RAJOY Y LA NIÑA

Todos lo hemos puesto a parir, pero todos hablamos de ello. La niña de Rajoy ya es famosa y hasta ZP alude a ella en sus mítines.

¿Será ella? ¿Será la niña?

Así la cosa: ¿estamos seguros de que fue un error aquel final de discurso tan cursi, empalagoso y almibarado?

Porque del cinéfilo “Buenas noches y buena suerte” de ZP no habla nadie.

En pocas palabras, Rajoy y su niña se han hecho famosos y, a buen seguro, los estrategas del próximo cara a cara entre los candidatos a Presidente de Gobierno están preparando sus movimientos en torno a la joía niña.

Para mí que, después de todo, la niña va a tener mucho que decir en todo este tinglado y Sola (parace que es el inventor de la idea) se va a coronar definitivamente como el verdadero gurú de las campañas electorales.

A ver. Mójense: ¿Cuántas alusiones piensan que harán ZP y Rajoy a la Niña en su debate del lunes?

¡¡¡A jugaaaaa!!!

WATCHMEN

“Watchmen” es, posiblemente, el tebeo más aclamado de la historia, no en vano, figura entre las cien mejores novelas inglesas de la historia de la literatura, desde 1923, por cómo estaba contada.


Si han pinchado en la entrada de la Wikipedia, se habrán quedado tan acojonados como un servidor, por la enormidad de datos que la misma tiene. O sea, que no voy a contar nada de la misma.

Entonces, ¿a santo de qué esta entrada?

A santo que ya llegan las primeras imágenes, falsos trailers, teasers y entrevistas sobre su adaptación cinematográfica, que ha corrido a cargo de Zack Snyder, el celebrado autor de la versión fílmica del también mítico “300” de Frank Miller.

Primera foto oficial de la película.

“Watchmen. La película” está llamada a convertirse en uno de los hitos cinematográficos del año… 2009, dado que la posproducción de la misma está siendo complejísima. Que para este año ya tenemos a “Indiana Jones y la calavera de cristal” y “Batman. The dark Knight”. Pero queríamos recordar que, antes que película, fue tebeo. Y no un tebeo cualquiera, que Sacai se hizo adicta a él y no había quien la despegara del sofá hasta que se terminó su lectura.


Una lectura que siempre resulta apasionante, extraordinaria, suculenta y muchos más adjetivos supercalificativos que ahora mismo no me vienen.

Y como ahora llegan los distintos Salones del Cómic, es una inmejorable ocasión para hacerse con alguna de las ediciones de un tebeo maravilloso, que no deja indiferente, que engancha, trastorna y maravilla a quien lo lee.


En Granada y con su Salón del Cómic, la Feria de Muestras de Armilla se llena de viñetas, bocadillos, dibujos y guiones estos días. Consejo de amigo: ¡háganse con un “Watchmen”. De naaaada!!!


Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

PD 1.- Para Rash: ¿qué nos recomiendas este año para el Salón del Cómic? Creo que viene el Giménez de Paracuellos… ¿o es el de “As de Piques”?

PD 2.- Para Alejo: ¿Montará IDEAL tenderete este año en el Salón? ¿Llevarás la cámara del año pasado y nos harás dibujo de TBO? ¿Hay posibilidad de convertirnos en el Duende Verde? Por cierto, me debes un Lens Torpedo…


PD 3.- Para Los Verdes: ¿Qué tal una tirada atlética, una visita al Salón y unas birras verdes por el Zaidín?

PD 4.- Álex y demás Irreverendos, ¿os veremos por aquí? Incluyendo a Martín Favelis…

EL FACTOR EINSTEIN

¿Sabían ustedes que, antes de la Guerra Civil española, durante los tiempos de la República, se tanteó a un tal Albert Einstein para que, tras haberse exiliado de una Alemania que ya olía a nazismo y antisemitismo, se instalara en España, a través de una cátedra que se le daría en la Universidad madrileña? ¿Sabían ustedes que, a resultas de esas gestiones, Einstein hizo buenas migas con algunos científicos españoles que, finalmente, también terminarían exiliados en los EE.UU?

Pues sí. Todo ello es cierto. Y partiendo de esa anécdota, el escritor Andrés Pérez Domínguez ha construido una sólida historia titulada “El factor Einstein”, publicada por Martínez Roca, una novela ambiciosa, voluminosa, en la línea de los mejores libros de espías de los más reputados autores internacionales.

Porque “El factor Einstein” transcurre en los EE.UU de preguerra así como en el Berlín enfebrecido con los nazis. Uno de los mejores capítulos de la novela se encuentra al principio de la misma, cuando Frida ha de encontrarse con un sujeto en un café de la capital alemana. La tensión en que transcurre la persecución y abordaje está perfectamente lograda.

Hablamos de una historia tradicional de espías, con agentes dobles, estrategias, persecuciones y asesinatos en la que el mejor papel corresponde a Frida, una Matahari de los nazis que, convencida de su misión, aún tiene resabios conservadores que la hacen desdoblar su personalidad entre la Frida científica, ilustrada e intelectual y la Frida asesina, convencida de que tiene una misión entre manos que la obligará a mentir, engañar y, llegado el caso, hasta a matar.

Pero ¿cuál es el McGuffin de la historia? ¿Qué pone en marcha a Frida y por qué un Einstein en horas bajas como científico aún tenía un importante papel que jugar en el concierto de la alta política mundial?

Una palabra, o mejor dicho, un concepto nos lo explica ya que a medida que los años treinta se ven abocados a una conflagración internacional, un mineral comienza a cobrar una importancia capital: uranio. Uranio para fabricar bombas. Unas bombas muy especiales: las bombas atómicas que pudieron ser posibles “gracias” a la famosa teoría de la relatividad de un científico genial que, en esta novela, también es una persona entrañable, cálida y cercana, al que descubrimos en la intimidad de su exilio americano, tocando el violín, navegando en barco o haciendo gala de sus notables dotes de seductor.

Una novela de espías que, como todas las que se precian en este sector de la literatura, tiene cerca de seiscientas páginas, necesarias para contar una historia de largo alcance y amplio recorrido, con unos personajes muy bien perfilados y una atractiva trama, bien trazada y mejor resuelta.

A quién le gusten las novelas de intriga (que no negras y policíacas propiamente dichas) basadas en un periodo de la historia tan excitante como el de entreguerras, en “El factor Einstein” encontrará una extraordinaria novela con la que entretener las todavía largas noches de este extraño invierno que ya toca a su fin.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

PD.- Más información: en el Blog de El Factor Einstein.