web analytics

Tag Archive for 'Cine'

Página 2 de 38

Cines del Sur 2014

Hoy domingo comienza una semana que va a estar presidida y gobernada por tres palabras: Cines del Sur.

Si todos los años, desde hace ocho, trato de buscar hueco para ir a disfrutar de una de las citas cinéfilas más especiales del año en Granada; en esta ocasión tengo que encontrarlo ya que, como jurado, tengo el enorme privilegio y la gran responsabilidad de ver las diez películas que forman parte de la Sección Oficial.

 MUPI8CDS

¡Ahí es nada!

Diez películas en apenas cinco días. Diez películas distintas y a contracorriente, de nacionalidades poco o nada habituales en la cartelera granadina.

Como no quiero hacerme ideas preconcebidas, no sé ni sus nacionalidades, ni he mirado quiénes son sus directores ni siquiera sé de qué van. Sé que el trabajo de selección de José Sánchez Montes y su equipo es extraordinario y que, por tanto, las diez candidatas a la Alhambra de Oro tendrán un gran nivel.

Mi intención es entrar en el Teatro Isabel la Católica, diez veces, para disfrutar de la proyección de diez películas de las que nada sé, con el ánimo de ser lo más justo posible a la hora de enjuiciarlas.

Porque ser jurado implica ver las películas y, después, elegir. Debatir, discutir, votar y mojarse. Ser jurado, siempre, implica todo ello. Y, a veces, no es fácil. Puedes creerme.

Hasta ahora he sido jurado en muchas y diferentes convocatorias literarias, tanto de novelas publicadas como de textos inéditos. También he sido jurado en tres certámenes cinematográficos, dedicados a los cortometrajes. Y siempre ha sido una experiencia muy, muy enriquecedora. Pero compleja.

El primer año de Cines del Sur ya vi todas las películas de la Sección Oficial, como crítico de IDEAL. Y este año… ¡de nuevo unido a uno de los certámenes imprescindibles de Andalucía! Ocho años. ¡Enhorabuena a Cines del Sur!

 Cines del sur presentación

Por razones obvias, esta semana voy a pasar muchas horas en el Isabel la Católica. Me encantaría que nos viéramos por allí y poder disfrutar del placer de ver películas en compañía de buena gente.

Los precios son más que asequibles: 4 euros la proyección o 30 euros un bono para 10 películas.

¿Te animas?

Jesús Lens

Firma Twitter

Godzilla

¿Por qué ahora y otra vez, Godzilla?

Podría ser una pregunta pertinente, máxime después de que Roland Emmerich ya le diera una nueva vuelta de tuerca a uno de los mitos recientes más explotados por el cine de la segunda mitad del siglo XX.

Vuelve “Godzilla”. Y lo hace a rebufo del terror nuclear despertado en el mundo entero, pero sobre todo en Japón, tras el desastre de Fukushima. Y vuelve, claro, a lo grande.

 Godzilla panorámica

El director de esta nueva entrega del monstruo nipón es Gareth Edwards y el guionista es Max Borenstein. Datos que, en realidad, nos resultan intrascendentes. Porque estamos ante una de esas películas en las que el factor humano es lo menos importante de todo. Ni siquiera que en el reparto figuren Bryan Cranston o Juliette Binoche nos dice nada, especialmente en el caso de la francesa. Esperemos que, al menos, disfrutara de unas vacaciones en alguna isla exótica, durante el rodaje, porque su papel… Ken Watanabe sí tiene más presencia. Y Aaron Johnson, el musculitos de turno con mirada tierna. Pero dejémonos de veleidades artísticas, que aquí todos hemos venido a ver… al monstruo. Que, en el caso que nos ocupa, resulta venir por partida triple.

 Godzilla chaval

“Godzilla” (pronúnciese “Góchila”, con acento en la Ó) es una de esas películas que conviene ver en pantalla grande, cómodamente sentados y acompañados de refrescos y garguerías. Una de esas películas que conviene ver sin tratar de buscarle las fisuras al guion, que ya aparecen por sí solas, sin necesidad de rascar. Una de esas películas que conviene ver desde la óptica disfrutona de los grandes espectáculos repletos de efectos especiales.

Personalmente, además del despertar, el levantar y el rebuznar de Godzilla, una imagen icónica; lo que más me gusta es la estética postapocalíptica de Honolulu, Las Vegas y San Francisco. Porque, junto a la crítica nuclear (ya sabes que el mito de Godzilla nació en Japón, en los años 50, tras las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki), esta nueva versión del monstruo nos invita a reflexionar sobre la crisis energética que podría estar por venir y sus terribles consecuencias.

 Godzilla poster

Y es que, más que la hecatombe nuclear, lo que ahora debería darnos miedo, mucho miedo; es el Gran Apagón. ¿Somos conscientes de lo rápido que se iría nuestro mundo al garete, de producirse un gran apagón? No durábamos ni una semana.

 Godzilla grito

Si a todo eso le añades el inevitable tsunami que toda película catastrofista de gran presupuesto del siglo XXI está obligada a tener, “Godzilla” ofrece dos horas de puro entretenimiento, lo que no es chica cosa. No es de extrañar, pues, que la película se haya encaramado en lo alto del Box Office, terminando de devorar los restos de “Ocho apellidos vascos” y a la espera de los grandes blockbusters del verano.

Jesús Lens

Firma Twitter

Apocalypse Blue Ray

A veces me exprimo más de la cuenta y hago crack. Me pasó el pasado fin de semana, por lo que el martes, ya más entero, me dio un ataque de feroz actividad.

Lo más chungo de estar chungo es el desánimo que te invade, ese desánimo que te quita las ganas hasta casi de respirar. Por eso, nada más volver a estar medio bien, te asaltan las ganas de recuperar el tiempo perdido.

 apocalypse now blue ray

Por ejemplo, el martes me dio por hacer algo que ni se me hubiera ocurrido intentar, en otras circunstancias, a mí solo: meterle mano a la instalación televisiva y cambiar el reproductor de DVD y el obsoleto Home Cinema por un recién adquirido Blue Ray, que me he agenciado a precio de ganga coleccionando cupones de periódico.

Y, como soy una persona de ciclos y de rancias costumbres, lo estrené con la misma película con la que estrené esos DVD y Home Cinema que, tras años de servicio, acabo de jubilar: Apocalypse Now.

O, más concretamente, con la secuencia de los helicópteros.

 apocalypse now helicópteros

Y… ¡oiga! ¿Qué puedo decir?

Pues que la Alta Definición es la caña y que la jungla camboyana luce mucho mejor en Blue Ray que en DVD. Que es otra dimensión. Que el río por el que asciende Willard es más ominoso y amenazador y que las llamaradas y el olor a napalm por la mañana se perciben más nítidamente. Con mayor intensidad. Que es la bomba, vamos.

El problema es que, ahora, toca rehacer una filmografía largamente coleccionada. No toda, claro. Pero sí la básica.

 OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La primera ya sabéis cuál es: una gozosa edición de coleccionista que incluye la versión original de Apocalypse Now, la edición Redux que editó Coppola hace unos años y… ¡el documental que rodó su esposa, Eleanor, sobre la filmación de la película, que ya ardo por ver! Hay postales, páginas con el storyboard… una gozada para los cinéfilos que, además, somos fetichistas.

 apocalypse now

Muy, muy recomendable.

Jesús Lens

Firma Twitter

The lunchbox

¿Hay un restaurante indio en tu ciudad? ¿Lo hay cerca del cine al que suelas ir? En Granada, por ejemplo, tenemos el clásico Muglia…

¿Por qué lo digo? Porque, si vas a ver la película “The lunchbox”, es conveniente que reserves para después mesa en el Indio más cercano, dado que la película te va a provocar unas casi, casi irresistibles e irrefrenables ganas de ir a tomarte un pollo tika masala o un cordero vindaloo.

 The Lunchbox

Sí. Una peli india. Que transcurre en la cosmopolita y elefantiásica ciudad de Mumbai, anteriormente conocida como Bombay. Y que transcurre ahora mismo. Hoy. Ayer. Mañana. O sea, que es radicalmente contemporánea.

Todo comienza con una mujer que cocina. Y lo hace siguiendo los consejos de su tía, que la guía a voces, a través de la ventana. Cocina. Y no es una comida cualquiera, la que guisa. O quizá sí. Está cocinando para su marido. Que lleva un tiempo pasando bastante de ella. Que está, pero así como ausente.

 The lunchbox cocina

Y como a los hombres se les (re)conquista por el estómago, ahí tenemos a la mujer, madre de una niña de unos seis años, esmerándose en una comida que su esposo se comerá… en su lugar de trabajo.

Porque en Mumbai existe un sistema de transporte de comidas tan eficiente que ya lo querrían para sí cualquiera de las cadenas de Tele-Condumio de nuestras ciudades. En este caso, la comida va de la cocina de casa a la mesa de la oficina. Se trata de tener, todos los días, comida casera. Pero casera de verdad.

 The lunchbox mercado

Ahora bien. ¿Y si un día falla el sistema y esa suculenta comida, preparada con amor, picardía e intención; termina en la mesa de trabajo de otra persona?

A partir de un planteamiento tan sencillo como delicioso, Ritesh Batra dirige una agridulce comedia repleta de momentos que sacan sonrisas, pero también de otros que te dejan congelada esa misma sonrisa en la cara. Porque, como la vida misma, de todo hay en una película que rezuma realismo por los cuatro costados.

 The Lunchbox protagonista

A través de la relación epistolar más improbable y sui géneris de la historia del cine, los protagonistas de “The Lunchbox” se descubren, se conocen, se imaginan y se sueñan. Sueñan mucho. Sueñan, por ejemplo, con el reino de Bután, donde la riqueza del país no se mide en términos de PIB, sino de la felicidad de sus habitantes.

Si ahora te digo que los actores protagonistas de la película son  Irrfan Khan, Nimrat Kaur, Nawazuddin Siddique, Denzil Smith, Bharati Achrekar y Nakul Vaid; lo mismo te quedas cuajado.

Pero no. No pasa nada por el hecho de que no haya un solo rostro occidental en la cinta. No hace falta. “The Lunchbox” es encantadora y deliciosa tal y como es. Asomarse a un patio de vecindad de la Mumbai del siglo XXI y disfrutar de esos bocados de realidad tan lejanos como contemporáneos es un privilegio. Y si, además, te ríes y te sonríes; mejor que mejor.

 The Lunchbox protagonisto

Yo no la dejaría escapar.

Jesús Lens

Firma Twitter

El viento se levanta

“¡El viento se levanta! ¡Debemos aprender a vivir!”

Además, debemos (volver a) aprender a ir al cine. Sin complejos. Sin ideas preconcebidas. Sin aprioris.

 El viento se levanta

Porque ir al cine a ver la última (en todos los sentidos de la expresión, por desgracia) película del genio japonés Hayao Miyazaki es una de las mejores ideas, propuestas y decisiones que, ahora mismo, puedes tomar.

La película comienza con los versos de Paul Valery con que arranca esta reseña. Y, de inmediato, nos encontramos a Jiro, un chaval japonés cortito de vista, pero largo de sueños. Un chavalito que sueña con el viento, el aire y el cielo. Que sueña con esos aviones que, en los años veinte, comenzaban a elevarse para surcar ese vasto océano que tenemos sobre nuestras cabezas.

 El viento se levanta

Un niño inquieto que dialoga con el italiano Caproni, uno de esos genios visionarios que, no sabiendo volar ni queriendo aprender a hacerlo, diseñó algunos de los aeroplanos más importantes en la pionera historia de la aviación. Un niño que decide convertirse en ingeniero para dar rienda suelta a su pasión por los aviones y que no permitirá que nada ni nadie le aparte de su camino.

A través de un prodigioso guion, Miyazaki hace coincidir la vida de Jiro con algunos de los hitos históricos más importantes del Japón de los años 20 y 30, como el brutal terremoto de 1923, la Gran Depresión económica que llevó a la quiebra a cientos de miles de personas y empresas, la epidemia de tuberculosis y, sobre todo, la Guerra entre China y Japón, prolegómeno de la Segunda Guerra Mundial.

 El viento se levanta fábrica

Porque uno de los ejes de la película, más sugerido que directamente planteado, es la responsabilidad de la sociedad civil en todo lo referente a la guerra que asolaría el mundo entre 1939 y 1945.

Sin embargo, la película es hermosa, poética, bella y deliciosa y, aunque los aviones son los grandes protagonistas, no dejaremos de ver a los personajes viajar en tren, en carro, en barco y a pie. Los trenes, sobre todo, tienen una importancia extraordinaria en la película. Aunque también hay momentos para la quietud. Como todo el episodio que acontece en el hotel de montaña. Uno de esos hoteles a los que uno hubiera ardido por ir.

 El viento se levanta Jiro

La cantidad de sugerencias que hay en cada plano, las relaciones entre los personajes, la historia de amor, la mezcla de sueños y realidad, de realidad y fantasía, de creación artística y de recreación histórica; convierten a “El viento se levanta” en una joya de visión obligatoria para cualquier espectador con un mínimo de sensibilidad y buen gusto.

 El viento se levanta viaje

De la teoría de Caproni sobre que la creatividad de una persona solo dura diez años y que, después, hay que retirarse, ya la comentaremos. Sobre todo porque el propio Miyazaki ha anunciado que ésta es su última película.

Y, visto el grado de perfección alcanzada, me parece sencillamente intolerable esta actitud.

 El viento se levanta trenes

Pero, como digo, ya lo hablamos más adelante. Mientras, id a ver “El viento se levanta”. Y disfrutad.

Jesús Lens

Firma Twitter

Cotton Club: Más que un Club

Celebramos el Día Internacional del Jazz, desde ese Cine con Swing en que Cid & Lens estamos comprometidos, con una entrada imprescindible que esperamos os guste:

Algunos sitios nada más nombrarlos nos traen las más intrincadas elucubraciones. Sus nombres están asociados a personajes míticos, encuentros siniestros y sorprendentes, acontecimientos inolvidables, y, como es este el caso, a músicos inolvidables. Con el Cotton Club me pasa una cosa, cuando quiero encontrar una similitud con algo semejante por estas tierras pienso en los antiguos cafés cantantes madrileños o sevillanos dónde se reunía el mundo flamenco todo. Guardando las diferencias claro. Tampoco quiero decir con esto que los clubes de jazz sean las peñas flamencas de ahora, no sigan por ahí…

 Cotton Club

El Cotton Club estará para siempre asociado a la etapa del swing, al mundo de los gángsters, a las bing bands, y a la Ley Seca. Era el “Lugar Número Uno”. Allí dónde todo músico quería estar. Se cuenta que en cierta ocasión la big band de Fletcher Henderson fue rechazada y que en su lugar eligieron a la de Jimmie Lunceford. Curiosa historia porque la banda de Henderson fue la “primera big band”. El caso es que en Nueva York había otros locales, como el Connie’s, pero el Cotton Club era otra cosa. A ello contribuyeron seguramente el hecho de que su propietario fuera el gángster Owney Madden (Bob Hoskins en la película), que tuviera la sesión más golfa y sonada de la noche del domingo en Nueva York (las “Celebrities Nights”), y que se convirtiera en cita obligada para todo músico de jazz que pasara por la ciudad, ya fuera el Duque, el Conde, Bessie Smith, Cab Calloway, Ella Fitzgerald, Louis Armstrong, Billie Holiday, Nat King Cole,… ¿se imaginan?

 Cotton Club Hoskins

Pero el Cotton Club fue ante todo hijo de su época, y como toda época tiene su final, el Cotton desaparecería, hijo de su tiempo, con ella; fue en 1940, veinte años después de que su primer propietario, el boxeador Jack Johnson, abriera sus puertas. ¡Ahí es na! La brillantina, el jolgorio, el “famoseo”, y ¡ay! el glamur, la canalla noche del jazz de NY, que lo seguiría siendo por cierto, pero con otro aire, dieron pasó a otro tipo de música y de ambiente. Ni mejor, ni peor. Otro. El be-bop traía nuevas ideas al jazz, y el Minton’s, su templo, nada tenía que ver con el “club del algodón”. El escritor Leonard Feather (The Jazz Years) lo deja claro, el Cotton Club “propiedad de la mafia representaba un Harlem para blancos”; el be bop, en contraste, era una música de músicos esencialmente negros que querían romper con el pasado; y sigue Feather, por si alguien no tiene clara la diferencia: “De una manera más significativa, supe que el Cotton Club admitía a negros sólo como músicos. Con la excepción de alguna celebridad ocasional, que era aceptada a regañadientes (nadie se atrevió a insultar a un Bojangles Robinson que portaba una pistola negándole una mesa), los negros no eran bienvenidos como clientes. Saber esto significaba que yo no estaba cómodo allí. Consecuentemente, y quizás alocadamente, incluso atendiendo a su interés social, nunca vi el interior del club”.

 Cotton Club BSO

Quién si conoció bien el Cotton Club, de primera mano, no fue otro que un buen amigo de Leonard Feather, el gran Duke Ellington, quién me imagino se llevaría más de un secreto a la tumba; antes, sin embargo, nos dejó algunos recuerdos de su paso por el mítico local:

“La noche del domingo era la gran noche del Cotton Club. Estuviesen actuando en uno u otro local, todas las grandes estrellas neoyorquinas que se encontraran en la ciudad se acercaban al Cotton Club a saludar al público. Harlem tenía una fama excelente por aquellos días, y su atmósfera resultaba pintoresca a más no poder. Se trataba de un lugar de visita obligada, como Chinatown lo era en San Francisco.

El Cotton Club se hizo famoso a escala nacional por nuestras retransmisiones radiofónicas de costa a costa, que tenían lugar casi todas las noches. A los artistas se les pagaban elevados salarios, y los precios para los clientes, también eran elevados. La sala contaba con doce bailarines y ocho coristas, guapísimas todas. ¡Qué bien iban vestidas! Uno ya no ve esa clase de chicas en los escenarios.

 Cotton Ellington

Durante los años de la Prohibición, siempre era posible comprarle buen whisky a “alguien” en el Cotton Club. Por entonces vendía lo que llamaban Chicken Cock. Venía en una botella que estaba dentro de una lata, y la lata estaba sellada (…). Las incidencias de la era de los gangsters no eran conveniente materia de conversación. La gente a veces me preguntaba si conocía personalmente a fulano o mengano.

 

- No, qué va – decía yo –, no lo he visto en la vida.

 

Pero sí que les conocía a todos, y cuando empecé a tocar en el Cotton Club, las cosas ya se habían salido de madre”.

BSO (Geffen Records, 1984):

The Mooche (Duke Ellington/Irving Mills), Cotton Club Stomp 2 (Duke Ellington), Drop me Off in Harlem (Duke Ellington), Creole Love Call (Duke Ellington), Ring Dem Bells (Duke Ellington/Irving Mills), East. St. Louis Toodle (Duke Ellington), Truckin’ (Rube Bloom), Ill Wind (Harold Arlen), Cotton Club Stomp 1 (Duke Ellington), Mood Indigo (Duke Ellington/Irving Mills), Minnie the Moocher (Cab Calloway/Irving Mills), Cooper Colored Gal (J. Fred Coots), Dixie Kidnaps Vera (Al Woodbury), The Depression Hits/Best Beats Sadman (Al Woodbury/John Barry), Daybreak Express Medley (Duke Ellington)

Productor musical: John Barry.

Días de Radio

Parafraseo el título de la película de Woody Allen porque estoy muy contento de una nueva faceta que, desde ahora, voy a desarrollar con más fuerza: la radio.

 dias de radio

Aunque hace tiempo que vengo colaborando en el medio, hablando de cine, primero en Happy FM y ahora en ES Radio, de la mano de Brígida Gallego Coín y de José Miguel, los lunes por la mañana, entre las 12 y las 14 horas, donde aprovechamos para comentar las películas que proyectamos en el Teatro CajaGRANADA; desde hoy inicio una colaboración fija en la Voz de Granada, con Alfonso Salazar, en su programa La Plaza Humana.

Los programas los grabaremos los lunes por la tarde y se emitirán los martes por la noche, a partir de las 22 horas.

Además, también colaboraré en el Magazine matutino de La Voz de Granada, los viernes, para repasar la cartelera y hablar de ese cine que tanto nos gusta y nos cautiva. El de estreno, el de casa, las series de las que todo el mundo habla…

 La voz de Granada

¿Nos escuchamos?

Además de leernos. Y de vernos. Por ejemplo, este miércoles, que te recuerdo que tienes una cita I-NE-LU-DI-BLE…

¿Vale?

Jesús Lens

Firma Twitter

Yo no era aquél

¿Te acuerdas de esta convocatoria? Quizá ya no. La tuvimos que suspender por el luto oficial por la muerte de Suárez.

Ahora, una vez pasada la Semana Santa, la retomamos. El miércoles de la semana que viene.

 Aquel no era yo

El día 23, ¡Día del Libro!

Veremos el corto español nominado al Óscar y tendremos oportunidad de mantener un coloquio que, a buen seguro, resultará enriquecedor.

¿Nos acompañáis?

Jesús Lens

Firma Twitter

Donde pone el ojo

Katha ojo bala

¿A que mola esta nueva Pieza de Katha & Lens? Sí. Nos gusta el cine. Y nos gustan las series. Ya llevamos tres piezas, como podéis ver en los enlaces señalados. Y subiendo.

Jesús Lens

Firma Twitter

Philomena

Quizá haya llegado la hora de cambiar las tornas y que, al contrario de lo que viene siendo usual, las películas basadas en la fértil imaginación de un guionista comiencen con la siguiente leyenda:

“Esta historia NO está basada en hechos reales”.

Porque prácticamente todas películas grandes de este año, desde el Lobo al Capitán, pasando por la Estafa y los 12 años de esclavitud; parten de la vida, obra y milagros de personajes que, antes de serlo, fueron personas de carne y hueso.

“Philomena” es otra de ellas.

 Philomena

Ojo: lo anterior no es una crítica. Es la constatación de un hecho. Porque, por ejemplo, “Philomena” es una gran película que parte de una gran historia, está interpretada por grandes actores y deja un excelente sabor de boca al espectador.

La historia es sencilla: un periodista de alto copete, de los que suelen viajar en primera para cubrir los grandes eventos políticos internacionales, se queda en paro, tras haber trabajado en un gabinete de prensa institucional en sus últimos años. Y, aunque decide escribir un libro sobre la historia de Rusia, se muestra huraño, hosco e irascible. No es que el hombre parezca haber sido nunca la alegría de la huerta ni alma de la fiesta, pero gruñe más de lo habitual, según su esposa.

 Philomena actores

Entonces le surge la posibilidad de escribir un reportaje basado en una historia de interés humano, esto es, de las dirigidas a un público de inteligencia media baja, en descripción del propio personaje. ¿Qué tal indagar y escribir sobre la historia de una adopción ciertamente oscura y poco transparente, contada por Philomena, una señora ya mayor, que arrastra su secreto desde hace más de cincuenta años? Una señora muy, muy especial, interpretada magistralmente por Judie Dench.

Apenas hora y media dura la película. Lo justo y necesario para contar la historia de Philomena, a través de los cínicos y descreídos ojos de ese periodista, interpretado por un estupendo Steve Coogan, coautor él mismo del guion de la película.

 Philomena café

Una película pequeña, íntima y sentimental, en absoluto sentimentaloide, que habla de la importancia de los orígenes, del descubrimiento de la verdad y del perdón. Una película que lucha contra tópicos y maniqueísmos (aunque alguno siempre se cuela) y que lleva al espectador por caminos que no se espera, sin que por ello se sienta ni manipulado ni engañado.

 Philomena: Martin Sixsmith and Philomena Lee in real life and as played by Steve Coogan & Judi Dench

Una de esas películas pequeñas en formato, pero grandes en emociones. De las que posiblemente nunca vuelva a ver, pero de las que me alegro infinitamente haber visto.

Jesús Lens

Firma Twitter