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El género negro, heredero del realismo social

Aunque este despiece NO es el que abría el reportaje que publiqué en IDEAL el pasado domingo, viene bien para contextualizar el mundo de las letras negras y criminales en Granada.

 

A ver qué os parece como introducción:

Una de las novelas del célebre Michael Connelly comenzaba cuando Los Ángeles ardía por los cuatro costados como consecuencia del famoso caso de Rodney King. Y, en la costa este de los Estados Unidos, Dennis Lehane está tejiendo un impresionante fresco sobre la historia de la ciudad de Boston a partir de las andanzas de un policía muy poco convencional y nada conformista, en los años veinte en los que el anarquismo, la Idea, había prendido con fuerza en la joven nación norteamericana. ¿Se podría entender, en fin, el fin del sueño americano y el asesinato de Kennedy, sin las novelas de James Ellroy?

 Negra y Criminal Michael Connelly

Para saber cómo el PRI escamoteó unas elecciones al PRD, es imprescindible leer al escritor méxico-asturiano Paco Ignacio Taibo II y, si queremos entender qué supuso el período especial en Cuba, nada mejor que sumergirse en las sugerentes, ácidas y preclaras novelas de Leonardo Padura, Justo Vasco, Amir Valle o Lorenzo Lunar.

 Negra y Criminal Taibo

En Argentina, Guillermo Orsi y Raúl Argemí saben bien que, hasta hace poco, el héroe de una novela policíaca nunca podía ser, precisamente, un policía. Porque cualquier ciudadano de bien, al ver a un poli, se cruzaba de acera. Y los escritores nórdicos de novela negra son los que nos permiten atisbar la amargura que puede albergar el sueño de la socialdemocracia más moderna y sofisticada.

En España, autoras como Cristina Fallarás han ganado el Premio Hammett de Semana Negra con una novela como “Las niñas perdidas”, en la que narra una historia de pederastia que investigó como periodista, pero que solo pudo contar como novelista.

 Negra y Criminal Fallarás

Y es que, en nuestro país, el testigo de autores de cómo Benito Pérez Galdós o Pío Baroja lo han tomado autores que, como Manuel Vázquez Montalbán, nos contaron la transición en clave negra y criminal, a través de su personaje, Pepe Carvalho. O Mariano Sánchez Soler, que se ha hecho con el premio L’H Confidencial con “El asesinato de los marqueses de Urbina”, después de haber metido el escalpelo de su afilada pluma en temas como el de los neonazis en España o el de la trata de blancas.

Otro de los padres fundadores del género negro en España, Andréu Martín, ganó el premio Crims de Tinta con su novela “Sociedad Negra”, en la que las protagonistas son las tríadas de la mafia china que empiezan a extender sus tentáculos por Barcelona y otras grandes ciudades españolas.

 Negra y Criminal Andreu Martín

Y el lector que quiera saber, con precisión quirúrgica, cómo se lleva adelante una investigación policial, tendrá que leer obligatoriamente a Lorenzo Silva y su saga protagonizada por Bevilacqua y Chamorro, una pareja de Guardias Civiles que hacen de la naturalidad, la sencillez y la credibilidad su divisa por antonomasia.

 Negra y Criminal Silva

Sirvan estos ejemplos como muestra de que la literatura negra y criminal es la más y mejor conectada con la realidad que traen las páginas de los periódicos de cada día. Y no solo en la extinta sección de Sucesos, la Tinta Roja de la prensa sudamericana, por desgracia.

El lector que quiera comprender lo que hay más allá de los titulares de las noticias del día a día, cómo crece y se fomenta la corrupción y cómo se pudren algunos de los pilares básicos del estado del bienestar; tiene a su alcance un instrumento barato, asequible, cómodo y atractivo: la novela negra y criminal. La buena. La de calidad. La mejor. Que hay mucho subproducto por ahí pululando, apuntado a la moda del negro, tratando de engañar al personal.

En Twitter: @Jesus_Lens

¿Y los 20 de mayo de 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012… qué blogueé?

 

Caso cerrado, de César Girón, Premio Novela Negra Ciudad de Carmona

Me dio mucha alegría que Javier Ortega me propusiera formar parte del jurado que acaba de hacer público el fallo de la sexta edición del Premio de Novela Negra Ciudad de Carmona, convocado por la editorial andaluza Almuzara y que tantas alegrías nos ha dado en los últimos años.

Autores que también son amigos, como Amir Valle, Antonio Lozano, José Luis Muñoz o Guillermo Orsi se hicieron con el prestigioso galardón en alguna de sus anteriores ediciones. Precisamente fue en Carmona donde se estrechó mi amistad con Orsi, aquel año en que pasamos horas y horas hablando de literatura, de Argentina, España, economía, política…

Creo que he leído casi todos los Premios Ciudad de Carmona. Aunque me falta, paradójicamente, el del año pasado, de Ángel Remis-Saucedo, compañero jurado este año. Una laguna que pienso llenar más pronto que tarde.

Tres archivos digitales y cientos de páginas por leer. Y no mucho tiempo por delante. Pero sarna con gusto no pica y, tirando de iPad, nos atiborramos de mucha y buena literatura criminal. Tres novelas, tres pseudónimos, tres historias.

¿Fue casualidad? No lo sé. Pero me llevé un sobresalto cuando, al empezar a leer el tercer archivo (el concepto “manuscrito” ya es pura arqueología), me encontré con unas primeras referencias a Granada. Ya me había gustado el arranque, con un abogado como protagonista. Y con unos secundarios con presencia y fuerza en la narración. Y, además, ¡Granada!, negra y criminal.

Ahí me saltaron las alarmas. Recuerdo que paré en seco la lectura, me calcé las zapatillas y salí a correr. ¿No me estaría dejando influir por un cierto provincianismo lector, al discurrir los personajes por la Granada de finales de los sesenta, entre la Carrera del Darro, Plaza Nueva, el Rey Chico y algunos de sus bares y cafeterías?

Redoblé mis alarmas lectoras, al regresar a la lectura. Incluso volví a leer parte de lo leído… ¡y no! En absoluto. Para nada. La novela me estaba enganchando con toda justicia y lo mismo me habría gustado si aconteciera en Segovia o en Sebastopol. Aunque, desde luego, me gusta, me encanta que sea Granada el escenario de una historia que rezuma realismo a raudales. Por ejemplo, el momento en que IDEAL y su joven director, Melchor Sáiz Pardo, juegan un papel importante en la trama.

Y llegó el final de la lectura. Y la discusión y la votación. Y los nervios. Y el veredicto de un jurado que determinó que sí. Que la ganadora era “Caso cerrado”. Con todo merecimiento, pero sin desmerecer a las otras finalistas.

Un jurado que, en el acta, “valora especialmente la minuciosa y absorbente narración de un turbio suceso acaecido en la Granada de las postrimerías del franquismo, que revela el influjo de los poderes dominantes entonces, así como la sobresaliente evocación de la sociedad de la época en sus más variados perfiles. Asimismo, se pondera la figura del personaje central de la trama, un jurista comprometido, capaz de poner su conocimiento y tesón al servicio de causas poco lucrativas, erigiéndose así en símbolo de una solidaridad, hoy como entonces, tan necesaria.”

Una novela cuya “trama de la obra transcurre en los estertores de la dictadura franquista, en la que un afamado criminalista, Celso Costa, se encarga de la defensa de un cliente que se ha confesado culpable del homicidio de un hombre cuyo cadáver apareció bajo el bosque de la Alhambra. El imputado es un guardacoches tullido al que seguidamente se relaciona con la desaparición de una joven prostituta. A Celso le atrae la singularidad del acusado y acepta el defenderlo para saldar una antigua cuenta pendiente. Un caso que abarcará más de treinta años de su vida profesional que si consigue resolverlo, estará en condiciones de poner punto final a su brillante carrera jurídica.”

La sorpresa, la alegría, al abrir la plica y saber que el autor de la novela es César Girón, afamado abogado granadino con un profundo conocimiento no solo de su profesión, sino de la historia y la geografía granadinas, con especial atención a su historia negra y criminal, en la que es un auténtico especialista, como ha puesto de manifiesto en varias de sus publicaciones anteriores.

¡Enhorabuena a César y a la editorial Almuzara! Estoy seguro de que “Caso cerrado” tendrá el éxito que se merece y que será una novela que dará mucho, pero que mucho que hablar, al narrar una historia radicalmente basada en hechos reales. Unos hechos que, seguramente, incomodarán a más de uno…

Jesús jurado Lens

Notas para hablar de Género Negro

(Hoy, un texto sin elaborar ya que son las notas que voy a usar en una charla sobre género negro a la que me ha invitado Alejandro Pedregosa, que está haciendo un taller en la Biblioteca de Andalucía. ¡A ver cómo nos sale!)

Saludo, agradecimiento y disculpas por tener que salir zumbando ya que el concierto de Dave Holland & Pepe Habichuela no me lo pierdo.

Y entrar en materia señalando que, después, tengo una cita con la tele que no me pienso perder: el desenlace de “The killing”.

(Meter vídeo???)

Preguntar a la gente.

Y hablar de la televisión y de las series.

Godard: Ver cine te permite ir con la cabeza alta. Ver televisión te empequeñece.

¡Ya no hay que pedir perdón por ver la tele!

Hacer referencia a los tres tópicos:

- El mejor cine del siglo XXI se está haciendo en la televisión.

- Familias como los Soprano serían los protagonistas de los dramas de Shakespeare.

- Si Balzac o Dickens vivieran actualmente serían guionistas de la HBO o la AMC.

Hacer referencia a la anécdota de Al Gore y Los Soprano.

Y sacar a colación el nombre de David Simon, blandiendo el Babelia del pasado sábado.

Hablar de “The Corner” y “The Wire”

Y pasar a la literatura, comentando que “Homicidio” y “La esquina” están publicados en España.

Recordar La Sala de Guerra y la frase: “Que se joda el espectador medio”

Hablar de Semana Negra de este año y del encuentro con Dennis Lehane, posiblemente, el mejor escritor anglosajón del momento, sin etiquetas. (¿Vídeo?)

Y de su vinculación con la serie.

Y de otros guionistas de la misma como Richard Price o George Pelecanos, autores de novelas negras fantásticas.

Hablar de los repartos corales y de los personajes.

¿Qué personajes os gustan?

Recordar paradojas como que en México, un poli que no sea delincuente o corrupto no es creíble.

Repasar nombre sesenciales del Neo-Polar sudamericano, con Paco Ignacio Taibo II a la cabeza. Raúl Argemí y Ricardo Orsi. Leonardo Padura, Lorenzo Lunar o Amir Valle.

Hablar del ¿Quién? y el ¿Por qué?, recordando a Ken Bruen.

Y volver a los escenarios del crimen.

Hacer referencia a Alajandro Pedregosa y a su definición de esas pequeñas miserias, envidias y asquerosidades que nos corroen a los europeos.

Referencia a la sociología de la novela negra.

Y a cómo trata, siempre, los temas más actuales.

- Inmigración

- Medios de comunicación

- Corrupción

- ¡Y la crisis!

Hacer referencia a Petros Markaris y su última novela “Con el agua al cuello”

Hasta ahí (y a partir de ahí), confiar en la memoria, la imaginación y la improvisación.

Jesús noir Lens

Otros 17 de noviembre, seguro que escribimos con más orden: 2008, 2009 y 2010.

El agente protegido

Ustedes sabéis que yo lo admiro. Mucho. Y que la humillante derrota de los Lakers, este año, frente a Dallas, me dolió especialmente por él. Por el Máster Zen. Por Phil Jackson, también conocido como “El Señor de los Anillos”, el entrenador más laureado de la historia de la NBA y del baloncesto mundial.

Lo que quizá ustedes no sepáis es que Jackson tiene un rancho en Montana y que, en cuanto termina la temporada de baloncesto, huye de la agitada, cosmopolita y glamourosa Los Ángeles para refugiarse en el conocido como Territorio de los Hombres Libres.

Allí, cabalgando por las montañas de uno de los paisajes más impresionantes que en el mundo se pueden contemplar, Jackson podría haber coincidido, perfectamente, con David Crow, un misterioso y solitario vaquero que se ha instalado en un pequeño pueblo de las rocosas, sin que nadie sepa quién es ni de dónde ha salido.

Deborah y John, compañeros de trabajo, y Hooper, el dueño del rancho en que trabaja, sólo saben que David es un trabajador infatigable que no habla mucho y que vive en una cabaña a la que solo se puede acceder a caballo. O andando. Por una antigua senda india. Pero le tienen aprecio. Tanto como para invitarle a que participe en el rodeo que, el 4 de julio, se celebrará en el pueblo.

La primera parte de la novela de James Nava, recién publicada en España por la editorial Sniper Books, es un western clásico, al estilo de las mejores películas de John Ford, en las que el paisaje es un elemento más de una narración basada en la camaradería de los personajes.

Pero desde el principio, también, encontramos elementos distorsionadores, como si Sam Peckinpah quisiese tener su protagonismo en la historia. Porque, aunque los protagonistas monten a caballo, duerman al raso y beban ese café recién hecho en una hoguera, estamos en el siglo XXI. Y David arrastra tras de sí una especie de maldición: la fatwa que los integristas musulmanes de Afganistán han dictado contra él. Porque David es un ex agente de la CIA que, para escapar de la referida fatwa, se ha escondido en Montana. Y, sin embargo, nunca, ninguna tapadera es perfecta.

A través de una narración muy descriptiva, en la que los paisajes y el territorio de Montana tienen tanto protagonismo como los mismísimos personajes, James Nava nos hace avanzar a través de un western contemporáneo con toques de John Le Carré y John Forsyth.

Es cierto que la novela tiene muchos tópicos y lugares comunes. Pero no es menos cierto que, cuando un sábado a mediodía, en invierno, nos sentamos en el sofá para ver una película del Oeste, lo que queremos son tópicos y lugares comunes: cabalgadas, duelos a pistola, riscos, nieves, bosques, abetos y, por supuesto, el aroma del café recién hecho, al amanecer, después de haber dormido bajo las estrellas. Sensaciones que la mayoría de nosotros ya no somos capaces de disfrutar y que James Nava se encarga de reproducir, con toda su intensidad, en esta apreciable novela.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

Miércoles: cita obligatoria

A ver. Mis Estimados, mis Queridos Habibis, amigos, lectores, seguidores, etcétera. Este miércoles, 11 de mayo, a las 20 horas, en la Sala de Exposiciones de CajaGRANADA de Puerta Real, entre aviones, os quiero ver.

Porque estaremos acompañando a este hombre:

Manuel Villar Raso

Para hablar, entre otros, de este tema:

Con ocasión de la presentación de este libro:

Estaremos, junto a Manolo, el prodigio de hombre que es:

Jesús Conde

Y un servidor, tan centrado, al menos, como en esta charla:

El hombre que susurraba al oído de los loros

Y prometemos pasarlo así de bien.

We want you for the Presentation!

O más.

¡Animaos!

Y sí. Luego nos echamos unas birras y nos ponemos al cabo de la calle de nuestras vidas. Ya sabéis… ¡a ver si nos vemos!

Jesús esperante Lens

MARCHANDO

“El regreso” me suena a película sobre el Vietnam. Y, sin querer herir susceptibilidades (ya estamos con la jodienda de lo políticamente correcto), me veo en el espejo, escribiendo estas líneas (¿por qué cojones habrá un espejo frente al microescritorio de mi habitación?) y me veo no ya ojeroso y con el pelo arracimado y estropajoso, sino también hinchado y macilento, perjudicado, barbudo y horroroso.

Yo no sé si el saber ocupa lugar, pero los libros, desde luego, sí lo ocupan. Tengo que cerrar la maleta y no sé cómo hacerlo. Además, la lucidez no me acompaña a estas horas, aunque haya estado terminando de pulir un artículo y haya desayunado con ese tipo prodigioso, Raúl Argemí, uno de los mejores contadores de cuentos que he conocido. Argemí conseguiría que hasta el pronóstico del tiempo en televisión fuera algo exquisito y excitante, sin necesidad de que apareciera en pantalla alguna chica guapa y bien dotada por la naturaleza.

Antes había despedido a Paco Jurado, a Frankie, mi compañero de habitación de estos días. Cuando cerraba su maleta decía que parecía llevar en Gijón una eternidad. Y es cierto. Los días (y las noches) se viven tan intensamente que cada 24 horas parecen 48.

Me llevo de Semana Negra 2010 un puñado de tarjetas y un alijo de buenos propósitos y mejores intenciones. De leer, de escribir, de agitar, provocar y conseguir que la buena literatura de género tenga mayor visibilidad y mejor acogida. Para todo ello, el nacimiento de la Andalucía Connection va a ser capital. Ya lo veréis. Pronto. Muy pronto.

Por todo ello, necesitaremos vuestra complicidad. Ha llegado la hora de sacudirnos la modorra y convertirnos en militantes de una literatura de alta calidad, pero de alta tensión, también. Julio de 2010 va a ser importante. Muy importante.

Anoche, cenando en la Iglesiona, nuestras camareras amigas flipaban en colores escuchando el proyecto de novela-bomba que están preparando los integrantes de la Generación Torrezno: Biedma, Salem, Tristante y de Paz. Una barbaridad que se atragantará a más de uno. Y de una. Pero que dará que hablar. Hacía tiempo que no reía tanto y tan fuerte que estos días.

También hubo tiempo para escuchar hablar sobre literatura y corrupción. Y de debatir sobre si la moda vampírica y sueca está haciendo que el género derive del Negro al Rosa, en el peor sentido de la expresión.

Amigos, el tiempo se me echa encima. Tengo que publicar esto, desconectar el ordenata, terminar de empacar y empezar a repartir abrazos, besos y parabienes entre el montón de amigos que ahora se estarán empezando a desperezar y asomar por el Don Manuel. Aunque, conociéndome, fijo que termino despidiéndome a la francesa. Porque los tipos duros no bailan y, sin encima son altos, está muy feo que lloren en las despedidas. Así que, vaya desde aquí el abrazo que me gustaría daros a tantas y tantas personas maravillosas que convierten estos 10 días de Semana Negra en, posiblemente, los mejores del año.

PIT II, Paloma, Cristina, Marina, Marisa, Jorge Iván, Ángel, Rocío, Marta, Mauricio, Javi y todos los demás… un año más habéis hecho el milagro. Y ya van 23. No tenemos dudas de que, muy pronto, estaremos brindando, en las bodas de plata.

Para lo que necesitéis, aquí estamos. Porque esto es la Semana Negra y, desde Granada, sigue.

Jesús Lens, nostalgioso, aún antes de partir.

PD.- Para que vayáis tomando contacto con la Andalucía Connection, para saberlo todo sobre los premiados de esta edición de Semana Negra y, también, sobre las presentaciones que me tocó hacer de Guillermo Orsi ,  y Paco Jurado, pinchad ESTA, ESTA y ESTA reseñas…

COMIENZA EL FIN

La edición número 23 de la Semana Negra de Gijón reúne a una pléyade de autores andaluces adscritos a la literatura de género más variada y popular.


LA ANDALUCÍA CONNECTION ASALTA GIJÓN

Miedo dan. Cuando se juntan, los andaluces pueden provocar el pánico en Gijón. Y eso que el marco, la Semana Negra, no es propicio para gente timorata o asustadiza, precisamente. Pero en la edición del 2010 son tantos y tan distintos los autores andaluces congregados en el festival cultural más populoso de Europa que, sin duda, no pasan inadvertidos.

Más o menos así comenzará el reportaje que esperamos publicar en IDEAL el próximo lunes, cuando la Semana Negra de Gijón haya echado el cierre e, inevitablemente, todos estemos esperando la llegada y el comienzo de la edición número 24, aunque pueda parecer algo ansioso y desproporcionado.

Pero no lo es.

Como todos los miembros de la Andalucía Connection podrán acreditar: Nerea Riesco, Rafa Marín, Javi Márquez, Paco Jurado, Teo Palacios, Juan Ramón Biedma, Carmen Moreno o José Manuel Fajardo, lo que pasa en Semana Negra, el buen ambiente y la inyección de creatividad que supone, no ocurre en ningún otro lugar del mundo.

Quizá por eso, cuando pasadas las dos de la mañana salimos todos juntos del Don Manuel, tras disfrutar de una intensa tertulia, nos conjuramos para intentar mantener vivo este espíritu, una vez que hayamos vuelto a nuestra tierra.

Y ojalá que el reportaje que preparamos para IDEAL contribuya a ello.

Porque creemos en la novela de género. Popular. Y en la novela transgenérica. Creemos en una literatura divertida, apasionante y adictiva. Y de calidad, por supuesto. En ella creemos y a ella defenderemos.

¿Quién se une a la cruzada?

Y ahora, alimentemos el ego. Un poquito más. Porque, honestamente, creo que la presentación de “Benegas” nos salió muy bien a Paco y a mí. Fue divertida y, a la vez, ilustrativa. Creo que captamos la atención de la gente, que despertamos su curiosidad y, a la vez, que les hicimos pasar un buen rato.

Y es que Paco es mucho Paco.

Pero ya hablaremos otro día de este Room Mate que escribe desde el rencor y que, sin embargo, disfruta de la alegría de la fiesta como el que más.

Hoy me toca presentar a Guillermo Orsi. Otra enorme responsabilidad. Porque Orsi, además de ser un escritor brillante, grandioso… es un ser humano de talla excepcional.

Termino ya.

Que esto también empieza a terminarse. Y me invade la melancolía. Además, quiero buscar “A quemarropa”, el periódico oficial de Semana Negra, a ver si se publican los cuentos finalistas del Concurso de Relatos Policíacos de Semana Negra y al que un servidor mandó uno, en la esperanza de que gustara al jurado. Y ya ardo por saberlo.

La gente empieza a hablar de la vuelta, de los trenes, los buses y los aviones. Pero aún queda tela por cortar y no cejaremos. Para empezar, tenemos que destripar a Orsi y su “Ciudad Santa”, esta tarde. Si estáis por Gijón, venid. Si no, ¡espero que estéis con nosotros de pensamiento y palabra!

Jesús Lens, frente al principio del fin.

WHEN THE (BLACK) SAINTS GO MARCHING IN

Una Banda que se llama “Patrulla Dixie” no puede terminar un concierto sin tocar el célebre “Cuando los Santos marchan”, evidentemente y, vodka en mano (debí pedir bourbon), al son del clásico sureño de entre los clásicos, pensando en la serie “Treme”, empecé a pensar en mi particular santoral… y me salió todo negro, el muy cabrón.

Un santoral que, desde ayer, incorpora una nueva serie de figuras, para engrandecer el ánimo. Como Petros Markaris, que se reía a mandíbula batiente cuando le decía que a uno de mis portátiles le bauticé con el nombre de Jaritos, su célebre personaje de ficción.

¡Vaya comida, la que pudimos disfrutar en el Hotel Jovellanos! Sólo por esa densa fabada, ya merecía la pena estar aquí.

Después, mi room mate, Paco Jurado y un servidor, nos dedicamos a acosar a Markaris, como grupies a una estrella de rock. Pero es escritor griego era facilón. Y se dejaba. Intentar resumir en unas pocas líneas todo lo que hablamos con Markaris es misión imposible. Esa plática se merece un artículo en exclusiva, a lo que nos comprometemos firmemente. Un artículo que se llame algo así como “La literatura de la Crisis” y parte de cuyos argumentos usaré en la presentación de la novela de Guillermo Orsi, el próximo jueves.

La tertulia de ayer, en Semana Negra, versaba sobre la literatura de palabras, ideas o acción. Y fue muy entretenida, en el mejor sentido de la palabra. Ustedes-vosotros, que ya me vais conociendo, ¿con qué creéis que me alineo?

Fue entonces cuando Escalante, con su aspecto de noble patricio romano tomó la palabra para hablarnos de los más de setecientos atentados, tramas y complots que los EE.UU. diseñaron contra Fidel Castro. Y él sabe bien de qué habla, no en vano fue su jefe de seguridad durante algunos años. Algunos tan majestuosos como los dirigidos a que se le cayera hasta el último pelo de la barba o a que le diera un ataque de risa en alguna de sus comparecencias públicas, para minar su credibilidad. Complots que si aparecieran en una película de los Hermanos Marx diríamos eso de “la vin el Groucho, como se ha pasado”. Pero la CIA tiene estas cosas…

Había pensado marcharme temprano, ayer, del recinto de Semana Negra. Pero un paseo por las librerías Negra y Criminal y Noveno Arte me retuvo allí. Y un buen rato de charla con Laura, acerca de las cuitas laborales y editoriales de estos duros tiempos que corren nos condujeron a la presentación de “Buda Blues”, de Mario Mendoza, una de las novelas más intrigantes e interesantes, sobre el papel, de las que se han presentado en lo que va de Semana, con permiso de Gabriela Cabezón, por supuesto.

Y es que este año, a la vuelta de Semana Negra, me he reservado una semana sin compromisos, para devorar todo lo que estoy comprando estos días, para cuyo transporte necesitaré una nueva bolsa de viajes.

Comentaba Mario que, en el documental de Spike Lee sobre el Katrina y Nueva Orleans, apareció una pintada en la capital del jazz que rezaba: “Thank you, Katrina”.

Una pintada absolutamente demencial, milenarista y primitivista, apocalíptica y abisal. ¿Vamos hacia el fin del mundo? Hay teorías según las cuáles sólo así se puede entender el triunfo de España en el Mundial, al calor y al color de la Roja, como el auténtico baño de sangre que está por venir…

La crisis, la victoria de la Roja y el horizonte del 21 de diciembre de 2012 lo mismo nos sitúan ante un futuro inmediato en el que libros como “Buda Blues” y películas como “Seven”, personajes como el monstruo de Hannibal Lecter y la masiva presencia de autores andaluces en Semana Negra no son sino inequívocas señales de que, efectivamente, el final está cerca…

A ritmo de jazz caliente, desde Nueva Orleans, pasando por Gijón, con el dixie como bandera, iremos recordando a todo ese Santoral negro y criminal que por aquí viene desfilando… Oh when the saints go marching in!

Al menos, lo habremos pasado de poca madre, en este Quilombo de vida…

Jesús Lens, apocalíptico, pero integrado.

PD.- Para saber más, hay que pinchar AQUÍ para leer a Carmen y AQUÍ para leer a Laura.

GIJÓN, SWEET HOME

Hagamos una ficha. Al estilo policial. Corta y escueta, pero lo más completa posible.

Llegamos a Gijón, sweet home, tras el proverbialmente largo, pero intenso, periplo en el Tren Negro (del que ya anticipamos AQUÍ, charlando con algunos autores). La víspera, o sea, el jueves por la tarde, tuvimos una primera aproximación a las populosas tertulias de Semana Negra, en la que se habló sobre el porqué escribimos novelas y cuentos encuadrados en géneros puramente populares, como el negro, el histórico, el fantástico o el de Ciencia Ficción.

Me voy a quedar con una de las respuestas que más me impresionaron. Francisco José Jurado dijo que, además de escribir novela negra para publicar cosas que, si las escribiera en la prensa le llevarían a la cárcel, lo hacía por rencor. Y punto. Sin más explicaciones.

Por rencor.

Es verdad que Cristina Fallarás ya había hablado de la muerte y que escritores y periodistas mexicanos y argentinos nos habían metido la peste en el canuto con las truculencias con que se desayunan a diario. Cierto es.

Pero… por rencor…

Y es que yo tengo que presentar “Benegas”, de un tal Francisco José Jurado, el próximo miércoles…

Por rencor…

En el Tren Negro, venciendo el sueño y la modorra, me fui al vagón cafetería, habilitado como espacio para las ruedas de prensa y, también, como Vagón del Fumador. Además, era el único refrigerado por el aire acondicionado, de forma que el viaje se convirtió en una letal disyuntiva: morir por asfixia calorífica en un vagón de aire descontaminado o morir por asfixia en la refrigerada Cámara de Gas del Tren Negro, que no veáis cómo fuman estos escritores negros y criminales. Y la prensa canalla, que también le pega al cigarro cosa mala, jejeje.

Durante el viaje me enteré de que Juan Bas, el Maestro de los Microdiálogos, va a poner en marcha un pedazo de Festival del Humor en Bilbao (a ver si Bas, erudito en esto de las risas, me lee este cuento y le resulta cachondete, cuando menos…) y que Carlos Salem ya tiene nueva novela, calentita, calentita.

Aproveché para pegar la oreja en una entrevista que le hacían a Guillermo Orsi, cuya “Ciudad Santa”, finalista del Hammett presento el próximo jueves y aproveché para conocer a nuevas gentes y re-conocer a viejos amigos.

Y llegamos a Gijón, sweet home, la ciudad a la que no nos cansamos de llegar. Y nos esperaban tres manifestaciones, al acompañarnos en el último del recorrido el Presidente de Asturias. Y los empleados de Chupa Chups, además de pegarle la bronca a los políticos, nos la pegaron a nosotros. Que si niños ricos, de papá y estómagos agradecidos. Seguramente, esta gente no sabe las penurias que pasa cualquiera de nosotros para sacarle rendimiento a la literatura y que, la mayoría, tenemos que pluriemplearnos para, además de comer, poder escribir.

Pero la clase obrera es así. Y así vamos, claro. Divide y vencerás. ¿Nos suena?

Más sorpresas: cuando llegamos al hotel Pathos, mi alojamiento en Gijón desde que voy viniendo a Semana Negra, me entero de que mi compañero de habitación es… Francisco José Jurado.

¡El rencor!

Y sí. Ya hemos pasado nuestra primera noche juntos. Y sí. Aquí estoy, apurando estas primeras líneas antes de tomar la primera caña del día. Entreteniéndome más de la cuenta.

Hubo croquetas, muchas, muchas croquetas… el abrazo de/a Paco Camarasa, la guasa con Javier Márquez (su Orfeo lo reseñamos AQUÍ) y el resto la Andalucía Connection, las risas con Nerea Riesco, el primer vodka en la terraza del Don Manuel… pero esto se me va de las manos.

Corto y cierro. Momentáneamente.

Y, recordad, muy, muy conradiano… el rencor. El rencor.

Jesús Lens, desde Gijón, sweet home.

¡LEE!, ACONSEJAN LOS AUTORES DE LA SEMANA NEGRA

Amigos, hoy estoy muy contento. Los periódicos del grupo Vocento publican ESTE reportaje, que reproducimos a continuación. A ver si os gusta.

La Semana Negra del año 2010, que ya cumple su vigésimo tercera edición, se pone en marcha el día 9 de julio, desde la estación madrileña de Chamartín, con un nutrido grupo de escritores, periodistas, críticos y aficionados al género negro y criminal abordando ese famoso Tren Negro que les conducirá a Gijón, convertida durante diez días en la capital oficiosa de las letras policíacas internacionales.

Pero no sólo de asesinos, policías, ladrones y corruptos literarios vive Gijón estos días. Hace años que la Semana Negra amplió sus horizontes, para albergar a lo más granado de otros géneros de la literatura popular, como la novela histórica o la ciencia ficción. Además, para dar fe de la amplitud temática de uno de los encuentros culturales más populosos de Europa, las exposiciones que se podrán disfrutar este año van de los originales del famoso cómic “100 balas” a los soldaditos de plomo, el Fotoperiodismo y una selección de piezas arqueológicas mexicanas, con la colaboración del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México.

Diez días de presentaciones, tertulias, charlas y mesas redondas esperan a los autores y a los lectores, en un marco desenfadado y accesible en el que los aficionados a la literatura están más cerca que nunca de sus escritores de cabecera. Diez días en que también habrá tiempo y lugar para disfrutar de conciertos, cine, recitales de poesía, proyecciones multimedia de reportajes de fotoperiodismo, concursos de gastronomía y un etcétera tan largo como el lector sea capaz de imaginar. Porque Semana Negra es absolutamente inabarcable. Eso sí. Con la palabra como piedra angular de un tinglado que atrae a miles y miles de visitantes cada año.

En este marco, hemos querido saber qué leen los escritores que, este año, participan en Semana Negra. Tras el fenómeno Larsson, que el pasado verano tiñó de negro las playas de toda España gracias a la apasionante historia de la singular Lisbeth Salander, ¿qué nos recomiendan los autores para este verano? Y, trascendiendo la inmediatez y las novedades de un mercado editorial a toda máquina, ¿qué libro no podría faltar en su biblioteca, sin que ésta corriera el riesgo de venirse abajo?

Empecemos por el conocido como Jefe de la Banda, el astur-mexicano Paco Ignacio Taibo II, director de Semana Negra y principal culpable de que lo viene pasando en Gijón en los últimos veintitrés años. Para el verano, su recomendación es “El humo en la botella”, de Juan Ramón Biedma, publicada por la editorial Salto de Página. Una novela protagonizada por un grupo de locos que, en una Sevilla pesadillesca, intenta organizar un secuestro demencial. Y como clásico imprescindible, PIT II también elige a un latino: “Conversación en la catedral”, de Mario Vargas Llosa.

Otro clásico de las letras negras, Lorenzo Silva, se muestra más ecléctico, fiel al espíritu mestizo de Semana Negra. Nos recomienda “Lausana”, de Antonio Soler, “una novela intimista, protagonizada por una mujer, de una hondura extraordinaria y magistralmente escrita, para compone un excepcional retrato femenino”. Y como clásico, uno muy apropiado para la ocasión, por los colores que tiñen su título: “Rojo y Negro”, de Stendhal.

De los más veteranos nos vamos a uno de los autores noveles en Semana Negra. El cordobés Francisco José Jurado señala “El poder del perro”, de Don Winslow, como el título del verano. Una novela que se desarrolla en la frontera entre los Estados Unidos y México, poniendo el acento en la llamada Guerra contra las Drogas que ya se ha cobrado la brutal cifra de más de 20.000 muertos. Una novela que, como señala Jurado, “se adelanta a la tragedia que actualmente vive esa peligrosa línea que separa el primer mundo del tercero; porque nos anticipa el feo porvenir que ya despunta en el horizonte. Además, porque tiene una labor de documentación, una urdimbre en su estructura y un trabajo literario que deben ser destacados”.

Como clásico imprescindible, “Cosecha roja”. Aunque no sea el título más conocido de Dashiell Hammett, “para un escritor de novela negra es un libro iniciático, por cuanto pone las bases y la estructura de eso que damos en llamar “novela negra actual”, en especial, al remarcar las aristas sociales que hacen posible la comisión de un delito”. Efectivamente, el escritor norteamericano es uno de los pilares esenciales sobre los que se asienta el género y títulos como “La llave de cristal” o “El halcón maltés” forman parte de la historia de la Literatura, con mayúsculas. No es de extrañar, por tanto, que la Asociación Internacional de Escritores Policíacos bautizara con su nombre al Premio más importante de las letras negras escritas y publicadas originalmente en castellano: el Premio Hammett que se falla, precisamente, durante la Semana Negra.

Fernando Marías, reciente ganador del prestigioso Premio Primavera, cambia de tercio en sus recomendaciones. Para este verano nos recomienda un libro de viajes: “Asturias para Vera”, de Ricardo Menéndez Salmón, publicado por Imagine ediciones y galardonado con Premio Llanes de Viajes 2010, “porque da la vuelta por completo al concepto de literatura de viajes”. Y como libro capital de su biblioteca, “Frankenstein”, de Mary Shelley, “porque contiene todos los temas (o casi), todos los géneros (o casi), y todas las historias (o casi)”. ¡Casi nada!

El multipremiado escritor argentino afincado en Barcelona Raúl Argemí, por su parte, se muestra contundente, claro y diáfano en sus recomendaciones: “Homer y Langley”, de E. L. Doctorow, en la que se cuenta la historia de dos excéntricos hermanos aquejados de un brutal síndrome de Diógenes. Y, como lectura obligatoria, “Moby Dick”, de Melville.

El hispano argentino Carlos Salem, finalista este año del mencionado Premio Hammett con su imprescindible “Pero sigo siendo el rey”, se decanta para este verano, también, por “El humo en la botella”, de Juan Ramón Biedma. Y ello “porque resulta inquietante lo que plantea y no es cuestión de pasarse el verano leyendo libros sobre vampiros castos y otras chorradas. El que quiera algo que asuste de verdad, que lea a Biedma”. Y como Imprescindible, “El Largo Adiós” de Raymond Chandler, otro de los pilares básicos del género, al considerarla “una gran novela, de esas que no pasan y mejora cada vez que la lees de nuevo”.

Otro de los finalistas del Premio Hammett de este año, el argentino Guillermo Orsi, habla como lector. Y nos dice lo siguiente: “de Carlos Salem -de quien sólo he leído una novela y no creo vivir lo suficiente como para leer todo lo que escribe- recomiendo “Matar y guardar la ropa”. Imaginación, diversión y profundidad en una trama que tiene más de una vuelta de tuerca y sale más que airosa, con una prosa siempre cuidada y de grata lectura. También y pese a que no le he terminado de leer -nunca termino de leer lo suficiente al genial Juan Ramón Biedma: “El humo en la botella”.

Por cuanto a los Imprescindibles, Orsi también se decanta por los clásicos sudamericanos, Cortázar, Vargas Llosa, Benedetti, Roa Bastos, Rulfo… “y tantos, claro, que ayudan a empezar desde abajo, como cadetes de oficina, el duro y apasionante oficio de la literatura”.

Cambiando de tercio, le preguntamos a Paco Camarasa, librero y activista literario que, desde su librería “Negra y Criminal”, conecta La Barceloneta con el resto del orbe literario. Comenzando por su clásico de referencia, Camarasa también de decanta por “Cosecha roja”, de Hammett. Sus razones: “Porque fue el primer libro policíaco que al terminarlo, lo cerré, miré la portada y me dije: esto es otra cosa, esto es lo que me gusta.” Y como recomendación para estos meses, otro clásico, recién reeditado por Seix Barral: “Triste, solitario y final”, de Osvaldo Soriano. Una fantástica novela crepuscular en la que Raymond Chandler se da la mano con el Gordo y el Flaco y cuya exquisita literatura está a la altura de uno de los títulos más evocadores que se pueden imaginar.

Como el lector habrá podido comprobar, hay títulos que se repiten, clásicos indiscutibles y recomendaciones que pueden sorprender al más pintado. Es lo bueno de la literatura: siempre hay un libro adecuado para cada persona y para cada situación. Y ahora… ¡a leer!

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.