La semana más imProductiva

Lo siento, pero es verdad: soy un ansias de la productividad: si una cosa la puedes hacer bien en poco tiempo y con escasa inversión de recursos, ¿para qué dedicarle más tiempo y medios de los necesarios?

Eficiencia frente a eficacia. A mí, los eficaces, me suelen poner de los nervios. Sin embargo, adoro la eficiencia, directamente proporcional a la productividad. Y no me refiero a una productividad medida en términos tecnocráticos o meramente economicistas, sino de consecución de resultados, profesionales, artísticos o personales.

Y, por eso, esta semana me parece un despropósito, una salvajada y un atentado contra cualquier tipo lógica o sensatez.

Lo siento.

Y me fastidia unirme con esta crítica a los apóstoles de la maximización de beneficios y a los capitalistas a ultranza (excepto a los del sector turístico, claro), pero es así.

¿Cómo se puede entender que a escasos 20 días para la finalización del año, este país se pare una semana completa, diez días seguidos?

(Con excepción del sector turístico, por supuesto)

Con un martes y un jueves festivos, esta semana no vale para nada: las agendas están vacías, no pillas a nadie operativo al otro lado del teléfono, los mails salientes no reciben respuesta y la bandeja de entrada se llena de telarañas.

¡Es que ni para tomar café!

Intentas organizar algo, lo que sea, esta semana, y te sientes transportado a “Sopa de Ganso”, cuando Chico hacía su majestuosa labor de seguimiento y reportaba así a su cliente:

“De acuerdo, se lo diré. El lunes vigilamos la casa de Firefly pero él no salió. No estaba en casa. El martes fuimos al partido de béisbol. Pero nos engañó, no apareció. El miércoles él fue al partido, pero le engañamos; no aparecimos. El jueves hubo un empate; no apareció nadie.” (Hazte un favor y disfruta de la secuencia completa…)

¡Ah claro! Está la excusa de “quitarse esas cosillas” para las que nunca hay tiempo. O sea, para las que han podido acumularse sobre la mesa durante meses sin que pase nada y sin que a nadie le importe su resolución. La farfolla, o sea. Lo puramente accesorio. Lo intrascendente. Lo inane.

De hecho, al que me conteste estos días a algo que le mandé tiempo ha, ¡lo pongo en la lista negra! Avisados estáis.

En serio. Lo siento por los muy Constitucionalistas y por los muy Inmaculados, pero esto no es permisible ni es de recibo. Si te vas esta semana, de Acueducto, te sientes culpable por perderte del mapa a escasas semanas de cerrar el año, cuando tantas cosas quedan por hacer. Pero si te quedas… te sientes inútil, imbécil perdido; medio congelado en una oficina imposible si quiera de templar por la caldera de gas, gasoil o energía renovable más potente que imaginarse pueda.

Y lo peor es que por culpa de despropósitos como el de la Inmaculada Constitución (con lo bien “pensada” que está la Semana Santa), lo de los Puentes, los Festivos y las Fiestas empieza a ser visto como algo sucio o pecaminoso y de aquí a nada tendremos a Méndez y Toxo renunciando a todos ellos. Por decreto. Digo, por acuerdo.

La mejor prueba de la insensatez del F6-8F está en que, para que podamos llegar al fin de semana sin haber perdido del todo la razón, han tenido que programar el Real Madrid-Barça el sábado de final del puente. ¡A ver si no, como se aguanta en casa, con la crisis y a cero grados, ni frío ni calor, justo antes de la Navidad!

En fin. Que quizá haya que pensar en celebrar la Constitución allá por marzo, recordando a La Pepa. O, lo mismo, como aquí ya no quena nada ni nadie inmaculado, habría que cambiar esta fiesta por una más realista, como la de San Judas Tadeo, patrón de los imposibles.

Porque lo de esta semana, ¡ES UNA GILIPOLLEZ! (Como la copa de un pino)

Jesús ineficiente Lens

¿Algo más sensato, en años anteriores, tal día como hoy? 2008, 2009 y 2010.