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Viernes

cansado

Cansancio

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Film Noir

¿Te acuerdas que hace un par de días te invitaba a votar, AQUÍ, en una encuesta sobre cine negro, para ayudarnos a definir el ciclo que estamos preparando en CajaGRANADA para el primer trimestre del 2015?

Film Noir

Lo mismo no estás ducho en la materia. Y te gustaría saber un poco más.

Este libro, pienso, puede saciar tu ansia de conocimiento. Y de disfrute. Que los libros de Taschen son una gozada para los sentidos.

Toda la información, AQUÍ.

Son libros que, siempre, valen mucho más de lo que cuestan.

Jesús Lens

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Interestelar

No te dejes engañar: “Interestelar” no es larga. En absoluto. Sí. Es cierto que dura tres horas. Pero no es larga. Para nada. De hecho, he visto multitud de películas de 90 minutos infinitamente más largas.

 Interestelar

Y es que, como bien le enseñara Marilyn Monroe a Albert Einstein en una fiesta de Hollywood en la que ambos pasaron mucho rato juntos, hablando, riendo y tomando copas; en esta vida todo es relativo.

El tiempo, por ejemplo.

Así, las tres horas que dura la última joya de Cristopher Nolan se pasan en un pis pas. Es que no da tiempo ni a rebullirse en el asiento, de lo intensas y atrapadoras que resultan.

¿Creen ustedes en la magia?

 Interestelar fotogramas

Ir al cine, a ver “Interestelar”, en una pantalla gigante, es disfrutar de un grandioso espectáculo que nos reconcilia con el sentido que tuvo, en sus orígenes, el ahora llamado Séptimo Arte: la magia. La capacidad de sorprender e imantar a los espectadores que, con la mandíbula descolgada, asisten al espectáculo de las naves espaciales, bailando en la estratosfera.

(Sigue leyendo esta reseña en mi espacio Lensanity de Cinema 2000. Y aprovecha para mirar horarios y ofertas cinematográficas)

Jesús Lens

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Elige cinco películas de cine negro

El primer trimestre del 2015, el Teatro CajaGRANADA se convertirá en una sala de cine clásico que acogerá un ciclo muy especial: Cine Negro.

 El sueño eterno

El cine negro, además de ser un género cinematográfico como tal, es una estética, una filosofía, un análisis de la realidad social a través del cine. Un estado mental.

El ciclo constará de 10 películas. 5 de ellas han sido seleccionadas por Raúl Morales Osorio, experto en cine y responsable del taller de cine negro que, semanalmente, imparte en CajaGRANADA. Son: “Detour”, “Encrucijada de odios”, “Almas desnudas”, “En un lugar solitario” y “El demonio de las armas”.

Las otras 5 películas, las eliges tú. Vota en Facebook, de entre el listado que te proponemos, qué 5 películas crees que deben estar, sí o también. Y si no encuentras una que consideres imprescindible, añádela en el cuadro de texto libre de la lista. Pero solo una, por favor ;-) Todo ello, a través de este enlace.

 Al rojo vivo

Piensa que son todas las que están, pero que es imposible que estén todas las que son. Así que, únicamente cine negro clásico norteamericano.

¿Hace?

Jesús Lens

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¡Lee! ¡Lee! ¡Lee!

Cuando lees, no escribes. Y cuando escribes mucho, no lees. Al menos, no lees tanto como sueles. Yo, ahora, estoy leyendo un mogollón. Cosas confesables y otras, por aquello del secreto sumarial; inconfesables. Y aunque no tardarán en tener ustedes las reseñas completas (o sí), ahí van unos pildorazos, a modo de anticipo y recomendación sobre mis últimas lecturas:

Los últimos

Si has visto “Interestelar”, tienes que leerlo. Y si no, también. Aunque no te guste la ciencia ficción. Porque esta novela de Juan Carlos Márquez es puro realismo. ¡Gracias a Salto de Página, por editar esta delicatesen!

Manos Sucias

Aunque, para realismo, lo nuevo de Carlos Quílez, publicado en Alrevés: “Manos sucias”. Solo les avanzo el nombre y el cargo de uno de los secundarios. Cérdenas. Tesorero del partido político que está en el gobierno de España. Ese dato, junto a esta excepcional portada, creo que ya es bastante ilustrativo, ¿verdad?

Un reloj por corazón

Una feliz y alegre novedad que leí en mi escapada a Córdoba, para participar en “Un otoño de novela”: “Un reloj por corazón”, una novela enigma, fresca y divertida, en el sentido de que las páginas vuelan. Destino edita a Peter Swanson, un soplo de aire fresco en el mundo negro y criminal.

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Y “El Círculo”, claro. De la novela de Dave Egger, publicada por Mondadori, ya os hablé aquí. Y sí. Está a la altura.

El efecto Transilvania portada

El efecto Transilvania

Últimas noticias del infierno portada

Últimas noticias del infierno

El árbol del Vaticano Portada

El árbol del Vaticano

mirando espero portada

Mirando espero

No olvidéis que tenemos una maravillosa colección, “Nube Negra”, en formato digital, con autores de la talla de Guillermo Orsi, Juan Ramón Biedma, Amir Valle y Justo Vasco. Y muy pronto, más novedades. ¿Les gustan las portadas? ¿Y las introducciones que he preparado para cada uno? ¿Invitan a la compra o, al menos, despiertan su interés?

¡Pincha, pincha en cada portada! Y, si te animas, compra. Barato y sencillo. Muy sencillo. Yo lo agradeceré, tú disfrutarás y los autores, la editorial Palabaristas y la plataforma Lektu se beneficiarán. ¡Un claro “Todos ganamos”!

Jesús Lens

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Ciudad del sol

No debe haber para una pareja, nada más horroroso e insoportable que la desaparición de un hijo que, por ejemplo, una mañana sale a repartir periódicos con su bici y no vuelve a casa. No va a comer. No llega a la hora de la cena. No aparece para dormir. Ni asoma al día siguiente. Ni llama por teléfono, transcurrida una semana.

Un jovencito apenas adolescente que desaparece sin dejar rastro. O, más concretamente, que se evapora de las calles de, por ejemplo, Indianápolis; y tras él no queda ni su bicicleta.

 Ciudad del sol

A partir de ahí, la nada.

Porque la investigación policial se estanca. Porque el cuerpo del niño no aparece. Porque nadie pide una recompensa a sus padres.

El vacío. El silencio. El horror.

Este es el punto de partida de Ciudad del sol, de David Levien, publicada en la fascinante colección Roja y Negra que dirige Rodrigo Fresán para la editorial Mondadori.

Sigue leyendo el resto de la reseña en nuestra web hermana: Calibre 38.

Jesús Lens

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¡Eureka! en Damasqueros

Me gusta esta imagen, de mis queridos Cuate Pepe y Colin Bertholet, tomada hace unos días, en el restaurante Damasqueros de Granada.

Damasqueros Cuate Pepe Colin Bertholet

  • ¡Eureka! –parecen decirnos.

El brindis cafetero llegó después de una exquisita comida, oficiada por la gran Lola. Una comida increíble, repleta de exquisiteces y de momentos gustativos para el recuerdo, cuya descripción resultaría ociosa y baladí, ya que no hay nada más complicado que tratar de reproducir con palabras las explosiones de sabor que se producen en la boca, con cada combinación surgida de imaginación y del trabajo de investigación de Lola.

 Damasqueros ensalada

Para los amantes de las letras y de la historia, el trabajo de recuperación y actualización del imaginario gastronómico de nuestra tierra que hace el restaurante Damasqueros, cargado de referencias andalusíes y sefardíes; es una gozada. Pocas veces, tradición y modernidad se dan la mano en platos con tanta elegancia, belleza y capacidad de evocación.

Y todo ello, gracias a los productos autóctonos de nuestra tierra. Frescos. De temporada. Lo que “obliga” a Lola a variar de menú cada semana, para deleite de sus fieles y rendidos comensales.

 Damasqueros merluza

Platos que, además, fomentan la conversación y el diálogo, que estimulan la imaginación y nos permiten concebir planes, proyectos, ideas y desafíos artísticos y culturales.

¿A qué conclusión habrán llegado Colin y Pepe? ¿Qué descubrimiento habrán hecho? ¿De qué proyecto estarán hablando?

 Damasqueros postre granadino

Pronto, más información.

Pero antes, una pregunta: ¿no creéis que Granada se merece, ya, y al menos, una Estrella Michelín? Aquí tenéis una encuesta, con algunos chefs y restaurantes que podrían ser merecedores de la distinción. Entre ellos, Damasqueros y el restaurante de nuestro también querido Álvaro Arriaga.

Jesús Lens

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Clubes granadinos en los que el jazz suena… de cine

Hemos compartido una semana completa, de cine y de jazz. Es hora de rematar este repaso hablando de una selección de Clubes granadinos (*) en los que el jazz suena… de cine. (El resto de entradas con el reportaje de Cine & Jazz que publicamos en IDEAL, no tienes aquí)

Si algo demuestran “Treme” y las películas de las que hemos hablado hasta ahora, es que el jazz es más, mucho más, que un estilo musical. El jazz es una forma de entender y de sentir la vida. Es un estado mental. Una actitud. El jazz es música, por supuesto. Pero también es feeling, ambiente y atmósfera. -“¡Ya no hay clubes como los antes!” –podríamos correr el riesgo de pensar.

 Magic Logo

Y no. No es cierto. En Granada tenemos una pléyade de extraordinarios locales en los que, además de escuchar jazz, nos podemos sentir sumergidos en el ambiente y el espíritu de las películas y series nombradas. En el Club Magic, por ejemplo, donde la asociación de jazz Ool Ya Koo tiene su cuartel general y, los miércoles por la noche, suena la mejor música posible, en directo, con los más afamados músicos de jazz del momento. O el Pícaro, que ha vuelto a programar música en vivo y cuyos sensacionales mojitos siguen siendo memorables.

Foto de Juan Jesús García

Foto de Juan Jesús García

El Bohemia, cuya abigarrada decoración y sus maravillosas fotografías en blanco y negro le dan un sabor especial, paraíso para los Piano Men de esta ciudad; o el Alexis, cuyos viernes forman parte de la educación sentimental de miles de personas.

 Magic jazz

No hace muchas semanas que ha abierto sus puertas un Cotton Club en Granada, que ya programa jazz en vivo y, los domingos por la tarde, La Chistera de Monachil organiza unas jam sessions de lujo, que permiten combatir el frío de la Sierra con el calor del jazz más abrasador.

En cualquier caso, y para saber todo lo que se mueve en Granada, con relación al jazz (conciertos, jam sessions, proyectos en marcha, conferencias, películas, etcétera) la referencia obligada es la completa página Granada es Jazz. ¡Así no te perderás ni una!

(*) Las fotos son de nuestro cálido y amado Club Magic, hogar musical de la Asociación Ool Ya Koo.

Jesús Lens

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El Cine con Swing también es documental

Terminábamos la anterior entrega de Cine con Swing hablando de Eastwood y de Bird, AQUÍ. Ahora… ¡segumos!

Clint Eastwood, además de ser actor y director de cine, es músico. De hecho, ha firmado la banda sonora de algunas de sus propias películas. Pero, además, como gran amante del jazz, dirigió “Piano Man” como parte de un proyecto inspirado (y producido) por Martin Scorsese: seis documentales musicales que bucean en el alma musical del ser humano.

 Piano man

Hay muchos documentales sobre el mundo del jazz, que recogen imágenes reales e interpretaciones de decenas de músicos. Pero uno de los mejores y más reconocidos por la crítica es “Let’s Get Lost”, protagonizado por Chet Baker y filmado justo antes de su fallecimiento. De hecho, el músico murió en Ámsterdam, mientras la película estaba en fase de montaje. Nos encontramos ante un documental elegíaco en el que contrasta la atractiva belleza del trompetista cuando era joven con su deteriorado y demacrado aspecto, al final de su vida. Escrito y dirigido por el fotógrafo Bruce Weber, el documental ganó uno de los premios del Festival de Venecia y estuvo nominado al Óscar y es una íntima y sentida reflexión sobre el paso del tiempo, la fugacidad de la vida y la explosión de las pasiones.

 Let's get lost

En ese sentido, también es muy emocionante la película que Michael Radford escribió y dirigió en 2001 para el pianista francés Michel Petrucciani. Nacido en 1962 y aquejado desde su nacimiento de una osteogénesis imperfecta que le impidió un crecimiento normal, Petrucciani era tan frágil que se fracturaba los huesos de las manos si no tenía cuidado cuando tocaba el teclado de su piano. Batallador como él solo, superó todas las barreas hasta convertirse en un genio de una creatividad y una pasión desbordantes, elementos en los que bucea la película de Radford, utilizando para ello imágenes de archivo del músico, grabaciones y entrevistas con sus familiares, amigos, mujeres y amantes.

 michel petrucciani

Pero los músicos de jazz no parecen, solo, en las películas documentales. Por ejemplo, en “Round Midnight”, Bertrand Tavernier, además de construir el mejor de los clubes posibles, reunió a los mejores músicos de jazz de los 80, y no solo para interpretar y grabar la banda sonora compuesta por Herbie Hancock, sino para que aparecieran en pantalla como los músicos con los que toca el protagonista, Dale Turner, interpretado por el saxofonista Dexter Gordon. Así, además de al propio Hancock al piano, podemos ver (y escuchar) a Wayne Shorter, a Freddie Hubbard o a Ron Carter.

 Kansas City

Y precisamente Ron Carter aparece interpretando a un contrabajista, también, en otra de esas películas que no solo cuentan una historia, sino que tratan de filmar la esencia de la música. La esencia del jazz. Hablamos de “Kansas City”, de Robert Altman, un filme libertario cuyas mejores secuencias se desarrollan en el interior del The Hey Hey Club, uno de esos garitos en los que nació el Be Bop y en los que se desarrollaban las famosas Batallas de Jazz en las que los mejores músicos rivalizaban sobre el escenario, improvisando melodías basadas en estándares clásicos. Largos y extenuantes solos de saxo o trompeta que eran contestados por los demás músicos, que tocaban toda la noche, sin descanso, hasta que el amanecer marcaba el final de la batalla. Que no de la guerra. Eso sí, al que no daba la talla sobre el escenario… ¡lo expulsaban! Sin miramientos ni contemplaciones. Y es que había que ser muy bueno para tocar en Kansas City.

Altman se hizo construir su personal versión de The Hey Hey Club y allí filmó todas las secuencias musicales de la película, además de rodar un documental mientras se grababa la banda sonora, en vivo y en directo, con las mesas del club rebosantes de espectadores que, vestidos como en los años 30, bebían y fumaban sin parar. Porque la famosa Prohibición, a según qué locales, nunca les llegó a afectar.

 Kansas City Altman

Pero si hay una ciudad a la que todos identificamos con el jazz, ésa es Nueva Orleans, cuna y origen de una música que empezó a ser interpretada por los esclavos africanos que llegaban a un lugar de resonancias mágicas: Congo Square. Y, desde allí, al mundo entero. Aunque hay varias películas en que aparecen la ciudad más europea de los Estados Unidos, ha sido una serie de televisión, “Treme”, la que un mejor y más sentido acercamiento ha hecho a la esencia musical de Nueva Orleans, consiguiendo que las actuales estrellas del jazz contemporáneo aparezcan en pantalla, interpretándose a sí mismas en cameos más o menos largos. ¡Qué gustazo, encontrarse a Trombone Shorty, Dr. John, Coco Robicheaux, Allen Toussaint, Elvis Costello, Steve Earle, McCoy Tyner, Cassandra Wilson o Terence Blanchard; a muchos de los cuáles hemos podido ver y escuchar en el Festival de Jazz de Granada o en el Jazz en la Costa de Almuñécar.

 Wendel plays the airport gig with friends. Troy Andrews comes for his luggage.

Treinta y seis episodios divididos en cuatro temporadas son los que David Simon y Eric Overmyer, autores de la mítica serie “The Wire”, pusieron en marcha para la cadena HBO. La serie comienza tres meses después del paso del Katrina y alberga multitud de personajes y de tramas argumentales: chefs de cocina cajún, indios, rituales, abogados, profesores universitarios, el Mardi Grass y, por supuesto, la música.

Treme

Como señala Simon, a modo de reflexión sobre el sentido y el alcance de la serie: “de lo que de verdad habla Treme es de la importancia de la cultura en la vida de una ciudad americana, quizá la más especial de todo el país como es Nueva Orleans”.

Jesús Lens

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Cine con Swing toca a los clásicos

Terminábamos la primera entrada de este reportaje hablando de “Round Midnight”, AQUÍ, por si quieres recordar. Ahora…  ¡seguimos!  

Y es que hay películas que parecen filmadas en estado de gracia y que, más que contar una historia, cuentan la vida. “Round Midnight”, dirigida por Bertrand Tavernier, es una de ellas: con esta película, su director consiguió algo tan difícil como es filmar el jazz. Tal cual. Captar la esencia de la música a través de las imágenes. De hecho, es el mejor y más acabado ejemplo de sinestia fílmico-musical del que podemos disfrutar. Una película prodigiosa que transcurre a caballo entre París y Nueva York, y que sigue los pasos de un saxofonista, Dale Turner, basado en la mítica figura de Bud Powell, un genio de la música al que sus adicciones al alcohol y las drogas condujeron, en varias ocasiones, a verse internado en centros de salud mental.

 Round Midnight calle

Pero “Round Midnight” es luminosa y optimista, centrándose en la relación del saxofonista con un aficionado al jazz que lo acompañó y cuidó durante años, alojándolo en su propia casa, ayudándole a desintoxicarse, a mantenerse sobrio y a relanzar su carrera musical. Una película maravillosa que termina con la desgarrada voz de su protagonista, desgranando la siguiente letanía: “Ojalá vivamos como para ver una avenida llamada Charlie Parker, un parque llamado Lester Young, una plaza llamada Duke Ellington e incluso una calle llamada Dale Turner”.

 Round Midnight club

Otro de los detalles más importantes de la película es que su director, un gran aficionado al jazz, se había recorrido buena parte de los grandes clubes de jazz del mundo, tomando apuntes de todos y cada uno de los detalles que contribuían a dotarlos de una personalidad propia y a darles la especial atmósfera que se respira en el Blue Note, en el Standard Jazz o en el Birdland, por circunscribirnos a Nueva York. Después, encargó al equipo de producción de “Round Midnight” que, con sus apuntes y notas, construyera un auténtico club de jazz. Posiblemente, el mejor del mundo, algo que será muy apreciado por los espectadores. (Si quieres saberlo todo sobre esta película, visita las entradas dedicadas a ellas por Cid & Lens, a través de esta puerta)

 Round Midnight

Lástima que Tavernier, en este recorrido por los grandes clubes de jazz del mundo, no pudiera pasar por el más grande, mítico y conocido: el auténtico y original “Cotton Club” al que Francis Ford Coppola dedicó, en 1984, una de sus películas menos reconocidas y valoradas, posiblemente, porque todos esperábamos reencontrarnos con el espíritu de “El Padrino”, más que con el de Duke Ellington.

Y es que la película del director italoamericano, aunque cuente la historia de dos mafiosos de segunda fila como fueron Dutch Schultz y Vincent Dwyer, habituales del Club del Algodón, es realmente un musical, un homenaje al mundo del jazz clásico, protagonizado por un Richard Gere que, para su papel, tuvo que aprender a tocar la trompeta. Y es que a Coppola no le gustan las tonterías: nada de simular que el actor sopla el instrumento, poniendo cara orgiástica para mostrar la intensidad del momento. Por tanto, ahí podemos ver a Gere, concentrado. Labios bien posicionados. Dedos destensados y la mirada fija en el infinito mientras toca.

 Cotton club gere

Coppola también cuenta la historia de los hermanos Sandman, que ejemplifica lo irracional de un sistema de segregación que convertía a los afraomericanos en los grandes atractivos artísticos de los locales, pero a los que no se permitía formar parte del público: o cantaban, bailaban y tocaban sus instrumentos… o servían las copas. Y resulta emocionante, además de estéticamente muy hermoso, el claqué desplegado por Gregory Hines que utiliza, en sus prodigiosos bailes, un soporte con forma de pirámide escalonada, por el que sube y baja, de forma incansable. Sube, se sitúa en la cima y vuelve a bajar. Salta, sube, cae, se sostiene, desciende, asciende… un baile que es como la vida misma. (Para saber más, entra aquí)

 Cotton Club hines

Llegados a este punto, es obligado hacer referencia, por supuesto, a la biografía de Charlie Parker que Clint Eastwood dirigió en 1988, en su prodigiosa, poética y admirable “Bird”, al que Forest Whitaker prestó ese rostro suyo, desbordante de personalidad y cuyas interpretaciones siempre están cargadas de fuerza y magnetismo.

 Bird eastwood

Cuando Clint se presentó en la sede de la Warner para proponerles que le produjeran la biografía de Parker, le dijeron que sí. Que sin ningún problema… siempre que volviera a encarnar a Harry el Sucio en una nueva entrega de la exitosa saga. Y así fue como, paradójicamente, uno de los personajes más controvertidos de Eastwood, acusado de fascista y de ultraderechista; permitió la financiación de una película basada en la figura de un músico negro, alcohólico y drogadicto que murió a los 35 años de edad, pero cuyo cuerpo pasaba por el de una ajada persona de más de 50, dados los excesos cometidos por uno de los grandes revolucionarios del jazz.

(Continuará)

Jesús Lens

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