La Tapa que todo lo tapa

¿Tapa la tapa las bondades de la pujante y moderna gastronomía granadina? Interesante, ardua y polémica cuestión en una provincia famosa en el mundo entero por la Alhambra, Sierra Nevada, la Universidad… y sus enormes y fastuosas tapas. Esas que, aunque tan poco les gusten a los nuevos restauradores, siguen dando de cenar a turistas, estudiantes y nativos por el precio de tres o cuatro cañas. Cañas de un precio cada vez más elevado, eso sí.

La dialéctica sobre la tapa se sustenta en una vieja rivalidad: cantidad vs. calidad. ¿Quién es el guapo al que no le han servido una reverenda mierda en forma de tapa, en alguna ocasión? No puedo olvidar -se lo conté a ustedes hace unos meses- ese bar en que una repugnante tapa de pescado casi me hizo vomitar. No he vuelto a pisar dicho local, pero sigue abriendo su persiana todos los días, lo que no deja de constituir un misterio para mí. Imagino que el hecho de que el dueño fumara en su interior con total tranquilidad e invitara a hacerlo a los clientes habituales, le ayuda al sostenimiento de su insalubre negocio.

En Granada es inconcebible salir de cañas y que no te pongan tapa. Y así debe seguir siendo: ocupando el furgón de cola europeo en renta per cápita, PIB, empleo y cualquier variable macroeconómica que ustedes quieran, ¡qué menos que una tapilla con el vino o la cerveza, para matar la gusa y evitar que el alcohol se nos suba demasiado!

A medida que nos hacemos mayores, sacrificamos la cantidad por la calidad y dejamos de ir a ensordecedores garitos de batalla, famosos por sus tapas XXL de pan con pan y un leve toque de atún con tomate o por sus infernales fritangas que se repiten hasta el amanecer. Crecer es buscar espacios cálidos, tranquilos y acogedores donde disfrutar de bocados más suculentos y exquisitos. Madurar es, también, educar el gusto y la sensibilidad gastronómica.

El reto es conseguir que la tapa, además de ser un reclamo y un placer en sí misma, sirva como invitación a ir más allá de los bocados habituales. La tapa como incitación a que el cliente, además de relamerse con ella, se adentre en la carta de platos y raciones del local. Una enriquecedora cohabitación que supone educación, generosidad, imaginación y creatividad.

Jesús Lens

Roscón bajo en calorías

Quiso la casualidad que, justo después de ver “Arkangel”, el segundo episodio de la temporada 4 de “Black Mirror”, me encontrara con el siguiente titular en la web de un periódico de los llamados serios: “La única receta del Roscón de Reyes avalada por los nutricionistas”.

¿En serio? ¿De verdad alguien espera algo de un Roscón avalado por los nutricionistas? ¿No es un titular de semejante jaez prueba suficiente de que caminamos hacia la extinción?

Cada vez me jode más esa modalidad de periodismo-para-gilipollas que no deja de insultar al lector, interpelándole en segunda persona sobre todo lo que -supuestamente- no sabe o lleva haciendo mal toda su vida. Pero ahora, además, hay medios de comunicación tan sobrados que tratan de salvarnos la vida, una y otra vez, todos y cada uno de los días del año. Por ejemplo, con la receta avalada por nutricionistas para un Roscón de Reyes.

¿No entienden que si nos comemos el Roscón, una maldita vez al año nada más, es para disfrutar de él y refocilarnos en todo lo malo que tiene, incluyendo ese cosa rara, venida del espacio exterior, llamada fruta escarchada? ¿No entienden que si los Roscones llevan cada vez más nata, crema pastelera y/o chocolate, es para que la culpabilidad del placer sea mayor?

Un Roscón de Reyes avalado por nutricionistas es quitarle todo el sentido y la magia al último manjar navideño: hacernos disfrutar como niños de su ingesta. Y, para eso, tiene que ser dulce, goloso, empalagoso y empachoso.

Estamos llegando a un punto de imbecilidad generalizada de tal calibre, y con ello enlazo con Black Mirror, que pretendemos tener un control absoluto sobre todas las facetas de nuestra vida, engañándonos a nosotros mismos, por ejemplo, con Roscones de Reyes avalados por nutricionistas.

Queremos poder comer de todo, no engordar y, además, que los alimentos sean sanos, naturales y saludables; beneficiosos para la salud, nutritivos y probióticos. Y baratos y fáciles de preparar. Y naturales, ecológicos, solidarios y de comercio justo.

Vade retro, Satanás!

Y no. En la mayoría de los casos, la cuadratura del círculo no es posible y tratar de controlar todos los aspectos de nuestra existencia, persiguiendo una vida sin riesgos ni sobresaltos, además de ser imposible, no es deseable: vean “Arkangel” con sus familias y ya verán el monumental debate que se arma.

Jesús Lens

Aguacate Noir

Hace unos días, al terminar de tomar café, Pedro bajó la voz y nos dijo a Miranda y a mí que le acompañáramos al garaje con un par de bolsas. Mir y yo nos miramos, sin entender el porqué de tanto sigilo.

Seguimos a Pedro y nos acercamos hasta su coche. De nuevo volvió a sorprendernos cuando, antes de abrir el maletero, miró a uno y otro lado, cerciorándose de que nadie nos vigilaba. Entonces, y solo entonces, Mir y yo tuvimos acceso a ese oro verde que nuestro buen amigo portaba en su coche: aguacates de la Costa Tropical, recién recogidos. “¿No te has pasado un poco con tanta prevención?” le preguntamos a Pedro. “Si vosotros supierais…” nos dijo, por toda respuesta.

Achaqué tanto misterio a lo que yo había tomado por leyendas urbanas y bulos en torno al aguacate, desde que su cultivo, recolección y distribución, en México, está en manos de las mismas redes que trafican con drogas a que, en nuestra Costa, son pieza cotizada por bandas organizadas de ladrones profesionales.

Hete aquí que las últimas informaciones publicadas por IDEAL nos señalan, sin embargo, que hay mucho de cierto en el mito del aguacate noir, un tema que dará mucho que hablar en el futuro próximo.

En la cuestión del aguacate noir concurren dos circunstancias: es un producto escaso y caro de cultivar, ya que requiere de mucha agua. Y, sobre todo, resulta que se ha puesto de moda entre los foodies, vegetarianos, veganos y, en general, entre los amantes de una alimentación sana y equilibrada. De ahí que cuando Trump amenaza a sus vecinos del sur del Río Grande, los norteamericanos tiemblan al pensar en los prohibitivos precios que puede alcanzar su venerado guacamole.

Es tal la pasión por el aguacate que un famoso café de Melbourne, muy frecuentado por el hipsterismo australiano más avant garde, ironizó sobre el tema anunciando en su carta el Avolatte: crema de café servida en la cáscara de aguacate. ¡Y la cosa cuajó! ¡Y la gente lo pedía! Lo que no sabemos es la cara que se les quedaría cuando les dijeran que era una broma.

Es un mundo extraño. Vuelvo a parafrasear a David Lynch mientras empiezo a documentarme para un futuro relato negro y criminal: “Muerte entre aguacates”, “El aguacate tenía un precio” o “El aguacate que me mató”.

Jesús Lens

Alhambra por dentro

¡Qué gran idea, enseñar la fábrica a los ciudadanos, permitiéndonos descubrir las interioridades del proceso de elaboración de nuestras queridas cervezas Alhambra!

Acostumbrados al sencillo acto de abrir la botella, servir la cerveza, beberla y disfrutarla, nos olvidamos de que detrás de una Milnoh, una Roja o una Especial hay un largo proceso de elaboración en el que influyen infinidad de factores y elementos, desde la cebada, el lúpulo y el proceso de prensado y cocido… al agua, por supuesto. ¡Ay, el agua, el agua de Graná, qué papel tan importante desempeña, también, en el universo de nuestras cervezas de cabecera!

Como buen aficionado a las barras y a las birras, estoy encantado con el esfuerzo de Cervezas Alhambra por abrirse a la sociedad, más allá de colaborar con decenas de actuaciones, conciertos y diferentes iniciativas artísticas y culturales. ¡Qué les voy a contar, con el apoyo que brindan a nuestro Granada Noir!

 

Pero es que, en lo que va de verano hasta aquí, además de inaugurar la temporada musical con un conciertazo en la propia fábrica, Cervezas Alhambra abrió un vibrante espacio cultural en el centro de la ciudad que ha permitido desarrollar un apasionante proyecto: “Qué tendrá Granada”, de cuyo resultado final pudimos disfrutar hace unos días en el teatro Isabel la Católica.

Decenas de personas anónimas hablando frente a una cámara con total libertad, improvisando y sin guion, sobre Granada: sus cualidades y esencia, sus lugares de referencia, rincones especiales y puntos fuertes. Y es un gustazo, oigan, acostumbrados al flagelo y al cenizo, escuchar tantas y tan diferentes cosas positivas sobre nuestra ciudad y sobre nosotros mismos. ¡Qué falta hace, dar difusión a esa inyección de vitalidad y orgullo que es “Qué tendrá Granada”, un excelente trabajo de Emilio Egea y su equipo.

Pero lo mejor de todo es que el Espacio Cervezas Alhambra de Alhóndiga, efímero y temporal, puede encontrar continuidad en la propia fábrica, según pudimos comprobar mientras disfrutábamos del magisterio de Julio Cerezo, sumiller de cervezas. (Aquí, una propuesta sobre el particular)

Que aprender a paladear la cerveza también es importante si queremos disfrutar en toda su intensidad de los diferentes matices de esas Rojas y Milnos que tanto nos gustan.

Tradición y modernidad, pasado, presente y futuro se dan la mano en una fábrica que, conociéndola por dentro, sentimos un poquito más cercana, más nuestra. ¡Enhorabuena y a seguir!

Jesús Lens

Partido de la Gente del Bar

Creo que fue mi primer carné, después del DNI. El carné del PGB, el Partido de la Gente del Bar que Azagra fundó y difundió a través de la revista El Jueves, patroneado por Pedro Pico y Pico Vena.

Foto: Laura Muñoz en el Tun Tún

Les contaba hace unos días que en el fragor del Granada Noir, he pasado casi dos semanas sin pisar mi casa, desayunando, comiendo y cenando de bar en bar.

 

¿Saben ustedes cómo nos ha tratado la gente del TTT, del Tun Tún, del Pescaíto de Carmela, La Borraja, La Recacha, Álvaro Arriaga y El Patio del Toro, en los Encuentros Especiales Cervezas Alhambra?

Foto: Laura Muñoz en El Patio del Toro

Decir que se han desvivido por nosotros es poco. No solo porque íbamos en manada, muchas veces sin avisar, sino porque con nuestras presentaciones de libros, monólogos, charlas y conversaciones les complicábamos, y mucho, la vida a los camareros. Bastante tienen con lidiar con las cosas del día a día y allí llegábamos nosotros, a liar y embrollar qué hacer cotidiano.

 

(Disfruten del reportaje fotográfico de Laura Muñoz y de sus maravillosas instantáneas de las diversas Tapas Noir diseñadas por los garitos antecitados para nuestro festival) .

Foto: Laura Muñoz en La Borraja

Según el último dato publicado en prensa, un 97% de los contratos de hostelería son temporales y a tiempo parcial y más de la mitad no superan los siete días de duración, de acuerdo con UGT y CCOO.

 

Insistir en que eso es inadmisible en un país cuya economía depende del sector servicios y que vive del turismo, es tan reiterativo como imprescindible, máxime en una ciudad como Granada, donde la negociación colectiva entre la patronal de la hostelería y los sindicatos lleva años en punto muerto.

Foto: Laura Muñoz en el TTT

No podemos exigir profesionalidad, exquisitez en el trato, la mejor atención y tal y tal y tal cuando un colectivo de profesionales imprescindible para nuestra economía se encuentra en una insostenible situación de precariedad, de acuerdo con las cifras publicadas.

Foto: Laura Muñoz en El Pescaíto de Carmela

Todos los que formamos parte del PGB, sea de forma oficial, oficiosa o emocional, tenemos que mirar con envidia y admiración el convenio de hostelería firmado en Baleares, con una subida de sueldo de un 17% para los trabajadores en cuatro años.

 

Por el respeto que les tengo a la gente que, desde el otro lado de la barra del bar, nos hace tan felices, ojalá que en Granada haya pronto un acuerdo que resulte satisfactorio para todas las partes.

 

Jesús Lens