Sigue corriendo

Así terminábamos la entrada de ayer, sobre películas en las que la gente corre, cuya primera parte puedes leer AQUÍ:

¿Se imagina el lector que Garra de Jaguar le hubiera hecho caso a algún vecino o conocido maya que le dijera algo por el estilo mientras corría bajo la cálida lluvia tropical, tras haber salvado milagrosamente el pellejo, de vuelta a su hogar?

¿Seguimos?

 Gente que corre mayas

Y es que en la América prehispánica se corría mucho, como nos muestra la adrenalínica “Apocalypto”, de Mel Gibson. Se corría por la jungla, para cazar un gran marrano que llevarse a la lumbre y con el que alimentar a toda la comunidad. Pero, sobre todo, el protagonista corría para llegar a tiempo de salvar la vida de su mujer, embarazadísima, a la que había escondido en un pozo para huir de la terrible razzia llevada a cabo por una tribu rival, amante de los sacrificios de sangre. Un pozo que, con las lluvias, siempre se inundaba. Y allí iba el protagonista, dejándose los hígados, en una carrera contra el tiempo. El tiempo que se le acababa a su familia. Una hermosa metáfora del tiempo que se escapaba a todos los mayas (y a los incas, los aztecas, los patagones, etcétera), no en vano, los españoles estaban a punto de “descubrir” América… Pero esa es otra historia.

Señala Gibson: “Quería hacer una película de acción y aventuras vertiginosa, con una persecución de por medio, cuya historia nunca dejara de sorprender… Desde el primer minuto, casi todo lo que ves en pantalla está en movimiento. En cada encuadre, la cámara no deja de moverse y siempre hay alguien en movimiento dentro de esa toma”.

 Apocalypto 2007 Real : Mel Gibson Rudy Youngblood COLLECTION CHRISTOPHEL

Y es que, como señala la directora de casting: “Los actores tenían que estar en óptimas condiciones físicas, con cuerpos de atleta o de bailarín, además de contar con mucho dinamismo… De hecho, parte de nuestro proceso de casting fue ver cómo los actores podían moverse y correr”. No es de extrañar, pues, que Rudy Youngblood, el actor que dio vida a Garra de Jaguar, sostenga que “el desgaste físico de esta película fue extenuante y algunas de las escenas, como la del salto de la cascada o en la que era perseguido por el jaguar, fueron literalmente cardiacas. Había una adrenalina constante, acción persistente y mucho dolor y miedo, pero Garra de Jaguar es capaz de trascender todo eso. Es parte de quien es”.

 Gente que corre apocalypto

Así se explica la extrema y, a veces, asfixiante sensación de fisicidad que transmite una película que emparenta a Garra de Jaguar con otro nativo americano que no dejaba de correr, esta vez por los frondosos bosques del Norte de América: Nathaniel, interpretado por Daniel Day Lewis en la atractiva y muy bien tratada por el tiempo “El último mohicano”.

Dirigida por Michael Mann, la adaptación cinematográfica de la famosa novela de James Fenimore Cooper nos muestra a un pueblo que hacía del correr su medio de transporte habitual… por tierra. Que el manejo de las canoas también era importante. Sin embargo, para buena parte de los espectadores que hayan visto en pantalla grande “El último mohicano”, la imagen de Day Lewis corriendo y disparando su rifle en carrera, es de las que no se olvidan. Lo que no es de extrañar, teniendo en cuenta que, para preparar su personaje, el meticuloso actor no solo ganó diez kilos de músculo y aprendió el arte de la pesca, la mejor técnica para despellejar animales o a construir canoas; sino que, durante el rodaje, siempre se hacía acompañar por ese rifle que aprendió a cargar y disparar mientras no dejaba de correr.

 Gente que corre day lewis

Correr, correr, correr sin parar. Una acción aparentemente sencilla a la que el virtuosismo de Mann saca todo el partido posible, dando una maravillosa plasticidad a las imágenes. Además, a la belleza de la fotografía hay que sumar el uso de una banda sonora prodigiosa, de Trevor Jones, que forma parte de las mejores selecciones de música para el cine que se puedan escuchar.

 Gente que corre mohicano

En el cine, como en la literatura y, claro, en la vida; correr también es una metáfora. Por ejemplo, Orson Welles utiliza las persecuciones atléticas entre escolares para anticipar otra persecución: la de los nazis que escaparon de la Alemania hitleriana y se camuflaron en apacibles escuelas de Nueva Inglaterra. Una de sus películas menos conocidas, “El extraño”, muestra a unos alumnos que corren libremente por los bosques que circundan la escuela, mientras van dejando tiras de papel tras de sí. El resto de compañeros han de perseguirlos hasta darles caza. El juego se llama el Zorro y los estudiantes disfrutan practicándolo, para regocijo del director de la escuela, interpretado por el propio Welles, que no tardará en verse convertido, él mismo, en el zorro perseguido por un investigador meticuloso e incansable, al que dio vida Edward G. Robinson

 Gente que corre el extraño

Continuará. Y lo hace. Justo AQUÍ

Jesús Lens

En Twitter: @Jesus_Lens

  • JOSE ANTONIO

    Lo he leído en la edición digital de Ideal -no lo había leído en papel- y me ha parecido soberbio. Además, un tema que nos toca tan directamente.