¿Por qué no hay ninguna Estrella Michelín en Granada?

Hoy publico en IDEAL un artículo que, ya en Facebook, ha generado un interesante hilo de comentarios. 

Se esperaba con impaciencia, hace unos días, la llegada de la famosa Guía Michelín del 2015. El hecho de que se presentara en Marbella hacía abrigar la esperanza de que cayera una lluvia de Estrellas por toda Andalucía. Al final, la cosa no fue para tanto y la más sonada resultó ser la segunda estrella para Aponiente, el restaurante gaditano que ha hecho del plancton uno de sus ingredientes de referencia.

¿Y en Granada? En Granada, nada. Como en años anteriores. Lo único que hace la Guía Michelín es “recomendar” determinados restaurantes locales: Ruta del Veleta, Arriaga, Puesto 43, Damasqueros, Las Tinajas, Oriza, Marquilla y La Leñera. Pero Estrellas, ninguna.

 Damasqueros gazpacho

¿Es normal que nuestra ciudad, que vive del y por el turismo, no tenga ningún restaurante digno de una Estrella Michelín? A mí me parece de lo más preocupante. Y desconcertante. Vaya por delante que no estoy muy ducho en las cuestiones de la alta cocina. De hecho, pertenecer a una Peña que se denomina Los Gastrocafres ya le dará al lector una idea aproximada de mi catadura festivo-alimenticia, ciertamente maximalista y tirando a bruta.

 Gastrocafres Logo

No me vanaglorio de ello, pero mis capacidades para detectar taninos y retrogustos no están ni educadas ni desarrolladas, lo que no quiere decir que no me guste gozar de una buena comida o de un buen vino, de vez en cuando (AQUÍ, por ejemplo). En ese sentido disfruto, sobre todo, en los espacios que estimulan mi creatividad. Me gustan los menús que se salen de lo convencional, que me sorprenden. Platos que, además de a lo gustativo, apelan a lo cromático, a lo estético, a lo sensual. Recetas que me cuentan historias. Evocadores bocados que me hacen viajar a otros lugares, a otros tiempos, a otras dimensiones.

Y, en ese sentido, creo que en Granada tenemos buenos restaurantes. ¿Qué les falta, pues, para conseguir las ansiadas Estrellas? Porque, aunque haya quien reniegue de rankings, clasificaciones y distinciones; estar en la Guía Michelín es bueno para los restaurantes seleccionados y, por extensión, para las ciudades que los acogen: hay muchos Gastronómadas que deciden el destino de sus viajes en función de la calidad de sus restaurantes. Y, hoy por hoy, la Guía Michelín sigue siendo su Biblia.

 Damasqueros Atún

Granada es tierra de tapas. De platos alpujarreños y de sartenás de papas. De bocatas y caracoles. De espetos. Pero en Granada también hay cocina moderna. Y contemporánea. Una cocina que se sale de lo trillado y nos conduce a lo desconocido. ¿Conocemos los granadinos esa cocina? ¿La compartimos? ¿La difundimos y exhibimos por el mundo? No es barata, ciertamente. Pero tampoco es tan cara como pudiera parecer.  Y creo que es importante descubrir que, gastronómicamente hablando, en Granada también hay vida más allá de los espaguetis a la boloñesa y de las puntas de solomillo a la pimienta.

Aquí, por ejemplo, hablamos un poco más de mis Experiencias Gastronómicas. Y si quieren conocer un poco mejor a los Gastronómadas… aquí pasamos por un momento delirante, en el restaurante mexicano que, con ese nombre, triunfa en Granada. Y algo de mis queridos Álvaro Arriaga y Dani Castro, por supuesto.

Jesús Lens

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Gastrocafres en Damasqueros

No por casualidad nos hacemos llamar los Gastrocafres: nos gusta comer mucho y bien. Pero sobre todo, mucho.

 Gastrocafres Peña

Lo cual no es de sorprender, al estar fundamentada nuestra peña gastronómica en los restos, casi extintos, de una Vieja Peña de jugadores de baloncesto. Ahora, más que jugarlo y practicarlo, los integrantes de los Gastrocafres hacemos por verlo y comentarlo. De ahí que, periódicamente, nos reunamos en torno a una mesa para hablar sobre el deporte de la canasta.

Y para la última de nuestras reuniones, decidimos ir a Damasqueros, un espacio que se sale fuera de la órbita que nos resulta más habitual.

 Damasqueros gazpacho

De Damasqueros he hablado en más de una ocasión. Aquí, por ejemplo, cuando estuve con mis queridos Colin y mi Cuate Pepe, tramando varias cosas.

Lo sabéis. Damasqueros es un sitio que propicia la creatividad, la generación de ideas y proyectos, la conversación… el buen estar y el mejor que hacer. Damasqueros es uno de esos lugares que hacen honor a la frase “mejor que en casa”.

 Damasqueros postre

Mi preocupación era si mis amigos Gastrocafres se iban a sentir cómodos enfrentándose no a una consistente fabada o a un chuletón de tamaño XXL, sino a la sugerente, medida y artística propuesta de Lola que, como sabéis, cambia cada semana para adaptarse a los productos de temporada.

Y triunfamos, claro. ¿Cómo no íbamos a triunfar, con ese menú refleto de explosiones de sabor? Ya les he contado en otras ocasiones algunas de las joyas de Damasqueros.

Esta vez, déjenme que me detenga en el atún. Atún de almadraba de verdad. Un atún rojo que se ha convertido, posiblemente, en el plato más exquisito de los que he disfrutado en este 2014. Por cierto, reparen en ese gazpacho, servido en unos cuencos muy, muy costarricenses. Otra muestra de que, comiendo, también se puede viajar.

 Damasqueros Atún

Y mis colegas Gastrocafres, créanme, también daban saltos de alegría al disfrutar de semejante manjar. Sin desmerecer a ese rabo de toro con que se cerraba el menú… antes de afrontar el postre.

 Damasqueros rabo de toro

Personalmente, el postre, con sus toques de membrillo, esa fruta tan de la época; y su granada… ¡Ays! Yo, que soy muy chocolatero, me quedé feliz y contento con esta mezcla de frutas tan de nuestra tierra.

Pero esta reunión Gastrocafre, además de lo puramente gastronómico; tuvo otros puntos fuertes. Como la presentación en sociedad de nuestra imagen, diseñada por José Manuel Navarro. ¿Lo pillan? ¿Pillan la referencia?

 Gastrocafres Logo

Y un regalo venido de allende el océano. De las Islas Canarias. ¿Se acuerdan de este texto? Pues todos los Gastrocafres se llevaron un ejemplar de “Un camino a través del infierno”, de ese crack que es Javier Hernández Velázquez.

Gastrocafres Un camino a través del infierno

Con el compromiso de leerlo y de arroparle en su prometida, inminente y deseada visita a Granada; y de disfrutar de párrafos tan potentes como éste:

“Me tumbé en el sillón y encendí la pantalla de plasma para visionar un Detroit-Portland de las finales de la NBA del 89. Los Pistons sí que eran tipos duros. Después de tocar fondo a finales de los setenta, la suerte regresó a la Motown cuando seleccionaron en el draft al base Isiah Thomas. Al año siguiente adquirieron al pívot Bill Laimbeer de Cleveland y al base Vinnie Johnson de Seattle. Luego llegaron Dumars, Mahorn, Salley y Rodman. El coach Daly comprendió que debían emplear un estilo agresivo que se ganó el apodo de los Bad Boys. En aquel grupo mi debilidad era Laimbeer, un Harry el sucio de las canchas.

 UN CAMINO A TRAVÉS DEL INFIERNO Laimbeer

Duro, arrogante, provocador, un tipo despreciable. Todos lo consideraban un matón, pero era mucho más que eso. Aquel malcarado, hijo de un multimillonario comerciante de diamantes, era uno de los pocos jugadores que se hubiese ganado mejor la vida fuera de las canchas que dentro de ellas”.

Excepcional velada Gastrocafre, en Restaurante Damasqueros. Repleta de risas, de conversaciones, de diversión y de creatividad.

Próximamente, más.

Ya veremos el cuándo y el dónde…

Jesús Lens

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¡Eureka! en Damasqueros

Me gusta esta imagen, de mis queridos Cuate Pepe y Colin Bertholet, tomada hace unos días, en el restaurante Damasqueros de Granada.

Damasqueros Cuate Pepe Colin Bertholet

  • ¡Eureka! –parecen decirnos.

El brindis cafetero llegó después de una exquisita comida, oficiada por la gran Lola. Una comida increíble, repleta de exquisiteces y de momentos gustativos para el recuerdo, cuya descripción resultaría ociosa y baladí, ya que no hay nada más complicado que tratar de reproducir con palabras las explosiones de sabor que se producen en la boca, con cada combinación surgida de imaginación y del trabajo de investigación de Lola.

 Damasqueros ensalada

Para los amantes de las letras y de la historia, el trabajo de recuperación y actualización del imaginario gastronómico de nuestra tierra que hace el restaurante Damasqueros, cargado de referencias andalusíes y sefardíes; es una gozada. Pocas veces, tradición y modernidad se dan la mano en platos con tanta elegancia, belleza y capacidad de evocación.

Y todo ello, gracias a los productos autóctonos de nuestra tierra. Frescos. De temporada. Lo que “obliga” a Lola a variar de menú cada semana, para deleite de sus fieles y rendidos comensales.

 Damasqueros merluza

Platos que, además, fomentan la conversación y el diálogo, que estimulan la imaginación y nos permiten concebir planes, proyectos, ideas y desafíos artísticos y culturales.

¿A qué conclusión habrán llegado Colin y Pepe? ¿Qué descubrimiento habrán hecho? ¿De qué proyecto estarán hablando?

 Damasqueros postre granadino

Pronto, más información.

Pero antes, una pregunta: ¿no creéis que Granada se merece, ya, y al menos, una Estrella Michelín? Aquí tenéis una encuesta, con algunos chefs y restaurantes que podrían ser merecedores de la distinción. Entre ellos, Damasqueros y el restaurante de nuestro también querido Álvaro Arriaga.

Jesús Lens

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¡Qué Buen Rollito!

Si estuviste hace unas semanas en el encuentro que tuvimos en Cocorocó, ya la conoces. Y los probaste. A Clarissa y su Nems. Los rollitos vietnamitas con los que nos deleitó, entre Alhambra y Alhambra.

 El Buen rollito nems

¡Qué bien los pasamos, ¿verdad?!

Pues hoy, viendo el Miami contra Indiana de la NBA, Reyes y yo nos hemos dado otra buena mano de Nems. Con salsa agridulce. ¡Qué ricos, qué cantidad de matices y texturas hay en cada bocado!

 El buen rollito Clarissa

Pero también es posible que tú, tú en concreto, no sepas de qué demonios hablo, ni tengas idea de qué son los Nems ni quién es Clarissa.

¿Y sabes que te digo? Que no te lo voy a contar yo. Voy a dar la palabra a una periodista de raza, Ángeles Peñalver, uno de los grandes talentos y valores de IDEAL, para que sea ella quien te presente a Clarissa Couassi. Porque el pasado domingo le dedicó ESTA entrega de su imprescindible serie sobre Emprendedores con Valores.

¿Qué te parece?

¿No es emocionante, atractivo e interesante?

Pues cuando pruebes los Nems vas a ver lo que es (y está) bueno.

 El Buen rollito

Porque puedes encargarlos a través de Internet o por teléfono. Toda la información, contacto, historia, imágenes, etcétera, a través de su web: ¡El Buen Rollito! Efectivamente, todo un lujo asiático.

Jesús Lens, aún relamiéndose.

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Jazz Malí en El Caldero

El miércoles, al salir de la proyección y posterior debate de “Aquel no era yo”, de Esteban Crespo, nos fuimos con Clarissa a tomar unas cervezas. Y allí nos habló de El Caldero, un restaurante con jardín en el que el sábado habría un concierto de música del Malí.

Allá que nos fuimos, Pepe, Panchy y yo.

La comida, estupenda. Que ya hacía tiempo que no me metía yo un buen chuletón de buey, entre pecho y espalda.  (La carta también tiene una selección especialmente dedicada a las personas vegetarianas, que no solo de carne vive el hombre)

Pero lo mejor estaba por llegar.

 El Caldero Fargue

A eso de las cuatro y media de la tarde, comenzó a sonar la música. A las ocho, cuando nos fuimos, tras tres exuberantes pases, era posible que siguiera sonando, una vez se resolvió la cuestión del abastecimiento de hielo.

¡Qué razón tenías, Clarissa! El lugar es muy, muy especial! Las vistas desde el comedor y la decoración; espectaculares. Toda la zona exterior, una delicia. Y la música… ¡ay, la música!

Durante un buen rato, volví al Malí y a Senegal. Gracias a la kora y a la voz del músico senegalés que lideraba un grupo en que también tocaban nada menos que Eneko Alberdi a la guitarra, Joan Massana al bajo y Valentín Murillo a las flautas y vientos. Al batería no lo (re)conocí.

Y para muestra, dos piezas. Una, corta.

La segunda, más larga.

Y así fue pasando una tarde repleta de comida, cerveza, vino y vodkas, entre música, recuerdos de viajes, charlas interesantes, encuentros y planes.

Volveremos al Caldero, claro que sí.

Por cierto, Cuate, que me han hablado de un sitio por La Zubia que se llama “La Matanza” que… bueno, ya hablaremos.

Eso sí, esta mañana, durante la carrera Memorial Padre Marcelino, cuando los restos del buey aún mugían en mis tripas, me he acordado de determinados momentos de ayer.

Pero esa, claro, es otra historia.

Jesús Lens

Firma Twitter