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Te quiero porque me das de comer

Reseña dedicada a Ricardo Bosque.

¡El puto amo!

 

Oiga. ¿Qué? Que vaya novela… ¿No le ha gustado? No. Me ha enganchado. Como la heroína. Me ha tenido imantado a la lectura desde las primeras palabras del primer capítulo: “El asesino en serie carece de empatía: el asesino en serie acostumbra a cosificar a sus víctimas: las concibe como objetos, nunca como personas: jamás se arrepiente de sus crímenes e incluso, cuando la policía lo detiene, confiesa haber cometido más crímenes de los que realmente cometió”. Pero, ¿gustarme? Yo creo que no.

 Te quiero porque me das de comer

¿Cómo va a gustarme una novela cuya lectura me hizo, a veces, apartar los ojos de sus páginas? Pues como pasa con las películas de terror. Ya, pero esto es un libro. Y los libros no deberían salpicar.

¿Ah, no?

Oiga. ¿Qué? Que lo mismo, si lo pienso bien, sí que me ha gustado. Igual que me gustan las patatas bravas, muy bravas. Esas bravas que pican al entrar, pero que pican más aún al salir. ¿Es posible?

Un médico. Reputado. Que vive en un barrio en constante deterioro: Carabanchel. Pero que aún tiene alma: “En muchas ocasiones se nota que el barrio de Carabanchel (antes de convertirse en lo que es) fue un pueblo: (los domingos) todavía a mucha gente la despierta el altavoz del colchonero lanero (que cambia tres viejos colchones de lana por uno de espuma o de Flex), la interminable o del chatarreroooooooo, el melódico chiflo del afilador y el órgano que pone música al más difícil todavía de la cabra”.

 Te quiero porque me das de comer Carabanchel

Un médico especial. Muy especial. Un médico cuya compleja personalidad comenzó a forjarse en las aulas de la Facultad. Como está mandado. Un médico excepcional, por otra parte. El médico que se disputarían los mejores hospitales del mundo entero. Pero que opera en Carabanchel, el barrio en el que también reside. Un barrio con tanta personalidad como el propio doctor. Solo que de otra manera. Porque Carabanchel ha sido tomado por hordas de yonquis que lo están haciendo cambiar. A marchas forzadas.

Oiga ahora usted, señor lector. Dígame. Que qué le parecen los personajes de “Te quiero porque me das de comer”. ¿A mí? No, a mi prima la de Burgos. Pues me han impresionado. ¿Cuáles, además del médico? Todos. Y cada uno. Al principio me costaba cogerle el aire a la lectura, con esa forma que tiene el autor, David Llorente, de contar sus historias. Pero luego me enganché. Habla usted como si el libro fuera droga, tanto enganche y adicción. Es que lo es. Droga dura. No sé si me convence esa descripción… Pues debería.

 Te quiero porque me das de comer autor

Por cierto. ¿Sí? ¿Qué le parece a usted si, a la hora de definir el libro, dijera que es como si Hannibal Lecter o Jack el Destripador vivieran y mataran en la España de El Vaquilla y El Torete? Pues que sería demasiado simplificar: en esa ecuación no entra, por ejemplo, Casimiro Balcells. Es cierto, pero es que es muy difícil tratar de meter a todos los personajes de una novela coral como “Te quiero porque me das de comer” en una definición. ¿Y quién le ha pedido que lo haga? No, si ya… si yo era por clarificar. Pues no se meta usted en nada. El que quiera y se atreva, que se enfrente a la lectura de la novela de forma desprejuiciada, libre y liberado de aprioris y etiquetas.

Pues sí. Ese sería el mejor de los consejos. Sumergirse en “Te quiero porque me das de comer”, de la editorial Alrevés, y dejarse atrapar en la tela de araña que David Llorente ha tejido e uno de los artefactos literarios más potentes de los últimos tiempos.

Razón: Jesús Lens

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Big Jazz

Cuando suben todos al escenario y ocupan sus puestos, hasta el agua de la cascada que cae al Lago de Atarfe, bajo la Ermita de los Tres Juanes, parece dejar de correr, expectante por lo que está por llegar.

Y es que, efectivamente, la Big Band de Atarfe es algo grande. Muy grande. Talla XXXL, podríamos decir.

Al mando de Roberto Nieto, su director y vibrante saxofonista, cuando la Big Band de Atarfe arranca, es como un tren bala: imparable. ¡Más que merecido el premio que este año le ha concedido en Festival! Porque mantener tan bien engrasada una maquinaria de precisión como la Big Band no debe ser nada de fácil.

Imagen cortesía de Rafael Marfil Carmona

Imagen cortesía de Rafael Marfil Carmona

Pero antes de que la Banda de Negro incendiara el Jazz en el Lago, Celia Mur hizo una demostración del A-E-I-O-U básico de la historia del jazz, desgranando todas las vocales con su prodigiosa voz. Desde el “Stompin at the Savoy” de Edgar Sampson hasta la festiva “How High the Moon” de Nancy Hamilton con la que se despidieron, Celia Mur y su grupo hicieron las delicias de un público atento que disfrutó del jazz más clásico y tradicional de esta edición del Festival. Personalmente, me quedo con esos momentos de delirio vocal: el Scat del que Celia es maestra.

Una Celia que no dudó en acompañar, un rato después, a una Big Band de Atarfe que estaba de estreno ya que, apenas cuarenta y ocho horas antes del concierto, había salido del horno su nuevo disco, calentito, calentito. Un trabajo llamado a darnos grandes alegrías, con versiones de temas de Pat Metheny -que pudimos escuchar felizmente durante su interpretación- o de Frank Sinatra.

Imagen cortesía de Rafael Marfil Carmona

Imagen cortesía de Rafael Marfil Carmona

 

Acompañados en escena por el eufórico trombonista Toni Belenguer, que ya había tocado junto a The Pocket la noche anterior y que prometió empadronarse en Atarfe, visto cómo lo habían cuidado y comprobada no solo la calidad sino la profesionalidad de la Big Band; los envidiablemente jóvenes músicos que la componen también tocaron una inspirada versión de uno de los grandes clásicos del jazz, “My Funny Valentine”, y se despidieron, ya bien entrada la madrugada, para dar paso a los siempre alegres y festivos “Cu Bop” y su jazz latino y bailongo.

Imagen cortesía de Rafael Marfil Carmona

Imagen cortesía de Rafael Marfil Carmona

 

Los premios que se entregaron el sábado fueron igualmente aplaudidos y bien recibidos por el público: a nuestra querida asociación de jazz de Granada, Ool Ya Koo, de la que formo parte activa desde su fundación, con orgullo y satisfacción; y a la empresa que consigue que el jazz suene como en ningún sitio en mitad de la montaña, junto al Lago.

Imagen cortesía de Rafael Marfil Carmona

Imagen cortesía de Rafael Marfil Carmona

 

Ha terminado un fin de semana intenso, muy intenso, repleto del mejor jazz posible. Un Festival que, en su décimo tercera edición, sigue dándonos grandes, gratas y emocionantes sorpresas.

Jesús Lens

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Mozart era negro. Y de Nueva Orleans

¡Sorpresas te da la vida!, sostenía el Pedro Navaja de Rubén Blades. Y sorpresas, monumentales, nos hemos llevado los privilegiados asistentes a la primera noche de Jazz en el Lago, una cita ineludible e indispensable para los amantes de la música, más allá de géneros, etiquetas y clasificaciones.

Sorpresas como la de descubrir, por ejemplo, y gracias al magisterio de Paquito D’Rivera, que Mozart, además de negro, no era austriaco sino de Nueva Orleans. Es lo que tiene haber disfrutado, en primicia, de la presentación en directo del inminente disco del saxofonista cubano, “Jazz meet the classics” o, en román paladino, “Los clásicos y el Jazz Latino”.

Foto cortesía de Rafael Marfil

Foto cortesía de Rafael Marfil

Vestido de rojo sangre y con elegante chaleco negro, Paquito y su grupo hicieron su aparición en escena cerca de las once de la noche para, de inmediato, meterse al público en el bolsillo, tanto con su música, abrasadora, como con su alegre y florido verbo, tan ilustrativo como simpático y dicharachero. Y es que Paquito, dónde va, triunfa. Hasta en la prueba de sonido, que convirtió en una fiesta con su buen humor y su mejor rollo estamos-aquí-para-pasarlo-bien.

A lo largo de sus noventa minutos de concierto, que arrancó con una cariñosa dedicatoria a Lorca y a la pena de ser ciego en Granada, Paquito D’Rivera empezó por homenajear a un genio del jazz como Dizzie Gillespie antes de presentar las adaptaciones de Chopin y del propio Mozart al universo jazzistico como si, efectivamente, en vez de haber vivido y compuesto su música en la gélida Europa, lo hubieran hecho en una barcaza del Mississippi.

Uno de los momentos mejor recibidos por el público, que terminó despidiendo a Paquito de pie y aplaudiendo enfervorecidamente, fue el de la interpretación del Libertango de Astor Piazzola, seguido de la Suite Andaluza del maestro cubano Ernesto Lecuona, desgranada a todo volumen.

- ¡Llámennos de nuevo! – clamaba Paquito antes de retirarse, justificando su marcha por la necesidad de tomar un avión a las cinco de la mañana.

Imagen cortesía de Rafael Marfil Carmona

Imagen cortesía de Rafael Marfil Carmona

Y es que, efectivamente, daba la sensación de que tanto él como su grupo podrían haber seguido tocando horas y horas, sin cansarse. Buen ejemplo de ello fue el bis con el que se despidieron, definitivamente: un emocionante “Pa Bebo”, tema compuesto por el pianista del grupo y mano derecha del líder de la banda, Pepe Rivero, como homenaje al grandioso Bebo Valdés que pasó sus últimos años en Andalucía.

Quienes somos amantes del deporte sabemos que los auténticos líderes de un equipo son grandes porque, además de ser muy buenos individualmente, consiguen hacer mejores al resto de jugadores que les acompañan. Paquito D’Rivera es uno de esos líderes: no solo toca el clarinete y el saxofón como el virtuoso que es sino que, generosamente, reparte juego entre sus compañeros y, así, el propio Rivero, el Negrón al contrabajo, Yuvisney Aguilar a las tumbadoras y percusiones o Manuel Machado a la trompeta; transformaron el incomparable marco del lago de Atarfe en una mezcla entre el Malecón habanero y el Barrio Francés de Nueva Orleans.

The Pocket

Pasada la medianoche, los integrantes de “The Pocket” hicieron su aparición en escena. No es fácil salir a tocar tras el torbellino D’Rivera, pero el grupo conformado y reunido para la ocasión por Voro García, Antonio González, Juan Galiardo, Xavi Hinojosa y Marko Lohikari, hicieron un exquisito recorrido por la breve, pero memorable conjunción de dos extraordinarios músicos que, a finales de los 50 y primeros 60, pusieron patas arriba el universo del Hard Bop estadounidense: Donald Byrd y Pepper Adams.

Fotografía cortesía de Rafael Marfil Carmona

Fotografía cortesía de Rafael Marfil Carmona

 

Hay que agradecer al ayuntamiento de Atarfe que siga apostando por el jazz. Ya son trece las ediciones de Jazz en el Lago y, cada año, el nivel de excelencia se mantiene; combinando la presencia de primeras figuras de la escena internacional con potentes proyectos producidos por jóvenes talentos patrios, como este “The Pocket”.

Y enhorabuena por los premios a las personas e instituciones que, cada año, hacen por popularizar y acercar el jazz a la sociedad. Así, durante la noche, se entregaron dos premios, más que merecidos, al guitarrista y crooner Julio Falero, por su programa radiofónico en La Voz de Granada; y a Roberto Nieto, director de la Big Band de Atarfe, una de las más importantes y mejor consolidadas del país que, además, estrena su nuevo disco este verano.

 Jazz Atarfe 2014

Pero esa ya es otra historia. Otra feliz historia que comenzará el sábado noche. Y allí estaremos, para disfrutarla, vivirla y, por supuesto, contarla.

Jesús Lens

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Mi otro yo

¿Cómo? ¿Qué la directora española Isabel Coixet ha rodado una película de terror adolescente con estética japonesa en la Gran Bretaña del siglo XXI? ¿En serio?

¡Y tan en serio!

“Mi otro yo” se titula la cinta y, aunque reconozco que entré a la sala del cine cargado de prevenciones, reticencias y suspicacias, no tardé en apartarlas para sumergirme en una historia de terror que, sin ser arrebatadora ni espeluznante, se deja ver con agrado y con un cierto desasosiego.

 Mi otro yo

Ignoro si, como sostiene Coixet en las entrevistas de promoción de la película, la adaptación de la novela de Catherine MacPhail le ha resultado, en efecto, interesante y atractiva o si estamos ante una película puramente alimenticia y filmada por (legítimas) razones crematísticas…

(Si tienes interés en continuar leyendo esta reseña –lo que obviamente me agradaría lo que es muy mucho ;-) puedes seguir leyendo aquí, en Lensanity, el espacio web que me reserva Cinema 2000 para hablar de La película de la semana)

Jesús Lens

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Tumbando a Monk

El jueves 3 de julio, a las 22.30 horas, la programación de verano de CajaGRANADA Fundación trae jazz en vivo y en directo, con entrada gratuita hasta completar aforo, a la Plaza de las Culturas del Museo CajaGRANADA, de la mano de la Asociación de Jazz Ool Ya Koo.

En esta ocasión podremos disfrutar del proyecto “Tumbando a Monk”, una interpretación en clave de jazz latino de la obra del genial pianista y compositor norteamericano.

Y mal, lo que se dice mal del todo; yo creo que no lo vamos a pasar, a la vista de este vídeo:

Efectivamente, un sexteto de latin-jazz formado en Cádiz que muestra gratitud, respeto y admiración hacia uno de los personajes más influyentes y estrambóticos de la historia del jazz: Thelonius Monk.

Se sirve para ello de temas originales y de algunas de sus composiciones para transmitir el espíritu de este insigne pianista, empleando para ello ese peculiar sentido en las melodías y esas armonizaciones disonantes y sofisticadas tan características que impregnan sus temas.

Los miembros de “Tumbando a Monk”:

Julián Sánchez – trompeta, fliscorno y percusiones menores,

Pedro Cortejosa – saxo tenor y percusiones menores,

Javier Galiana – piano,

Javier Bermúdez – bajo eléctrico,

Carlos Cortés – cajón y congas,

Juan Sainz – batería

Tumbando a Monk

Jesús Lens

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Jazz acuático

Hoy en IDEAL, un clásico del verano que ya no es, felizmente, sobre conos, atascos y colapsos de tráfico. En este caso, es un clásico alegre, festivo… y musical.

Llegan los rigores del verano, los termómetros superan ampliamente los treinta grados… y es hora de meterle ritmo al cuerpo. En julio, durante el día, ardemos por el calor, siempre excesivo y desmedido en esta época del año. Pero es que, cuando cae la noche, seguimos abrasándonos. En este caso, gracias a la música.

 Jazz acuático Paquito

Menos mal que los dos grandes festivales granadinos de jazz se celebran al borde del agua, lo que nos permite controlar los ardores, rebajar la excitación y tranquilizar el nervio que nos provocan el totémico Jazz en la Costa de Almuñécar, que recupera su formato XXL; y el Jazz en el Lago de Atarfe, que este año nos trae a uno de los grandes genios de la música latina: Paquito D’Rivera.

Este verano, para abrir boca, el Jazz en la Costa propone el estreno de uno de esos maridajes musicales llamados a convertirse leyenda: el pianista gaditano Chano Domínguez, uno de los más versátiles y aclamados del mundo, se cita con la guitarra de Niño Josele, flamenco con amplitud de miras a quién el jazz no le resulta ajeno, como demostró en su maravilloso disco “Paz”, una reinterpretación de varios temas clásicos del pianista Bill Evans.

 Jazz en la costa Chano Josele

El alquimista que hará posible esta fusión es, por supuesto, Fernando Trueba, uno de esos tipos proteicos para los que no hay límites a la hora de afrontar nuevos desafíos artísticos, creativos y culturales. ¿Cómo olvidar aquella singular experiencia, Calle 54, un club extraordinario, un garito total tan excitante… que terminó muriendo de éxito?

Hace unos años decidí posponer mi Nochevieja durante 24 horas. Trabajé el 31 de diciembre, tomé unas cañas con los amigos, cené ligeramente y me acosté. Al día siguiente cogí un autobús para Madrid y a la caída de la tarde, tras recorrer el Paseo de La Habana, traspasé las puertas de Calle 54. Alterado. Muy alterado. Esa noche tocaba Paquito D’Rivera y aquella iba a ser mi auténtica fiesta de Navidad.

 jazz en la costa 2014

Quieren la casualidad, el destino, los hados o los dioses que los voluntariosos, polifacéticos y entregados organizadores del Jazz en el Lago traigan este año a Atarfe, como cabeza de cartel, al mítico saxofonista cubano, en su versión más latina, abrasadora y fiestera. Una ocasión de lujo para disfrutar de una de las grandes estrellas del jazz internacional. Porque el ambiente que se genera en los aledaños de la Ermita de los Tres Juanes durante las noches de jazz, no tiene nada que envidiar al de otras citas muy renombradas, nacional e internacionalmente.

 Jazz en el Lago 2014

Si te gusta el jazz, ya sabes de lo que hablo. Si no lo has probado, las citas de Almuñécar y de Atarfe son ideales para estrenarte. Y, por las mismas razones, si crees que el jazz no es tu estilo… vuelve a probar. Insiste. Repite. Porque, con una Milno fresquita en la mano, la música sabe mejor y la exposición genera adicción.

Jesús Lens

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Las dos caras de enero

¿Eres una persona de principios o de finales?

No. No es una pregunta baladí. Si eres de principios, “Las dos caras de enero” te va a gustar. El planteamiento es tan atractivo como interesante. Los personajes son de los que te llevan a su terreno y haces tuyos sus vidas, obras y milagros, aunque ellos anden caminando por una Atenas achicharrada por el sol y tú estés cómodamente sentado en la platea del cine.

 Las dos caras de enero

Y precisamente por ahí comienzan las diferencias entre el guion de la película y la novela de la escritora Patricia Highsmith en que está basada: en el material literario original, los protagonistas transitan por una Atenas invernal, desapacible, vacía, lluviosa, brumosa y triste. En el filme, disfrutamos de una Atenas cálida, bulliciosa, alegre y vitalista en la que cientos de personas se arremolinan en los mercadillos, los cafés y los restaurantes de la capital helena: hay que tener en cuenta, además, que estamos a comienzos de los sesenta, mucho tiempo antes de que la crisis económica y la troika comunitaria se cebaran con Grecia y la convirtieran en un lugar caótico y depresivo.

(Sigue leyendo en la sección Lensanity de la web de Cinema 2000, una de las páginas de cine en las que colaboro)

Jesús Lens

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¿Qué pasará cuando todo sea gratis total?

Mi columna de hoy de IDEAL, que es de las que no te hacen ganar amigos, precisamente; plantea varias preguntas. Además. Y tú, ¿cómo lo ves?

A ver. Con sinceridad. ¿Cuántas de las personas del gremio del taxi que hicieron huelga hace unos días, clamando contra la llegada de Uber a Barcelona, no se han bajado de Internet una canción, una película o una serie de forma gratuita e ilegal?

 Gratis Uber

Posiblemente no es lo mismo, pero sí muy parecido: grupos de ciudadanos que están hartos de pagar lo que consideran cantidades excesivas de dinero por un producto o por un servicio y que, en cuanto pueden disfrutarlos de forma gratuita o mucho más barata, aunque la calidad se resienta; no lo dudan.

Hace unos meses, con motivo de la celebración del encuentro de Blogs y Medios, organizado por la Asociación de la Prensa de Granada, debatíamos sobre el tema del gratis total, la piratería e Internet. En mi presentación, hablaba yo de Uber. Y de otra “revolución” que está por explotar en nuestro país: Airbnb, una web que ofrece a sus clientes alojamientos de particulares a un precio muy ajustado y que es la pesadilla de los hoteleros de Estados Unidos.

Es tal el éxito de esta web que ya tiene más valor que la propia cadena Hyatt, aunque ésta sea dueña de 450 hoteles y Airbnb… de ninguno. Además, la empresa ya anuncia que van a replicar el mismo modelo de negocio en el sector de la restauración y en el de los guías de turismo. ¿Puede haber algo más exclusivo que comer un plato tradicional en una casa particular, disfrutando de las anécdotas y la sabiduría culinaria del lugareño? ¿Y algo más emocionante que gozar de una ciudad en la voz y la experiencia de un nativo que, además de mostrarte los monumentos típicos y contarte su historia, te haga partícipe de su vida cotidiana y te indique los lugares realmente auténticos en los que sentirte como un viajero, y no como un vulgar turista?

Lo curioso es que todo este nuevo modelo de negocio basado en Internet y con una apariencia tan postmoderna es bastante parecido a dos actividades practicadas por el hombre desde tiempos inmemoriales: el trueque y el robo. Yo pongo el coche, tú pagas la gasolina. Tú duermes en mi casa de Granada y yo en la tuya, en Nantes. Y lo que no es trueque es, directamente, piratería, competencia desleal y menesterosidad. Al menos, en los términos en que nuestra sociedad está organizada. Porque pensar que exportar el modelo de los Paladares cubanos a nuestra vida es algo revolucionario no deja de resultar irónico, ¿verdad?

 Gratis trueque

Un dato: de las 200 empresas que el año pasado salieron a Bolsa en Estados Unidos solo cuatro fabrican algo. Las demás se basan en los nuevos servicios que ofrece Internet. Este año serán unas 300 las nuevas empresas cotizadas. Y la tendencia es la misma.

La industria de la música, tal y como la conocimos, ha sido barrida. Total y absolutamente. ¿Para bien? ¿Para mal? El caso es muchos hosteleros pondrán el grito en el cielo cuando se extienda Airbnb. Esos hosteleros que, en algunos casos, piratean la señal de Canal Plus para ofrecer a sus clientes el fútbol gratis y que despotricaban en alta voz cuando llegaban los inspectores de la SGAE para comprobar si pagaban el canon correspondiente por la música que pinchaban en sus locales.

 Gratis pirateria

Es lo que tiene el gratis total: que lo devora todo y cuando nos acostumbramos a no pagar, no hacemos distingos entre los restaurantes de cinco tenedores y el figón de la esquina; entre los hoteles de lujo y las posadas de viajeros de toda la vida.

Por ejemplo, estimado lector, ¿ha pagado usted un solo céntimo por leer esta columna de opinión?

Jesús Lens

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Corriendo al cerro de San Miguel

Hoy, 21 de junio, es el primer día del verano. De todos los cambios de estación, éste suele ser en el que más reparo. Debe tener que ver con que solo dos días antes he cumplido años y estoy receptivo. Y, por supuesto, con que soy una criatura del verano.

 Running Urbano Alhambra Granada

Siendo sábado, quedé para correr con mi hermano. A las 12. Del mediodía. Una hora muy de los Lens, como bien sabe nuestro querido Edu, que se fue a unas indecentes 9 de la mañana. ¡Qué valor!

Pero es que hacía un día muy bueno.

Tanto que, cuando salí a desayunar, a eso de las 8.30, hacía hasta frío. O fresco, por no exagerar.

Y por eso decidimos, en vez de salir al campo y subir por la Pasarela al Balcón del Genil, cruzar los senderillos de más allá de la Fuente de la Bicha o escalar hasta el Llano de la Perdiz; hacer 18 kilómetros de running urbano y turístico.

Este es el recorrido, con salida y llegada al Zaidín.

Lo primero, ir al Flamboyant para, desde allí, subir casi en línea recta a la Alhambra, que reventaba de gente. Bajar por la Cuesta de los Chinos y darle una gran voz de alegría a nuestra querida Clarissa, que subía con unos amigos. ¡Cómo me gusta encontrarme con esa gente cuya sonrisa transmite alegría, felicidad y optimismo!

 Running Urbano Cuesta de los Chinos

Bajamos por la Carrera del Darro, casi hasta Plaza Nueva, y nos lanzamos por el Albaycín hacia arriba, dado vueltas y revueltas hasta salir al camino del Sacromonte.

A la altura de Casa Juanillo, tiramos por la Verea de Enmedio, hasta hacer alto en una pequeña fuente, junto a la Cuestecilla de la Alboreá.

¡Cuestecilla!

¡Ay!

 Running Urbano Granada Sacromonte

Al no hacer mucho calor, el día estaba claro y luminoso. Y, en esas condiciones, recorrer la Alhambra y la Granada nazarí es un privilegio. En verano, el calor provoca una permanente calima que no permite disfrutar de los colores puros, reales, tal y como son en la naturaleza. Hoy, el día en que entraba el verano, fue una gozada y subiendo y bajando lomas, colinas, calles, senderos y veredas, llegamos al Cerro de San Miguel.

¡Qué putada, que la fuente estuviera seca! No sé a quién corresponderá su mantenimiento, pero pocas cosas más tristes y penosas, deprimentes, cutres y lamentables que una fuente de cuyo caño apenas cae un triste hilillo de agua.

 Running Urbano Granada

Aun así, paramos nuestros relojes y disfrutamos de las privilegiadas vistas que hay desde ese punto mágico de Granada.

Y una cuestión centró la charla, mientras veíamos esa espectacular vista casi aérea de la Alhambra: ¡qué bien quedaría nuestra joya más preciada en “Juego de Tronos”. Por cierto, ¿has visto ya cuando…? No, yo es que aún estoy leyendo la tercera novela y voy por cuando…

Es lo bueno, lo mejor que tiene salir a correr un par de horas con tu hermano. Sin llamadas, móviles, mensajes, Facebooks o Twitters de por medio. Que puedes hablar lo mismo de lo cuadriculada que es la dirección de Pablo Laso y de cómo ha fundido a los jugadores del Real Madrid que del estreno, hoy, de una peli con hechuras míticas: “Gangs of “, más de 330 minutos de película conocida como la saga del Padrino de la India.

 Running Granada San Miguel

Comentamos lo cojonuda que es “Te quiero porque me das de comer”: tienes que leerla. Y vas a entender lo que pasó en Carabanchel, el barrio de nuestros abuelos.

¿Y el verano? Pues ahí. Y aquí. Y el empacho de información regia. Y “Cotton Club”. Aunque, bien pensado, de “Cotton Club” hablamos el martes pasado, antes de la brutal subida al Balcón del Genil.

Y así bajamos por las cuevas de San Miguel, hasta volver al pilarillo de la Alboreá. Cruzamos por la calle Pagés, el Mirador de San Cristóbal y nos lanzamos hacia abajo, en busca del Hospital Real y de la Puerta y de la calle Elvira. Para no molestar excesivamente a los viandantes, subimos por el Realejo y, a la altura del Restaurante Damasqueros, tuve ganas de pedir asilo político. Y gastronómico. Solo unas horillas. Pero seguimos. Hasta volver al Salón, cruzar por las Titas para beber en la fuente de junto a los Escolapios y volver al Zaidín.

 Running Urbano Puerta Elvira

Cerca de las dos enfilaba yo la Avenida de Cádiz. Cansado, con los tendones y las rodillas doloridos por el machaque que supone correr por adoquines y asfalto. Y con sed. Mucha sed.

Pero feliz y contento de haber estrenado mis 44 años y la entrada del verano 2014 haciendo algo tan sencillo, pero a la vez tan grande; como salir a correr con mi hermano por una ciudad que, a veces, olvidamos es una de las más hermosas del mundo.

Jesús Lens

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La isla mínima

De las películas que más ganas tengo de ver este año. “La isla mínima”, de Alberto Rodríguez. Se estrena el 26 de septiembre y como no venga a Granada, me voy a Málaga a verla y gastarme mis cuartos en la ciudad hermana, meca cultural del primer orden, escueza a quién escueza.

 

Una película que quiero ver por varias razones, además de por gusto y por placer. Pero es otra historia de la que pronto hablaremos. O no.

La isla mínima poster

Apunta:

La isla mínima

Antes, claro, habrá que volver a ver “Grupo 7″, una de las grandes películas del 2013.

 

¿No?

 

Jesús Lens

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