperanza Blanca del Partido Socialista Francés.

 Welcome to New York

La primera media hora de película, en su concepción, filmación y estilo; responde a los cánones habituales y más reconocibles del cine porno: un tipo entra en una habitación, apenas cambia tres palabras con los presentes y se tira a todo lo que se menea. Hay tríos, felaciones, orgías, sexo anal… lo típico, vamos.

Unos minutos después, ese Amo del Universo volverá a estar desnudo y la pantalla nos seguirá mostrando imágenes obscenas. Pero es una obscenidad diferente. Resultan extremadamente crudas, realistas e imprescindibles las secuencias del arresto de Devereaux, su paso por la comisaría, su primera comparecencia judicial y su ingreso en prisión.

El profundo registro al que es sometido el protagonista, su elefantiásica desnudez o sus jadeos al costarle ímprobo esfuerzo incluso llegar a ponerse los zapatos; constituyen un ejercicio de venganza cinematográfica contra una realidad en la que nunca se hace toda la justicia que el espectador desea y casi necesita para seguir adelante.

 Welcome to New York depardieau

De hecho, cuando le preguntan a Depardieu por las razones para haber interpretado a DSK, no duda en decir que su deseo es humillarlo y que, a través de las imágenes de la película, los espectadores disfruten con el espectáculo de dicha humillación.

La tercera parte de “Welcome to New York”, en la que se cuenta la relación de DSK, cuando es puesto en libertad y sometido a arresto domiciliario, con su sufrida esposa, interpretada por Jaqueline Bisset, resulta igualmente interesante: las relaciones de poder, los matrimonios de conveniencia, la manipulación, los hombres de paja, el poder de los medios de comunicación y los asesores de imagen…

Y, por fin, la decepción.

La decepción como excusa. La decepción como leit motiv. La decepción y el hastío vital, a través de un monólogo magnífico en que Devereaux confiesa que hubo un tiempo en que creyó en el cambio. En que pensaba que otro mundo era posible. Pero que ya no. Que, tras haber viajado, estudiado, hablado y conocido la realidad de los países menos favorecidos de la tierra; tenía el pleno convencimiento de que nada se podía hacer. Y de ahí su actitud, rindiéndose a lo que él llama “su enfermedad”, es decir, una pulsión sexual desenfrenada que todo el mundo parecía conocer. Incluida su esposa.

 Welcome to New York poster

“Welcome to New York” es una película densa, apasionante y muy representativa del poder que tiene el cine para contar la historia contemporánea de una forma tan atractiva como inmediata.

Yo no me la perdería.

Jesús Lens

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La cueva

Es posible que justo ahora andes mirando el tema de las vacaciones y los viajes -ahora conocidos como “escapadas”, imagino que para no aparentar una riqueza o desahogo económico excesivos- de cara a lo que queda de verano.

Ojo. ¡Ojito! Y mucho cuidado. Que unas vacaciones siempre son susceptibles de complicarse, torcerse y terminar convertidas en algo parecido a un infierno. Por ejemplo, si te vas a una idílica isla del Mediterráneo a hacer acampada libre, en la montaña, frente al mar.

 La cueva poster

Al menos, eso es lo que nos cuenta el principio de “La cueva”, la película de Alfredo Montero, cuyo arranque muestra unas tiendas de campaña vacías, mientras se escuchan varios mensajes grabados en los móviles de sus ocupantes, todos ellos pidiendo a sus titulares que den señales de vida, que ya van siete días sin noticias. La cámara, mientras, recorre la piedra gris de la montaña. Piedra caliza. Karst. Hasta detenerse en una oquedad. Oscura. Atrayente. Enigmática. Como son las bocas de cualquier cueva del mundo.

Lo comentábamos mi hermano yo, la otra tarde, mientras corríamos por los bosques de alrededor de Granada: ¡qué pesadilla, aquella vez que nos metimos en las Cuevas de Sorbas y tuvimos que reptar para atravesar lo que parecía una rendija en la tierra, encajonados, cuan largos éramos, sin poder avanzar ni retroceder! Que sí. Que es verdad que esa cueva es una maravilla y ahora la han adecentado para hacer visitas turísticas. Pero que hace veinte años, aquello daba yuyu. Imposible no recordarlo viendo “La cueva”, a medida que los protagonistas se van internando en el corazón de la montaña y los espectadores se retuercen en sus asientos.

 La cueva cartel

Pero, ¿quiénes son los protagonistas? Un grupo de amigos que están de vacaciones. En realidad, son más conocidos que amigos, pero ya va bien para pasar unos días de relax en una hermosa isla. Entre ellos, un aficionado al cine con pasión por la cámara. Y ahí radica lo novedoso de la propuesta de Montero: buena parte de los ochenta minutos de metraje son las supuestas tomas de vídeo casero que el émulo de Scorsese va tomando con su cámara.

Efectivamente. Si estás pensando en referentes como la saga de Rec o la bruja de Blair, aciertas.

Y ahí lo dejamos. Porque ésta es una de esas películas de las que si cuentas demasiado, pierden la gracia. Por completo. Aunque gracia, gracia, lo que es gracia… poca. Bueno, a ver, al principio sí. Muchas risas y cachondeo. Lo típico de un grupo de veinteañeros en camiseta y pantalón corto de vacaciones. Luego ya…

 La cueva afiche

Atentos, además de a lo puramente formal, al sonido. Toda la banda sonora es diegética (los espectadores solo oyen lo mismo que los personajes) y, en el interior de la cueva, los ruidos contribuyen sobremanera a aquilatar la sensación de agobio, claustrofobia y angustia que el lector ya habrá anticipado que va a sentir cuando se siente a disfrutar de “La cueva”. Porque, si te gusta el cine de terror, la vas a disfrutar.

Y sí. También es cierto: la duración de la cinta, ochenta minutos, hace que la historia no de muchas vueltas sobre sí misma: planteamiento, nudo y desenlace. Fuerte, duro y a la cabeza.

Jesús Lens

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El amanecer del planeta de los simios

Todo comienza con un rostro. ¡Y qué rostro! Mitad humano, mitad simio. ¿El eslabón perdido? No. Más bien, el eslabón encontrado. Por accidente. Por incidente. Es César. Y es impresionante. César. ¿Por qué ese nombre? Y es que hay nombres que imprimen carácter. Y que llaman a la repetición de sucesos, eventos y tragedias del pasado.

César.

Serkis. Andy Serkis.

César

Pocas estrellas más rutilantes, ahora mismo, en el cine del siglo XXI. Serkis es César. Y ha sido Gollum. Y el capitán Haddok. Además, forma parte de la tripulación que, en breve, volverá a surcar las galaxias en guerra. Serkis, el actor camaleónico por excelencia cuya gestualidad facial fascina tanto a los ordenadores como a los espectadores. Serkis. Mitad ser humano, mitad ser mitológico.

(Sigue leyendo la reseña en el espacio Lensanity, de la web de Cinema 2000)

Jesús Lens

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