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El coste de un año y medio de trabajo

El otro día decía me decía un amigo, diseñador gráfico, que al principio le pedían el favor de que hiciera carteles para algunos eventos. Ahora ya, se da por hecho. Y, por supuesto, de cobrar, rien de rien.

Y me decía una amiga, que le llevaba las Redes Sociales a un garito, que el dueño se mosqueó con ella porque no fue un fin de semana a una Feria del gremio, a repartir folletos del local. Y, por supuesto, de cobrar, rien de rien.

 Gratis Total

Con las fotos, los artículos, los cuentos, los dibujos… con todo pasa igual. La cultura del (puto) gratis total. Con perdón.

A mí, lo que más jode (con perdón, otra vez) del tema, es el desprecio que el gratis total demuestra, no ya por el arte y la creatividad, que también; sino por el tiempo de los demás.

¿Has oído hablar de los Ladrones de Tiempo?

Pues los odio. Los detesto. Cada día tiene, solo, 24 horas. Nada más. Y cada semana, 7 días. El tiempo, para mí, es lo más preciado que existe.

 Ladrones de tiempo

Y, por ejemplo, he invertido aproximadamente un año y medio en algo tan peregrino como… ¡escribir un libro! Año y medio. ¡Se dice pronto! Horas y horas de trabajo, esfuerzo y dedicación.

Evidentemente, ha sido una decisión personal, mía, propia y absolutamente libre y subjetiva.

Además, durante el proceso de escritura y revisión de “Cineasta Blanco, Corazón Negro” he contado con la complicidad y la ayuda de varias personas. En el libro están reseñadas y (casi) todos tienen ya su ejemplar, firmado y dedicado.

 Cineasta Blanco Corazón Negro portada baja

Después, he tenido la suerte de que mi editorial, ALMED, haya vuelto en confiar en mí para publicar el libro. ¡Y eso que es un tochaco! Y ha hecho un esfuerzo para que sea más barato que “Café-Bar Cinema”, aunque sea más grueso y haya sido más compleja su edición. (PVP, 19 euros)

Ahora, está a la venta. Del verbo VENDER. El libro. ¡Y ahí es donde entras tú!

Porque, por supuesto, será un placer y un orgullo que te apetezca comprarlo. Del verbo COMPRAR.

Y, después, espero… ¡que te apetezca leerlo!

En orden, de principio a fin; o por partes. Que cada película viene bien referenciada, al final, con los números de página en que aparece en el libro.

O sea, que puedes leer lo que haya escrito de “La reina de África” o “Hatari!” y, más adelante, volver sobre Tarzán, la mona Chita o “La pesadilla de Darwin”.

 Hatari

El libro ya debe estar en las librerías. Pero, si lo quieres firmado y dedicado, para ti o para regalar; nada más que me lo digas y lo hablamos, ¿de acuerdo? Que entre amigos es fácil entenderse. El lunes, por ejemplo, estaré en la caseta de ALMED, por la tarde, en la Carrera de la Virgen. Dame un toque. ¡Además de estar en la presentación del jueves, obviamente, en que estará con nosotros ni más ni menos que… ¡Andrés Sopeña!

¡Gracias por tu apoyo, compromiso y confianza!

Con cariño, Jesús.

En Twitter: @Jesus_Lens

Y los 21 de abril de 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012… también blogueamos.

¿Imposible? ¡Anda ya!

¡A mí no me digas que no se puede! ¿Te acuerdas de la memorable frase de El Langui, en “El truco del manco”? Hoy me ha venido a la memoria al repasar algunos vídeos de superación personal. Y el célebre Impossible is Nothing.

Me gusta este vídeo, pausado y sereno.

¿Y esta ucronía, con GOAT (Muhammed Ali), seguido de Gebregelasie, Zidane, Beckham, Greene, Thorpe, su hija Laila Ali o McGrady; entrenando juntos?

¿Y ésta, de la corredora zombie, o sonámbula? O, quizá, sea una soñadora irredenta; pero de las que, cuando llega la hora, se calza las zapatillas y echa a correr. Porque, de verdad, correr no es de cobardes. Lo fácil, en ciertas ocasiones, es quedarse quieto:

Una de baloncesto, tiene que entrar, ¿no?

Y terminamos con este. Porque no hay carga lo suficientemente pesada, cuando se tiene un objetivo claro y la determinación necesaria para conseguirlo:

Porque yo no creo en imposibles… ¡feliz sábado!

En Twitter @Jesus_Lens

Y los 20 de abril de 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012 blogueamos eso….

Here comes the sun

De este tema, aún no hemos hablado. Pero no tardaremos en hacerlo. ¿Es posible que haya una canción que, de una forma tan sencilla, consiga transmitir tanto? Quizá. Pero ahora mismo no caigo.

 

No es que haya que ser muy versado para entender la letra, pero en cualquier caso, ahí va:

 

Here comes the sun

Here comes the sun

And I say

Its alright

 

Little darling

Its been a long cold lonely winter

Little darling

It seems like years since its been here

 

Here comes the sun

Here comes the sun

And I say

Its alright

 

Little darling

The smiles returning to the faces

Little darling

It seems like years since its been here

 

Here comes the sun

Here comes the sun

And I say

Its alright

 

Sun, sun, sun, here it comes …

 

Little darling

I see the ice is slowly melting

Little darling

It seems like years since its been clear

 

Here comes the sun

Here comes the sun

Its alright

 

Here comes the sun

Here comes the sun

Its alright

Its alright

 

¡Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!

 

En Twitter somos @Jesus_Lens

 

Y los 17 de abril blogueamos esto: 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012

Cafés pendientes

Hoy publico este artículo en IDEAL. A ver qué te parece la idea. ¿Compartes?

No sé si en Granada se habrá apuntado ya alguno pero, ¡por favor!, si saben de ello, díganmelo para ir y practicar esta maravillosa iniciativa: el Café Pendiente.

Cafes pendientes logo

La cosa funciona más o menos así: entras con un amigo en uno de los bares, cafés o cafeterías adheridos a esta fórmula revolucionaria y pides cinco cafés. Dos son para vosotros, lógicamente. Los otros tres, son Cafés Pendientes, que irán incluidos en la cuenta que te traiga el camarero, antes de irte. Y que abonarás religiosamente, dejando propina, por supuesto.

Posteriormente, a ese mismo local entrará una persona de la calle. Una de esas personas que lo están pasando mal, que están sufriendo los embates de la crisis y cuya vida amenaza con irse por el sumidero de un sistema sin capacidad para dar respuesta a una sociedad cada vez más incrédula, descreída, decepcionada y abandonada.

Esa persona preguntará si hay algún Café Pendiente y, en caso afirmativo, se sentará en un taburete, una banqueta o una silla y disfrutará de una bebida que le reconforte y le caliente tanto el cuerpo como el espíritu, aunque sea por unos minutos.

¿Habrá una manera más sencilla, económica, discreta y eficaz de ayudar a una persona?

cafes pendientes

Lo sé. Dos o tres euros apenas son una gota de agua en la inmensidad del océano y un café no es la solución a ningún problema. ¡Ay, LA solución! Cada vez detesto más ese LA, tan cargado de soberbia y superioridad. De desprecio y de abulia. Quizá sea porque vivimos en un país en que tanta gente apuntamos LA solución para todos los problemas del mundo mundial…excepto para los que nos atañen más o menos directamente y en cuya resolución podríamos y deberíamos participar.

Esta iniciativa del Café Pendiente surgió en Nápoles, según podemos leer en la página http://cafespendientes.es/ y, desde allí, se fue extendiendo a otras ciudades de Italia. Y ahora, llega a España.

No. Efectivamente, un café no es la solución para ningún problema ni le va a salvar la vida a nadie. No va a cambiar nada realmente importante o sustancial ni terminará con la crisis o paliará las grandes injusticias que nos asolan. Es cierto; un café no es nada más que eso: un café. Pero, ¿cuántas veces, al irte a dormir y hacer repaso de la jornada, no acabas concluyendo que el mejor momento del día fue, precisamente, el compartido en torno a una buena taza de café?

Con tu pareja, al despertar. Con un vecino, antes de ir al trabajo. Con los compañeros, a la hora del desayuno o, solo, leyendo el periódico. ¿Y esos cafés de sobremesa, largos, soñadores, creativos, jocosos y distendidos?

Cafés Pendientes

No. Un café no salvará nada ni a nadie, pero no despreciemos la importancia que tiene la posibilidad de reconfortar, aunque sea durante un instante, el cuerpo y el espíritu de quién más lo necesita. ¿Se apunta alguien? Razón: aquí.

En Twitter: @Jesus_Lens

Tesis sobre un homicidio

Hacía tiempo que no iba al cine. Al cine de verdad, quiero decir. ¡Y volvió a envolverme la magia de la sala a oscuras con una pantalla gigante! Lo sé. Hay otras muchas maneras de ver películas. Pero los dinosaurios nos resistimos a dejar de ir al cine, aunque a veces tardemos más de la cuenta en volver.

 

La nueva película de Ricardo Darín era una de las que más ganas tenía de ver de la cartelera, junto a “Alacrán enamorado” y “Efectos secundarios”. Y digo bien “película de Ricardo Darín” porque el argentino es uno de esos escasos actores que, actualmente, consiguen que una película resulte atractiva solo por tenerle a él en pantalla.

 Tesis sobre un homicidio

El director de la cinta es Hernán A. Golfrid y el guion viene firmado por Patricio Vega, basado en una novela de Diego Paszkowski. Es decir, que para un espectador español medio… se trata de una película de Ricardo Darín. Y punto. Y es que, aunque aparezca el cada vez más solvente Alberto Ammann como actor secundario, cuya presencia en “Celda 211” e “Invasor” es notable; la cinta se apoya, casi por completo, en Darín. Y en un guion retorcido al máximo, al narrar la historia de un crimen perfecto. O casi.

 

Tratando de no contar nada sobre la trama, Darín interpreta a un prestigioso profesor de Derecho, antiguo abogado, que acaba de publicar un libro sobre la ley y la justicia y cuya perenne barba de cinco días y su consumo desaforado de whisky le acreditan como un perfecto cínico y descreído que está de vuelta de todo… menos de sus alumnos, a los que da clase en un exigente curso de posgrado.

 Tesis sobre un homicidio libro

Y entonces, en los aledaños de la mismísima facultad de Derecho… aparece una chica muerta. Frente al aula en que da clase el profesor a sus alumnos. Un crimen espantoso. Cometido con crueldad y ensañamiento. La policía, dado su prestigio y su anterior vinculación a los Tribunales, permite al profesor acceder a la escena del crimen e involucrarse en la investigación. Y, a partir de ahí…

 

Hay a quién no le ha gustado la película. Sobre todo, la resolución. Yo no me encuentro entre ellos. A mí me ha gustado tanto el fondo como la forma. Tanto el planteamiento como el nudo y el desenlace. Sí tiene la película un bajón de ritmo, antes de la mitad, durante el que la historia da demasiadas vueltas sobre el mismo tema. Obsesivamente. Como el protagonista. Pero rápidamente vuelve a remontar el vuelo.

 Tesis homicidio

Me gusta el duelo dialéctico entre profesor y alumno. De hecho, los diálogos son parte esencial de la cinta, las agudas réplicas y contrarréplicas. Sin desdeñar todos los matices morales que presiden la actuación del personaje interpretado por un Darín que está, como siempre, excelente. Y eso que esta vez no le toca un papel muy lucido que digamos.

 

Y está esa Buenos Aires. Esos cafés. Ese parque con el símbolo de la flor abierta y los pétalos desplegados. La nueva Buenos Aires, sus galerías de arte, sus librerías, su fastuosa Facultad de Derecho…

 Tesis sobre un homicidio Darín

Sobre la potencia visual de determinada secuencia onírica no podemos hablar, so pena de arruinar la historia. Pero sí cabe destacar cómo la película es una amarga crónica sobre el fracaso, sobre la soledad y los estragos del paso del tiempo. Sobre lo mal que le puede ir a una persona a la que, en teoría, le sonríe la fortuna. Y sobre la posibilidad de enmendar los errores del pasado.

 

¿Lo crees posible? Quizá. ¿Quién sabe?

 

En Twitter: @Jesus_Lens

Presentación de Cineasta Blanco Corazón Negro

Ahora sí. ¡Ahora SÍ! Ya está. El libro ha salido de la imprenta y está empezando a distribuirse por librerías. ¡Es un hecho! Y tenemos fecha para la presentación granadina. En la Feria del Libro y, como no podía ser de otra forma, en mi querida Sala de Exposiciones de CajaGRANADA en Puerta Real.

Presentación Cineasta Blanco Corazón Negro

¡Reservad fecha!

En Twitter, tan feliz como aquí: @Jesus_Lens

Y los 15 de abril también blogueamos: 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012

Pájaro

- ¿Qué busca Pepe, que no para de entrar en todos los puestecicos de juguetes?

Eso le preguntaba a Panchy, mientras consumíamos nuestras últimas horas en Irán, paseando por el ordenado, aseado y pulcro bazar de Mashhad.

- Ni idea. Ya sabes. Pepico y sus cosas.

Al rato, le vi llegar una cara de felicidad extrema. Y me lo dio. Un imán. Un imán para el frigorífico… con la forma de un pájaro.

Y es que es uno de esos apelativos cariñosos y cómplices con el que mi Cuate y yo nos saludamos, bromeamos e identificamos: ¡¡¡¡Pááááááájarooooooo!!!!

Viendo el partido entre Miami y Chicago, el jugador Chris Andersen, no por casualidad apodado “Birdman”, El Pájaro, hizo tres o cuatro jugadas magistrales. Tanto, que hasta el Rey Lebrón y sus compañeros lo celebraban desde el banquillo.

Y entonces me acuerdo de la novela de Ken Kesey, posteriormente llevada al cine, con un Jack Nicholson magistral:

One flew East,

One flew West.

One flew over the Cuco’s nest.

Porque nos gusta volar. Y porque siempre son necesarios unos gramos de locura…

¡Gracias, Páááááájarooooooo!

En Twitter: @Jesus_Lens

Cuestan las Cuestas

Hubo un momento, tras la larguísima primera subida de la Carrera de Alhama, del Circuito de Fondo de Diputación, en que encontramos a un tipo tumbado sobre el asfalto; roto. Destrozado. También vestía de verde. De hecho, mi hermano se asustó pensando que era yo, que hoy estrenábamos en competición nuestra flamante equitación verde, diseñada por Colin Bertholet y confeccionada por Camisetas Artemis.

 Lens's Green

Un compañero le sostenía las piernas en alto mientras la ambulancia iba en su auxilio. Durante esa subida vi a varios corredores que, fundidos y desesperados, se paraban y andaban.

No era una auténtica pared, pero el viento azotaba en contra y, sobre todo, el calor. ¡Joder! Hace una semana estábamos en invierno y, de pronto, ha entrado el verano, tras una larguísima primavera de… ¡tres días! ¿Os acordáis que el año pasado corrimos esta misma prueba a cero grados y que, al llegar, nos tuvieron que dar plásticos con los que cubrirnos, del frío que hacía?

Hoy, de golpe, hacía calor. Mucho. Y el calor golpea. Sobre todo, cuando tienes que subir cuestas.

Y es que cuesta, subir cuestas.

José Lens

Por eso, hay gente que empieza muy fuerte y, hacia la mitad, cede. Se desfonda. Y hasta se para. Son duras, las cuestas. De hecho, hay corredores que evitan participar en carreras rompepiernas, de las que te destrozan el cuerpo y te parten el espíritu.

A mí, sin embargo, me gustan las cuestas. Reconozco que las adoro. ¡Cuánto más duro es un recorrido, más lo disfruto!

Y no porque no sufra, como los demás. O porque se me dé especialmente bien. Que tampoco. (Solo pensar en casi dos metros y cien kilos de carne, subiendo, da un poco de repelús ;-)

Pero, por alguna razón, en cuanto el terreno pica hacia arriba, mis piernas se tensionan, el corazón de desboca y empieza a bombear sangre y… ¡adelante!

Hace tiempo, trataba de ver los recorridos antes de las carreras para hacer una mínima planificación o preparar alguna estrategia: dónde ir más fuerte, dónde aflojar, dónde tirar a muerte… Luego comprendí que John Lennon tenía razón: “La vida es lo que te sucede mientras estás haciendo otros planes”.

¡Y así es!

Ahora ya no planifico. Me lío la manta a la cabeza y, consciente de mis fuerzas, de mi experiencia, de mi preparación y de mi determinación, tiro adelante. Unas veces llego antes a la meta. Otras, después. Unas veces sufro más que otras. Pero llego. Y, al final, todos los sufrimientos, los sinsabores y el dolor… ¡merecen la pena!

Porque lo más importante para acabar una carrera es lo más sencillo: atarte bien los cordones de las zapatillas, presentarte en la salida, poner un pie delante de otro, respirar hondo y no cejar en el empeño. Y no mirar a lo alto de la montaña, sino de vez en cuando. No obsesionarte con el final de la cuesta, para poder disfrutar de cada metro de esfuerzo, regando el camino con tu sudor, sin la angustia de lo que aún queda por correr, sufrir y sudar.

Jesus Lens Alhama

Escribía esta mañana en el Twitter, tras haber dormido poco, pero mal, un viejo adagio de la sabiduría popular: “La Ilusión despierta el empeño, pero solamente la Paciencia lo termina”. Y una conclusión, que podría ser lema: Let’s Run for Fun!

No es fácil subir cuestas. Pero lo peor es que, después, hay que bajarlas. Yo soy malo, bajando. Torpe. Lento. Inseguro. Cuando estoy de bajada, necesito que me espoleen, que me pellizquen, para espabilar. En las bajadas, me dejo llevar. Y las bajadas también son cuestas.

Y no hay que dejarse o abandonarse. Nunca.

Contra las bajadas también hay que pelear. Metro a metro.

Por eso me gustó que hoy, corriendo ya por las hermosas calles del centro de Alhama, mis piernas me precipitaran cuesta abajo, con el corazón latiendo a casi 170 pulsaciones por minuto, comiéndome el asfalto y ganándole tiempo al espacio. ¿Estaré aprendiendo a correr, también, en las bajadas?

Cuestan, las cuestas. Y dejan secuelas. Dejan microrroturas fibrilares. Tensionan los tendones y presionan las rodillas. En días de sol, como hoy, terminan por provocar un importante desgaste. Te duele la cabeza y el cuerpo no es capaz de absorber todo el líquido que necesita, con el estómago y las tripas enguachinadas.

Lens Montalvo

Pero todo ello te demuestra que estás vivo. Que ha pasado un día más y que has sido capaz de vencer, de nuevo, esa abulia, esa pereza y ese acomodamiento que tan peligrosos resultan.

Porque, lo hemos dicho muchas veces, parafraseando al clásico latino, “Vivir no es importante. Correr sí”. Y no hay mejor carrera que la que transita por caminos sinuosos y repletos de subidas y cuestas.

¿Y tú? ¿Estás en la carrera?

¡Te espero!

¡Salud!

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Y ahora, a ver los 14 de abril de 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012.

Keep playing

Esta mañana, además de vivir imprevista e improvisadamente uno de los momentos más emocionantes de mi vida (un tema, el de la emoción, sobre el que hay que volver, pronto), disfruté de uno de los mejores y más intensos partidos de baloncesto que recuerdo.

Era el Lakers vs. Golden State Warriors en el que el equipo angelino se jugaba toda la temporada. Un partido espectacular, jugado de poder a poder, en el que Pau Gasol hizo una de sus actuaciones más memorables y en el que Kobe Bryant, uno de los mejores jugadores de la historia, tuvo dos amagos de lesión grave hasta que…

 Lesión Kobe

Me gusta esta imagen porque, al fondo, nada más y nada menos que Jack Nicholson tributa un encendido aplauso a un Kobe que se retira completamente roto.

Estas otras imágenes muestran (no hacen daño a la vista) su lesión: desprendimiento del tendón de Aquiles. Baja estimada: entre 4 y 6 meses. Pero, aun así, con el tendón destrozado, cojeando, volvió a la cancha, anotó los dos tiros libres y se volvió no al banquillo, sino al vestuario. Minutos después lo reconocía: no puedo ni andar. ¡Qué lección de profesionalidad, fortaleza, pundonor y compromiso!

 Lesión Bryant

Y una pregunta, que incendia Twitter: ¿volverá? Y si vuelve… ¿volverá a ser el mismo?

 Lesión Kobe Bryant

Ahora, ya da igual que los Lakers se clasifiquen o no para los play off. Si, durante toda la temporada han sido una caricatura, sin Kobe no son nada.

Y, sin embargo, impresiona esta rueda de prensa, nada más terminar el partido, con la megaestrella rodeada de cámaras, aún con su camiseta puesta.

Si no sabes inglés, tampoco pasa nada. Fíjate en la expresión de Kobe, en sus gestos. Y en una frase: Keep playing.

Seguir jugando.

Un mensaje dirigido a sus amigos y compañeros.

Keep playing.

Es doloroso ver cómo un jugador se retira, cojo, roto y destrozado de una cancha de juego.

Es emocionante (de verdad) escuchar al ídolo morderse la lengua, contener las lágrimas e incluso reír y bromear, en unos minutos de una intensidad brutal. Así que, no nos quedemos con el dolor. Y repasemos momentos gloriosos de Kobe:

Y recordemos un mensaje: Keep playing.

Hermosa frase para resumir lo que debería ser, siempre, nuestra vida: continuar y perseverar en el juego. En la partida. En la batalla.

Este sábado, todos somos Kobe.

Keep playing, Amigos! (Ahí abajo, lo que Kobe escribía en su Facebook a las 3.30 am. desde su casa, al conocer la importancia de su lesión. AQUÍ, la traducción)

Lesión Bryant comunicado

Desde Twitter: @Jesus_Lens

Y los 13 de abril anteriores: 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012

Hacer para contar

A estas alturas, repetir la historia del torero que, tras acostarse con la estrella de cine yanqui, se acicala en vez de quedarse con ella en la cama; no tiene mucho sentido, ¿verdad?

En la edad de oro de las Redes Sociales, contar es más importante que nunca. Hasta el punto de que… ¿quién no ha hecho algo por el mero hecho de, después, ir a contarlo?

O Feisbukearlo.

O Tuitearlo.

Cuento, luego existo.

 narrar

A finales del pasado año, por ejemplo, decidí cometer una locura atlética, estando bastante fuera de forma por una fisura en una costilla.

En solidaridad con la huelga de hambre que Willy Uribe había iniciado para pedir el indulto a Reboredo, me comprometí a correr 25 kilómetros, una distancia que hacía mucho tiempo que no alcanzaba.

La idea era, por supuesto, hacer ruido bloguero y dar que hablar en las Redes, para conseguir firmas por el indulto a David.

O sea que fue una dosis de exhibicionismo impúdico… por una buena causa.

Y fue poco después que nos embarcamos en una Sesión Doble de cine, viendo seguidas “Lincoln” y “Django desencadenado”, en una memorable tarde de “Cinéfilos contra la Esclavitud”. Porque queríamos ver las pelis… y contarlo.

Confieso que he ido a conciertos, solo, para contarlos. Ojo, no para poder decir que estuve allí. Sino para contarlos.

 Narración

Yo, por encima de todo, soy un Cuentista. Y cuando le veo posibilidades narrativas a una historia, a un evento o a un acontecimiento… ¡me lanzo a él de cabeza! Porque tener una razón, una excusa o un motivo para contar es un regalo al que no se puede renunciar.

Es como el periodista que huele una noticia y que sigue su rastro hasta dar con la primicia, hasta encontrar la historia.

Como cuando te surge un chispazo y tienes la necesidad de convertirlo en un relato.

¿Y cuándo te sale una frase para el Twitter y te pasas de los 140 caracteres? ¡Uf! Hay que hacer milagros de condensación.

Contar, cada vez es más importante. Si no cuentas, ¡es que no cuentas! Eso sin entrar en el tremendo egoísmo de quiénes no comparten lo que descubren, lo que aprecian y lo que disfrutan.

Sé que hay gente remisa a compartir con “desconocidos” o en el mundo virtual esas cosas de su vida que pueden ser útiles e interesantes para todos. Pero esa gente no habría hecho posible la Wikipedia, por ejemplo. O que fenómenos como “Perdidos” y otras series traspasaran las fronteras de una pantalla de televisión.

 Narrar

Pocas satisfacciones como que alguien te diga: “-Gracias por recomendar “Homeland”. La he visto y me ha encantado”. O “-¿Cómo te puede haber gustado la de Tarantino, si es una salvajada?”

Vivimos en un mundo global. Y la comunicación, por fortuna, se ha globalizado. Estar o no estar en las Redes es una opción, por supuesto. Como la es tener o no tener móvil. Como la fue poner o no poner teléfono. Como la es escribir una carta y mandarla por correo, franqueada, y esperar respuesta; o mandar un email.

A mí me gusta contar. ¿Y a ti?

Porque al final, todos somos como el torero que, cuando la actriz le preguntó que a dónde iba, él le contestó:

- A contarlo.

Porque no había Facebook, claro.

;-)

Venga. Confiesa. ¿Qué has hecho alguna vez, sobre todo, para contarlo después?

¿Me sigues en Twitter? Jesus_Lens

A ver los 12 de abril de 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012.