Western Inmortal

Aunque esta semana se estrena “Los odiosos ocho”, la última película del Oeste de Tarantino, lo cierto es que ya apenas se filman westerns.

Western Libro Lens

El cine del Oeste, que en los años 40 y 50 del pasado siglo vivió años de gloria, ya no interesa a los productores de Hollywood… ni de ningún otro sitio. Y, sin embargo, el western es el género cinematográfico por excelencia, como la exposición “La ilusión del Lejano Oeste”, actualmente programada en el Museo Thyssen-Bornemisza, se ha encargado de recordar.

Western Inmortal ilusión lejano oeste

La figura de John Wayne recortada sobre el horizonte, unos vaqueros cabalgando hacia el desierto, el café hirviendo en una hoguera al amanecer, las baladas country, los saloones y el whisky a granel, los Colts del 45 y los Remington de repetición, las diligencias, los trenes y los atracos con un pañuelo cubriendo el rostro…

El western es uno de los géneros cinematográficos que más imágenes icónicas ha aportado a la cultura popular del siglo XX y AulaCine CAJAGRANADA recupera algunos de ellos en su nuevo ciclo, que abarca los meses de enero, febrero y marzo.

Western Inmortal Presentación

El objetivo del ciclo es invitar al espectador a reflexionar sobre la evolución del western, basado en una temática, argumentos e imaginería repletos de convenciones y lugares comunes que, a partir de los años 60 del pasado siglo, cambió radicalmente gracias a unos directores y a una serie de películas que cuestionaron todos los estereotipos sobre los que se había erigido el género.

Así, el ciclo programado por CAJAGRANADA comienza con tres obras maestras del western clásico, de directores como John Ford y Howard Hawks, las tres protagonizadas por John Wayne. “Centauros del desierto” y “Río Bravo” están en las listas de esas películas imprescindibles de la historia del cine, más allá de géneros o épocas.

Western Inmortal

La tercera, “El hombre que mató a Liberty Valance”, otra obra maestra de Ford, marca el final del período clásico del western. Filmada completamente  a propósito en blanco y negro, supone el tránsito entre el viejo Oeste en el que los asuntos se dirimían a tiros, cuyo mejor representante es Wayne, y los nuevos aires que venían del Este, personificados en ese abogado, torpe con las armas, que es James Stewart.

Western Inmortal Liverty Valance

A partir de ahí, el western ya no fue igual. Tras su memorable Trilogía del Dólar, filmada en Almería, el director Sergio leone reflexiona sobre el final de una época en una de sus grandes obras maestras: “Hasta que llegó su hora”, especialmente famosa por la interpretación de un sorprendente Henry Fonda.

Western Inmortal hasta que llegó su hora

Sam Packinpah, por su parte, nos habla sobre el paso del tiempo, la amistad y la traición y, de nuevo, el final de una época; en esa joya que es “Grupo Salvaje”, una de las cumbres de la historia del cine. Y, ya en las postrimerías del siglo XX, Clint Eastwood compone el personaje de William Munny es “Sin perdón”, un ajuste de cuentas con el universo del western que certifica su defunción, al desmontar todos los mitos sobre los que el género está construido.

Western Inmortal Sin perdón

Ya en el siglo XXI, hay directores que vuelven su mirada, nostálgica y también justiciera, sobre ese western que ya no existe. Películas en las que cobra importancia el papel de la mujer en el Lejano Oeste (“Valor de ley”) o la lucha por el abolicionismo propugnada por ese Tarantino empeñado en el revanchismo histórico a través del cine.

Western Inmortal Películas

¡Un ciclo excepcional!

Las películas del ciclo Western Inmortal

19 de enero: Centauros del desierto. John Ford. 1956

26 de enero: Río Bravo. Howard Hawks. 1959

2 de febrero: El hombre que mató a Liberty Valance. John Ford. 1962

9 de febrero: Hasta que llegó su hora. Sergio Leone. 1968

16 de febrero: Grupo Salvaje. Sam Peckinpah. 1969

23 de febrero: Sin Perdón. Clint Eastwood. 1992

1 de marzo: Valor de ley. Joel & Ethan Coen. 2010

8 de marzo: Django desencadenado. Quentin Tarantino. 2012

El viaje de Arlo

Dedicado a mi sobrina Carmela,

que también está llamada

a dejar huella.

 

El reto era, en un mismo año, estrenar dos películas. Y eso, teniendo en cuenta que Pixar se tomó un 2014 sabático, tras el batacazo de “Cars 2”, la tibia acogida de “Brave” y la intrascendencia de “Monsters University”… es mucho decir.

El viaje de arlo río

Así, en verano pudimos disfrutar de esa obra maestra que es “Inside Out”, de la que hablamos, mucho y bien, en esta misma sección. Y en Navidad le tocaba el turno a Arlo, el dinosaurio parlanchín.

Y, por desgracia, esta nueva entrega de Pixar no está a la altura de “Inside Out” ni de esas joyas que son “Toy Story 3”, “Up”, “Wall E” o “Ratatouille”.

Cierto. Es muy complicado mantener un nivel rayano en la genialidad con cada película, pero da la sensación de que, desde que Pixar fue integrado en Disney, sus responsables son mucho menos osados y valientes con los proyectos que emprenden.

El viaje de arlo

Así, “El viaje de Arlo” es una película técnicamente perfecta, espectacular y exuberante, pero el guion no está a la altura, limitándose a contar una historia mil veces antes vista, sin ápice de originalidad en su planteamiento, desarrollo y desenlace.

(Sigue leyendo la reseña en mi Espacio Lensanity)

Jesús Lens

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Truman

Una de las cosas que tiene hacerse mayor es que cada vez valoras más el silencio.

Silencio.

Ausencia de sonido. Pero no de comunicación. Y es que, como bien cantaba Santiago Auserón, hay silencios que son ensordecedores.

“Truman”, la película más reciente de Cesc Gay, abunda en silencios. Y mira que los personajes hablan a lo largo del metraje. Pero también callan. Y ahí, en lo que callan, es donde radica la grandeza de una película que trata sobre los sentimientos: la amistad, el amor y la muerte.

Truman

La vida, en una palabra.

Porque el protagonista de “Truman” se muere. Literalmente. El personaje al que da vida Ricardo Darín es un enfermo terminal que ha decidido abandonar un tratamiento que no va a curarle. Solo, a prolongar su agonía.

Y, en esa situación, recibe la visita del protagonista de “Truman”, Javier Cámara, que vuelve desde Canadá para pasar unos días con su amigo.

¿Qué cuenta la película?

Nada. Y todo.

Truman actores

Cuenta cómo los amigos comparten esos cuatro o cinco días que la vida les ha regalado. O la muerte, que les une. ¿Quién sabe, si no llega a ser por la enfermedad que aqueja a Darín, si se hubieran reencontrado? Que Canadá está muy lejos. Y las vidas que llevan los amigos parecen ser diametralmente opuestas.

Y digo que lo parece porque, en realidad, apenas sabemos nada de ellos. Uno está casado. El otro divorciado. Uno vive en Canadá. El otro, en Madrid. Uno parece ser un científico. O un matemático. El otro, actor. Sabemos que compartieron piso cuando eran jóvenes. Y poco más.

Excepto que son amigos.

Amigos.

Amigos que respetan las decisiones del otro, aunque no las compartan. Y que se apoyan, más allá de acordes y desacuerdos. Amigos que no necesitan decirse las cosas en alta voz para que el otro las escuche. Amigos que, aunque haga años que no se ven, matarían el uno por el otro. Amigos incondicionales, amigos fieles, amigos eternos.

Truman Darín

Sí. Darín y Cámara son, ambos, los protagonistas de una película cuyos personajes se llaman de otra manera. Julián y Tomás. Pero da igual. Porque son Darín y Cámara. Y no podrían ser ningún otro. Cuenta Cesc Gay, guionista y director de “Truman”, que nunca piensa en actores concretos cuando escribe sus guiones, para no dejarse influir por sus personalidades… y para no llevarse un chasco si finalmente no la interpretan.

Se me hace complicado pensar que esta película pudiera haberla interpretado otros actores: es tal el nivel de compenetración de Darín y Cámara que parecen ser, efectivamente, amigos de toda la vida.

Truman Madrid

“Truman” es una película que te cogerá pellizco, desde el primer momento. Sobre todo, si has perdido a alguien cercano por culpa del cáncer. Pero no es una película que tira de la lágrima fácil. El guion mezcla la comedia y el drama con una maestría tal que, estoy convencido, se llevará el Goya de calle. Como sus actores, que ya compartieron el premio a la mejor interpretación masculina en el Festival de San Sebastián.

Truman San Sebastián

Risas, lágrimas y, sobre todo, emoción. A raudales. Pero no sentimentalismo.

Y los cameos. ¡Ay, los cameos! Eduard Fernández, José Luis Gómez, Javier Gutiérrez, Elvira Mínguez,  Àlex Brendemühl… aparecen y desaparecen como fantasmas, presencias etéreas y evanescentes que dejan huella.

Habrá tesis, discursos y comportamientos de los protagonistas con las que estarás de acuerdo. Otras con las que no. Pero te crees todo lo que cuenta Gay. Sientes que cualquiera de ellos podrías ser tú. O alguien cercano. Y que actuaría(s) de esa manera. O de otra diferente. Pero que Gay habría sabido captarlo, igualmente, a las mil maravillas.

Truman rodaje

Un lujazo, un privilegio, contar en España con un escritor/director como Gay y con una productora que apuesta por un cine rebosante de talento, sensibilidad y respeto por los espectadores.

¡Gracias y enhorabuena!

Jesús Lens

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La cumbre escarlata

Guillermo del Toro es un tipo con las ideas claras, los gustos bien definidos y sus intereses, a la vista de todos.

La cumbre escarlata

A Guillermo del Toro le gusta el cine de terror. Y punto. Historias retorcidas de personajes al límite que viven en los márgenes de la sociedad. Personajes cuyas existencias no se parecen en nada a las nuestras y cuyas vidas se rigen por códigos, situaciones e intereses alternativos y paranormales.

Y ahí entra, por supuesto, su pasión por los grandes mitos de la literatura y el cine góticos: vampiros, fantasmas, ominosas leyendas que se hunden en el tiempo… y mansiones. Esas viejas mansiones victorianas que se caen a pedazos, pero que albergan mil y un secretos, mil y una historias y, sobre todo, algún cadáver que otro, bien guardado en un armario.

La cumbre escarlata del Toro

Y todo eso es la nueva película de Guillermo del Toro, “La cumbre escarlata“, una cinta que no cuenta nada nuevo que no hayamos visto/leído antes, pero es que lo hace ¡tan, tan, taaaaaaaaaan bien!… que da gusto verla, por supuesto. Aunque las almas sensibles se vean obligadas a taparse los ojos con las manos, en alguna ocasión.

(Sigue leyendo la reseña en mi Espacio Lensanity)

Jesús Lens

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Lejos de los hombres

Una de las conclusiones a las que llego en mi más reciente trabajo de cine (que puedes comprar AQUÍ) es que el western tuvo que ser asesinado para poder sobrevivir dentro otros géneros diferentes que, a priori, nada tienen que ver con él.

Lejos de los hombres

Si lees que “Lejos de los hombres” es una película escrita y dirigida por el francés David Oelhoffen, que se desarrolla en la Argelia de 1954 y que está basada en una obra de Albert Camus; lo último que se te ocurría pensar es que se trata de un western.

Y, sin embargo, lo es. Un western de ley. Un western contemporáneo, desde el primer plano hasta el último. Un western, además, absolutamente despojado, que lleva hasta sus últimos extremos algunas de sus características fundamentales.

Lejos de los hombres Mortensen

Todo comienza en una escuela enclavada en mitad de las montañas del Atlas argelino en la que un profesor da clase a un grupo variopinto de pequeñuelos. La revolución argelina ha comenzado y suenan tambores de guerra, pero lo que Daru no puede imaginar es que la policía le va a llevar a la escuela a un preso, acusado de asesinato, para que el propio Daru se encargue de conducirlo a la capital de la provincia, dado que los gendarmes andan muy ocupados con los independentistas.

A partir de ahí, el camino.

Y la violencia.

Y la supervivencia.

Y el descubrimiento.

Y el conocimiento.

Y… ¿la amistad?

La amistad es un concepto que, en los tiempos de Facebook, está muy devaluado. Por eso, ver películas como “Lejos de los hombres” te reconcilia con la amistad que surge entre dos hombres que transitan, juntos y por azar, los caminos de la vida.

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Una película que te reconcilia con el buen cine, por supuesto. Un cine con pasión por contar una historia. Por tomar a unos personajes, situarlos en una situación límite y mostrar lo que les pasa.

Sin efectos especiales.

Sin efectos visuales.

Sin efectos digitales.

Solo el paisaje. Y los personajes que lo recorren, lo sufren y lo padecen. Porque en esta película, el paisaje es parte imprescindible de la historia. Un territorio árido y hostil que eleva al Monumental Valley de Utah a la categoría de fresco vergel.

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Polvo, roca, piedras, viento y lluvia saltan de la pantalla a la platea y golpean al espectador, aplastándolo contra el asiento, haciéndole sentir en sus carnes la dureza y la hostilidad a las que se enfrentan los dos protagonistas.

Muy bueno, pues, el trabajo de cámara. Pero, ¿qué decir de la banda sonora? La música que Nick Cave y Warren Ellis han compuesto para “Lejos de los hombres”, además de huir de los tópicos y los lugares comunes de la música tradicional del norte de África, se adapta como un guante a la narración cinematográfica, sirviendo para dar empaque y fuerza a las imágenes, como ya hicieran ambos compositores en la igualmente desasosegante y angustiosa “The road”, también interpretada por ese tipo tan inquieto como atractivo: Viggo Mortensen.

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Inquieto porque, además de protagonizar la película, la produce. Y se nota que ha ayudado al director a dirigir algunas secuencias. Que menudo poderío muestra el hispano-argentino-danés en pantalla.

En definitiva, que “Lejos de los hombres” es una extraordinaria película que nadie debería perderse, por mucho que esté en las antípodas del cine mainstream contemporáneo.

O, quizá, precisamente por eso.

Jesús Lens

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