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Archive for the 'gastronómadas' Category

¿Por qué no hay ninguna Estrella Michelín en Granada?

Hoy publico en IDEAL un artículo que, ya en Facebook, ha generado un interesante hilo de comentarios. 

Se esperaba con impaciencia, hace unos días, la llegada de la famosa Guía Michelín del 2015. El hecho de que se presentara en Marbella hacía abrigar la esperanza de que cayera una lluvia de Estrellas por toda Andalucía. Al final, la cosa no fue para tanto y la más sonada resultó ser la segunda estrella para Aponiente, el restaurante gaditano que ha hecho del plancton uno de sus ingredientes de referencia.

¿Y en Granada? En Granada, nada. Como en años anteriores. Lo único que hace la Guía Michelín es “recomendar” determinados restaurantes locales: Ruta del Veleta, Arriaga, Puesto 43, Damasqueros, Las Tinajas, Oriza, Marquilla y La Leñera. Pero Estrellas, ninguna.

 Damasqueros gazpacho

¿Es normal que nuestra ciudad, que vive del y por el turismo, no tenga ningún restaurante digno de una Estrella Michelín? A mí me parece de lo más preocupante. Y desconcertante. Vaya por delante que no estoy muy ducho en las cuestiones de la alta cocina. De hecho, pertenecer a una Peña que se denomina Los Gastrocafres ya le dará al lector una idea aproximada de mi catadura festivo-alimenticia, ciertamente maximalista y tirando a bruta.

 Gastrocafres Logo

No me vanaglorio de ello, pero mis capacidades para detectar taninos y retrogustos no están ni educadas ni desarrolladas, lo que no quiere decir que no me guste gozar de una buena comida o de un buen vino, de vez en cuando (AQUÍ, por ejemplo). En ese sentido disfruto, sobre todo, en los espacios que estimulan mi creatividad. Me gustan los menús que se salen de lo convencional, que me sorprenden. Platos que, además de a lo gustativo, apelan a lo cromático, a lo estético, a lo sensual. Recetas que me cuentan historias. Evocadores bocados que me hacen viajar a otros lugares, a otros tiempos, a otras dimensiones.

Y, en ese sentido, creo que en Granada tenemos buenos restaurantes. ¿Qué les falta, pues, para conseguir las ansiadas Estrellas? Porque, aunque haya quien reniegue de rankings, clasificaciones y distinciones; estar en la Guía Michelín es bueno para los restaurantes seleccionados y, por extensión, para las ciudades que los acogen: hay muchos Gastronómadas que deciden el destino de sus viajes en función de la calidad de sus restaurantes. Y, hoy por hoy, la Guía Michelín sigue siendo su Biblia.

 Damasqueros Atún

Granada es tierra de tapas. De platos alpujarreños y de sartenás de papas. De bocatas y caracoles. De espetos. Pero en Granada también hay cocina moderna. Y contemporánea. Una cocina que se sale de lo trillado y nos conduce a lo desconocido. ¿Conocemos los granadinos esa cocina? ¿La compartimos? ¿La difundimos y exhibimos por el mundo? No es barata, ciertamente. Pero tampoco es tan cara como pudiera parecer.  Y creo que es importante descubrir que, gastronómicamente hablando, en Granada también hay vida más allá de los espaguetis a la boloñesa y de las puntas de solomillo a la pimienta.

Aquí, por ejemplo, hablamos un poco más de mis Experiencias Gastronómicas. Y si quieren conocer un poco mejor a los Gastronómadas… aquí pasamos por un momento delirante, en el restaurante mexicano que, con ese nombre, triunfa en Granada. Y algo de mis queridos Álvaro Arriaga y Dani Castro, por supuesto.

Jesús Lens

Firma Twitter

Gastrocafres en Damasqueros

No por casualidad nos hacemos llamar los Gastrocafres: nos gusta comer mucho y bien. Pero sobre todo, mucho.

 Gastrocafres Peña

Lo cual no es de sorprender, al estar fundamentada nuestra peña gastronómica en los restos, casi extintos, de una Vieja Peña de jugadores de baloncesto. Ahora, más que jugarlo y practicarlo, los integrantes de los Gastrocafres hacemos por verlo y comentarlo. De ahí que, periódicamente, nos reunamos en torno a una mesa para hablar sobre el deporte de la canasta.

Y para la última de nuestras reuniones, decidimos ir a Damasqueros, un espacio que se sale fuera de la órbita que nos resulta más habitual.

 Damasqueros gazpacho

De Damasqueros he hablado en más de una ocasión. Aquí, por ejemplo, cuando estuve con mis queridos Colin y mi Cuate Pepe, tramando varias cosas.

Lo sabéis. Damasqueros es un sitio que propicia la creatividad, la generación de ideas y proyectos, la conversación… el buen estar y el mejor que hacer. Damasqueros es uno de esos lugares que hacen honor a la frase “mejor que en casa”.

 Damasqueros postre

Mi preocupación era si mis amigos Gastrocafres se iban a sentir cómodos enfrentándose no a una consistente fabada o a un chuletón de tamaño XXL, sino a la sugerente, medida y artística propuesta de Lola que, como sabéis, cambia cada semana para adaptarse a los productos de temporada.

Y triunfamos, claro. ¿Cómo no íbamos a triunfar, con ese menú refleto de explosiones de sabor? Ya les he contado en otras ocasiones algunas de las joyas de Damasqueros.

Esta vez, déjenme que me detenga en el atún. Atún de almadraba de verdad. Un atún rojo que se ha convertido, posiblemente, en el plato más exquisito de los que he disfrutado en este 2014. Por cierto, reparen en ese gazpacho, servido en unos cuencos muy, muy costarricenses. Otra muestra de que, comiendo, también se puede viajar.

 Damasqueros Atún

Y mis colegas Gastrocafres, créanme, también daban saltos de alegría al disfrutar de semejante manjar. Sin desmerecer a ese rabo de toro con que se cerraba el menú… antes de afrontar el postre.

 Damasqueros rabo de toro

Personalmente, el postre, con sus toques de membrillo, esa fruta tan de la época; y su granada… ¡Ays! Yo, que soy muy chocolatero, me quedé feliz y contento con esta mezcla de frutas tan de nuestra tierra.

Pero esta reunión Gastrocafre, además de lo puramente gastronómico; tuvo otros puntos fuertes. Como la presentación en sociedad de nuestra imagen, diseñada por José Manuel Navarro. ¿Lo pillan? ¿Pillan la referencia?

 Gastrocafres Logo

Y un regalo venido de allende el océano. De las Islas Canarias. ¿Se acuerdan de este texto? Pues todos los Gastrocafres se llevaron un ejemplar de “Un camino a través del infierno”, de ese crack que es Javier Hernández Velázquez.

Gastrocafres Un camino a través del infierno

Con el compromiso de leerlo y de arroparle en su prometida, inminente y deseada visita a Granada; y de disfrutar de párrafos tan potentes como éste:

“Me tumbé en el sillón y encendí la pantalla de plasma para visionar un Detroit-Portland de las finales de la NBA del 89. Los Pistons sí que eran tipos duros. Después de tocar fondo a finales de los setenta, la suerte regresó a la Motown cuando seleccionaron en el draft al base Isiah Thomas. Al año siguiente adquirieron al pívot Bill Laimbeer de Cleveland y al base Vinnie Johnson de Seattle. Luego llegaron Dumars, Mahorn, Salley y Rodman. El coach Daly comprendió que debían emplear un estilo agresivo que se ganó el apodo de los Bad Boys. En aquel grupo mi debilidad era Laimbeer, un Harry el sucio de las canchas.

 UN CAMINO A TRAVÉS DEL INFIERNO Laimbeer

Duro, arrogante, provocador, un tipo despreciable. Todos lo consideraban un matón, pero era mucho más que eso. Aquel malcarado, hijo de un multimillonario comerciante de diamantes, era uno de los pocos jugadores que se hubiese ganado mejor la vida fuera de las canchas que dentro de ellas”.

Excepcional velada Gastrocafre, en Restaurante Damasqueros. Repleta de risas, de conversaciones, de diversión y de creatividad.

Próximamente, más.

Ya veremos el cuándo y el dónde…

Jesús Lens

Firma Twitter

¡Eureka! en Damasqueros

Me gusta esta imagen, de mis queridos Cuate Pepe y Colin Bertholet, tomada hace unos días, en el restaurante Damasqueros de Granada.

Damasqueros Cuate Pepe Colin Bertholet

  • ¡Eureka! –parecen decirnos.

El brindis cafetero llegó después de una exquisita comida, oficiada por la gran Lola. Una comida increíble, repleta de exquisiteces y de momentos gustativos para el recuerdo, cuya descripción resultaría ociosa y baladí, ya que no hay nada más complicado que tratar de reproducir con palabras las explosiones de sabor que se producen en la boca, con cada combinación surgida de imaginación y del trabajo de investigación de Lola.

 Damasqueros ensalada

Para los amantes de las letras y de la historia, el trabajo de recuperación y actualización del imaginario gastronómico de nuestra tierra que hace el restaurante Damasqueros, cargado de referencias andalusíes y sefardíes; es una gozada. Pocas veces, tradición y modernidad se dan la mano en platos con tanta elegancia, belleza y capacidad de evocación.

Y todo ello, gracias a los productos autóctonos de nuestra tierra. Frescos. De temporada. Lo que “obliga” a Lola a variar de menú cada semana, para deleite de sus fieles y rendidos comensales.

 Damasqueros merluza

Platos que, además, fomentan la conversación y el diálogo, que estimulan la imaginación y nos permiten concebir planes, proyectos, ideas y desafíos artísticos y culturales.

¿A qué conclusión habrán llegado Colin y Pepe? ¿Qué descubrimiento habrán hecho? ¿De qué proyecto estarán hablando?

 Damasqueros postre granadino

Pronto, más información.

Pero antes, una pregunta: ¿no creéis que Granada se merece, ya, y al menos, una Estrella Michelín? Aquí tenéis una encuesta, con algunos chefs y restaurantes que podrían ser merecedores de la distinción. Entre ellos, Damasqueros y el restaurante de nuestro también querido Álvaro Arriaga.

Jesús Lens

Firma Twitter

¡Qué Buen Rollito!

Si estuviste hace unas semanas en el encuentro que tuvimos en Cocorocó, ya la conoces. Y los probaste. A Clarissa y su Nems. Los rollitos vietnamitas con los que nos deleitó, entre Alhambra y Alhambra.

 El Buen rollito nems

¡Qué bien los pasamos, ¿verdad?!

Pues hoy, viendo el Miami contra Indiana de la NBA, Reyes y yo nos hemos dado otra buena mano de Nems. Con salsa agridulce. ¡Qué ricos, qué cantidad de matices y texturas hay en cada bocado!

 El buen rollito Clarissa

Pero también es posible que tú, tú en concreto, no sepas de qué demonios hablo, ni tengas idea de qué son los Nems ni quién es Clarissa.

¿Y sabes que te digo? Que no te lo voy a contar yo. Voy a dar la palabra a una periodista de raza, Ángeles Peñalver, uno de los grandes talentos y valores de IDEAL, para que sea ella quien te presente a Clarissa Couassi. Porque el pasado domingo le dedicó ESTA entrega de su imprescindible serie sobre Emprendedores con Valores.

¿Qué te parece?

¿No es emocionante, atractivo e interesante?

Pues cuando pruebes los Nems vas a ver lo que es (y está) bueno.

 El Buen rollito

Porque puedes encargarlos a través de Internet o por teléfono. Toda la información, contacto, historia, imágenes, etcétera, a través de su web: ¡El Buen Rollito! Efectivamente, todo un lujo asiático.

Jesús Lens, aún relamiéndose.

Firma Twitter

Jazz Malí en El Caldero

El miércoles, al salir de la proyección y posterior debate de “Aquel no era yo”, de Esteban Crespo, nos fuimos con Clarissa a tomar unas cervezas. Y allí nos habló de El Caldero, un restaurante con jardín en el que el sábado habría un concierto de música del Malí.

Allá que nos fuimos, Pepe, Panchy y yo.

La comida, estupenda. Que ya hacía tiempo que no me metía yo un buen chuletón de buey, entre pecho y espalda.  (La carta también tiene una selección especialmente dedicada a las personas vegetarianas, que no solo de carne vive el hombre)

Pero lo mejor estaba por llegar.

 El Caldero Fargue

A eso de las cuatro y media de la tarde, comenzó a sonar la música. A las ocho, cuando nos fuimos, tras tres exuberantes pases, era posible que siguiera sonando, una vez se resolvió la cuestión del abastecimiento de hielo.

¡Qué razón tenías, Clarissa! El lugar es muy, muy especial! Las vistas desde el comedor y la decoración; espectaculares. Toda la zona exterior, una delicia. Y la música… ¡ay, la música!

Durante un buen rato, volví al Malí y a Senegal. Gracias a la kora y a la voz del músico senegalés que lideraba un grupo en que también tocaban nada menos que Eneko Alberdi a la guitarra, Joan Massana al bajo y Valentín Murillo a las flautas y vientos. Al batería no lo (re)conocí.

Y para muestra, dos piezas. Una, corta.

La segunda, más larga.

Y así fue pasando una tarde repleta de comida, cerveza, vino y vodkas, entre música, recuerdos de viajes, charlas interesantes, encuentros y planes.

Volveremos al Caldero, claro que sí.

Por cierto, Cuate, que me han hablado de un sitio por La Zubia que se llama “La Matanza” que… bueno, ya hablaremos.

Eso sí, esta mañana, durante la carrera Memorial Padre Marcelino, cuando los restos del buey aún mugían en mis tripas, me he acordado de determinados momentos de ayer.

Pero esa, claro, es otra historia.

Jesús Lens

Firma Twitter

Duelos imposibles

A estas horas del lunes, llevando despierto desde las cinco de la mañana, habiendo tenido que atender a varios frentes tan distintos como complementarios (y no complementarios) y ante la semana que me espera por delante, solo tengo ganas de hacer un poco el chorra.

El caso es que venía caminando hacia casa y pensaba que, desde Breaking Bad, el termino “cocinar” ya no es ni parecido a lo que solía ser. Y se me ocurrió esto de los duelos imposibles, que hasta convertimos en Encuesta:

Duelo Ferrán Adriá Duelo Walter White

¿Quién crees que ha hecho más por el desarrollo y la popularización de la Nouvelle Cousine, Walter White en Breaking Bad o… Ferrán Adriá en El Bulli?

Duelo Adriá Duelo Walter

;-)

Jesús Lens

 

Menú negro y criminal

Como bien sabéis, eso de comer y de beber no solo me gusta, sino que se me da bien. Y, como Reyes y mi Cuate bien saben, hace tiempo que me rondaba una idea: diseñar un menú que entroncara con otra de mis pasiones: la negro-criminal.

Dado que nuestra admirada Montse Clavé ya había escrito un suculento Manual Práctico de Cocina Negra y Criminal, con las recetas de algunos de los platos que aparecen en nuestras novelas favoritas, se me ocurrió que, para ser original, más que por lo literario, había que ir por lo estético. Por lo cromático.

 Menú negro

Y, así, fui juntando platos que tenían al negro como color principal. Por ejemplo:

Entrantes:

Aceitunas negras para empezar, sobre la mesa.

Morcilla seca y otros embutidos negros.

Morcilla de Burgos con salsa de tomate.

Mejillones

 Menú negro mejillones

Y para beber: cerveza negra y vino tinto.

Platos principales:

Tallarines negros con gambas.

Arroz negro.

 arroz negro sepia gambas

Rape negro.

Servir vino tinto. Oscuro.

Postre.

Chocolate negro con naranja.

 Menú negro chocolate

Café. Solo.

Licor de café.

El problema venía dado porque yo, para comer, soy bueno. Y para devorar, mejor aún. Pero para cocinar… ¡ay, para cocinar!

Entonces se encendió la lucecita, al ritmo del famoso dicho popular: “Cocinero a tus fogones”. ¿Y si lo planteaba a los amigos de La Traviesa, precioso y delicado restaurante de Salobreña, con motivo de la III Muestra de Cine Negro de la localidad, que se celebra en unas semanas?

 Menú negro traviesa

Luis, tipo valiente y aguerrido, cogió el toro por los cuernos. Y aquí, su propuesta:

Menú del 10 al 16 de Marzo III muestra de cine negro en Salobreña.

Como entrante Aceitunas negras, de Campotéjar, aliñadas como le gustan a Juan Madrid.

 

De primero vol au vent relleno de morcilla y cebolla caramelizada, del agrado de cualquier Caníbal.

 

De segundo espaguetis nero di seppia al fruti di mare, de nuestros mares los mejores sabores esos de los que tanto hablan policías, detectives y ladrones.

 

Y de postre Brownie de chocolate negro un broche dulce para esta III muestra de cine negro en salobreña.

 

Os esperamos a todos para la degustación de este menú, reservas al 655 689 202.

 

PRECIO DEL MENÚ 18€ BEBIDA NO INCLUIDA Y SI VIENES CON TU ENTRADA RECUERDA QUE TIENES UN 20% DE DESCUENTO

Y como todo comenzó por el amor a los libros, he querido presentar el menú de La Traviesa con la siguiente carta:

Dentro del género policíaco, negro y criminal hay una serie de estereotipos gastronómicos que contribuyen a dotar de una definida personalidad a los policías, detectives, periodistas, ladrones, maleantes y asesinos que lo protagonizan.

 

Así, estamos acostumbrados a que los yanquis sean bebedores de whisky, solitarios, acoplados a las largas barras de antros y garitos en permanente penumbra. Y, a la hora de comer, no son excesivamente selectivos, abusando de hamburguesas, perritos, dónuts y demás alimentos rebosantes de grasas saturadas.

 Menú Negro dias sin huella

A los nórdicos les va más el vodka y lo suelen beber en casa, de puertas para adentro, sin que la comida esté muy presente en su dieta. Y los británicos, además de tumbar incontables pintas de cervezas en el Pub, son fieles al sempiterno fish & chips.

 

Y luego está, por fortuna, la escuela mediterránea, encabezada por un Pepe Carvalho que sentó cátedra y enseñó a comer, como es debido, a los representantes del noir europeo.

 Menú Negro Vázquez Montalbán

¡Cuántos casos se han resuelto, cuántos planes se han trazado y cuántas ideas han surgido en torno a una mesa, en Madrid y en Barcelona, en Atenas, en Marsella o en Palermo! Comer, en nuestras sociedades mediterráneas, sigue siendo algo importante. Muy importante. Y, por eso nos gusta compartirlo, celebrarlo y festejarlo.

 

Y de ese amor por la buena comida, disfrutada en la mejor compañía, surge en La Traviesa este menú, negro y criminal. Mediterráneo. Muy mediterráneo. Y con mucho sabor.

 Menú Negro MVM

Un menú que homenajea a ese género literario y cinematográfico que pone el acento en otras realidades, a menudo alejadas de los focos, pero a las que no podemos perder la cara. Realidades que alimentan a un género combativo, vibrante, misterioso y adictivo. Como los platos que integran esta carta que, estamos convencidos, va a ser de tu agrado.

 

A partir de aquí, tú sigues contando la historia.

 

¡Salud y, por supuesto… espero que te guste!

 

Jesús Lens

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Gastrocafres en El Delirio

O, recordando las célebres enseñanzas de Barrio Sésamo, la diferencia entre el antes y el después.

 

Esto es antes.

Fabada

Esto es inmediatamente después.

Fabada Post

Y es que nos gusta comer. Por comer, claro. Cositas buenas, como esta fabada. Pero también nos gusta reunirnos en torno a una mesa y hablar, reír, criticar, referir, discutir, planear, soñar, debatir… Por ejemplo, a continuación el excepcional menú que pudimos disfrutar hace unos días en el estupendo restaurante mexicano El Delirio, cumpliendo con uno de los propósitos gastronómadas aquí anticipados, a principios de año. ¿Qué te parece el menú? Pues créeme: ¡Más bueno estaba!

COMENZAMOS

Degustación de un aperitivo para abrir boca.

 El Delirio chingón

SEGUIMOS CON ALGO FRESCO (para cada cuatro personas)

Ceviche de dorada con maridaje de cava

Ensalada templada de queso de cabra con salsa de mostaza y miel

A CALENTARNOS (plato individual)

 El Delirio Logo

Crema de elotes con crujiente de puerro (En México se le llama elote a la mazorca de maíz que todavía está en la planta)

NO PARAMOS (plato individual a elegir)

Abanico ibérico a la brasa flambeado con José Cuervo

Salmón a la parrilla acompañado de guacamole con granada.

 El Delirio

PARA UN DULCE FINAL (para cada cuatro personas)

Brownie con chocolate caliente, tarta de tres leches, nachos dulces y helado de chocolate con chile rojo caramelizado.

CAFE O INFUSIÓN

BEBIDAS HASTA COMENZAR LOS POSTRES

Vino tinto Rioja crianza, vino blanco de Rueda 100% verdejo, cerveza de barril, agua y refrescos.

Mola, ¿eh? ¡Salud y feliz semana!

Nosotros… ¡Seguimos!

Jesús Lens

Firma Twitter

Bravas

Hace un par de días, la publicación de esta foto en Facebook, preguntando si eres más de Albóndigas o más de Croquetas, provocó un alud de respuestas. Y, aunque el de la Guerra Albóndigo-Croquetil tiene que dar más juego, ahora me quedo con algunas de las respuestas, que traían a primer plano esas bravas que asomaban por la parte de atrás de la foto.

 Albóndigas vs Croquetas

Que yo soy muy de Bravas, está acreditado en esta entrada y en la maravillosa revisión de la Leyenda de las Bravas que, en clave de western, dibujó Katha hace unos meses.

 Papas Bravas

En aquel post se habló, y mucho, de cuáles eran las mejores Bravas de Granada. Y como Reyes, mi Cuate y yo somos de lo más aplicado, hemos empezado este 2014 revisando algunas barras muy bravas.

Unas de las habituales, los miércoles, antes de ir a los conciertos de jazz del Club Magic, son las de La Maestranza.

 bravas maestranza

Las papas bravas estándar son una gozada. Las extra, están extraordinarias. Y las que nos pusieron un día, XXL, estaban de muerte. Casi, casi literalmente.

El pasado jueves nos asomamos a otro clásico. El Ávila. Reconozco que no terminaron de entusiasmarme. Pero me gustó el detalle del camarero cuando le dijimos que no picaban mucho: sacar ese tarro de picante peruano, muy, muy apreciable.

 Bravas Ávila

Es posible, solo posible, que el lunes nos pasemos por el San Remo ya que, debido a cuestiones laborales, estaremos por la zona.

Aunque el reto Gastronómada para la semana lo tenemos el miércoles a mediodía, cuando los Gastrocafres nos reunimos en uno de estos restaurantes, que ya decíamos que queríamos conocer este año: El Delirio.

Haciendo trabajo de campo y con el fin de cerrar un menú digno de la Hermandad, pasamos por allá hace unos días. Y la cosa promete. Mucho.

Ni que decir tiene que ya lo contaremos.

Y mientras… ¡seguimos!

Jesús Lens

Firma Twitter

Experiencias gastronómicas

Tener un buen Community Manager es un privilegio. Tener a uno que sienta lo que cuenta. Que lo viva, lo disfrute y lo comparta. Que lo haga suyo.

¿Te acuerdas que, hace unas semanas, hablaba de estos propósitos Gastronómadas, para el 2014? Pues ha querido la suerte y la amistad que el año haya comenzado potente, por lo que a disfrutar de las mejores viandas se refiere. Y aunque pronto hablaré del incansable e incombustible Álvaro Arriaga, que nos agasajó hace unos días a base de bien en su increíble pecera, hoy quiero volver a ese Restaurante Damasqueros que no hace sino darnos alegrías.

 Damasqueros entrada

Cuando un buen amigo de Madrid, anterior compañero de andanzas profesionales, me dijo que venía a Granada, pero que solo disponía dos o tres horas libres a mediodía, decidí sorprender a su exigente y sibarita paladar en el local de Lola, uno de los referentes imprescindibles de la gastronomía granadina contemporánea.

Llegamos tarde. Pero los miércoles laborales son así. Salivamos al leer el menú de la semana y, ansiosos y expectantes, esperamos a que comenzara el espectáculo.

Porque una buena comida es todo un acontecimiento. Una experiencia. Colectiva. Total. Memorable.

 Damasqueros publicidad

Evidentemente, los platos son los grandes protagonistas de la función, pero los vinos, el ambiente, la cordialidad del personal de sala, la presentación, los colores, la cadencia del servicio, la información… todo eso tiene que estar cuidado con esmero y cariño para que una comida sea más, mucho más, que la mera ingesta de unos sabrosos alimentos bien cocinados.

Y la música, claro. La banda sonora. Un asunto para nada baladí.

Estábamos empezando la comida, poniéndonos al día de nuestras respectivas cuitas personales y profesionales, cuando empecé a escuchar el sonido de un bajo. No era un sonido cualquiera. Aquellos acordes eran de esos que forman parte de mi vida.

 Damasqueros plato

Y, de inmediato, la trompeta. El fraseo de Miles Davis, hablándonos al oído y susurrando su famoso “So what?”, que podríamos traducir a nuestro idioma como “¿Y qué?” o “¿Y qué pasa?”

Sí. Es cierto. Seguimos en crisis. Y las cosas ni son ni volverán a ser como antes. Pero… So what?

Pensé que aquello era casual, que alguien habría puesto algún recopilatorio de temas de jazz que abría con el clásico de Miles. Pero no. Porque el monumental y glorioso “A kind of blue” siguió sonando, completo, mientras nosotros hablábamos, reíamos, gesticulábamos… y comíamos.

Y es que… ¡qué comida, señores! ¡Qué privilegio! ¡Qué lujazo! No sería capaz de encontrar palabras, por ejemplo, para esa ensalada deconstruida con pescado, cuyo aroma te devuelve directamente al profundo azul del mar. O el bacalao, suave, suave. Y la carrillada…

 Damasqueros Lola Marín

¡Si es que solo los aperitivos ya son toda una explosión de sabor y ese licor final, con los pestiños, te deja el mejor sabor de boca posible!

Pero, claro, si a todo ello le unes que el mejor jazz no dejó de sonar ni un instante, la experiencia es mucho más intensa, el recuerdo es más profundo y el disfrute es mucho mayor.

Y, estarás pensando: ¿qué tiene que ver el Community Manager con todo esto? Pues que el responsable de Redes Sociales del Restaurante Damasqueros, que me sigue en Twitter, sabía que si era miércoles, tocaba jazz. Y tuvo la agilidad y el detallazo de pedir al personal de sala que pusieran semejante joya musical.

 Damasqueros Logo

¿Cómo no volver, recomendar y hablar maravillas de un negocio que tan claro lo tiene, a la hora de agasajar a un cliente de una forma tan sencilla, pero tan especial e inolvidable?

Ni que decir tiene que, cuando pueda y se dé nuevamente la ocasión, volveré a un restaurante que, además de referente gastronómico es referente en la gestión de redes orientada al cliente, al que trata como si fuera único.

¡Salud, compañeros! Y un millón de gracias por convertir una comida en una experiencia gastronómica total. Para seguirlos en Twitter: @RestDamasqueros

Jesús Lens

Firma Twitter