Hace ya unos cuantos días que os hablaba por aquí del Extratonauta, que el 28 de marzo traerá a La Industrial Copera (Granada) a la creme de la creme: Nacho Vegas, Lori Meyers, El Columpio Asesino, Elastic Band y Mama Baker. Hablé de los cuatro primeros, pero dejé para otro momento contaros algo de Mama Baker. Voy a intentarlo.

Digo que voy a intentarlo, porque no es fácil contaros la historia de uno de los mejores grupos que ha habido en este país, también de uno de los que peor fortuna han tenido. No es fácil porque es hablar de mis amigos, de nuestros inicios en la música y de muchos años en que compartimos subidas y bajadas.
Me ha llevado unas líneas (no soy muy bueno resumiendo cuando hay tantas cosas que decir), y al verlo ahora, después de haberlo escrito anoche, me parece más bien una carta para ellos, por lo personal, pero, por si a alguien le interesa, aquí reproduzco lo dicho:
En 1988 coincidimos en el Instituto Mariana Pineda. En mi clase estaban casi todos los que formaron La Banda de Ma Baker: Dani Herrera, Migue Haro, Nani Castañeda y Antonio Toledo (al que en adelante me referiré como “El Negro”, porque no se llamarlo de otra forma). Sólo faltaba Pedro Haro, que también estaba en el Instituto, pero era un par de años mayor.
Inicialmente a mí me parecían todos unos chorizacos del Zaidin (barrio de Granada de clase obrera, que se decía antes, sin Alhambra “ni pollas”, pero con malafollá y currantes). Yo también era del Zaidin, pero del Zaidin más externo, por entendernos (lo entiende quien entienda el concepto “Zaidín Profundo”). Me escandalizaba porque estos condiscípulos míos un día se dedicaban a insultar al profesor de Música, al día siguiente se emborrachaban en clase (y el pobre del profesor de Música era el que tenía la desdicha de descubrirlos), al otro se escapaban por la ventana…. Maleducados, con acné, con muletas, descarados, agresivos, borrachuzos… pero más listos que el hambre… Ni yo les interesé a ellos, ni ellos a mí….
El caso es que por la misma época en que me entraron agudas fiebres musicales gracias a las cassettes de Pepito Vida (The Sonics, The Kinks, The Jam, The Who, The Ramones, Love, The Fuzztones, Sonic Youth, Dinosaur Jr, Pixies, The Smiths…. gracias por educarnos, Pepito….) esta pandilla de tíos de barrio también estaban en plena efervescencia rockera adolescente. Al principio casi todos eran pseudos-rockers (Nani no, él era aspirante a pijo), con tupé y boogies, fumando con el pitillo en la comisura, en plan Brando de la Avenida de Dilar, pero los Pixies les hicieron quemar la chupa de cuero y pasó lo que pasó.
Lo que pasó fue que todos empezaron a la vez a montar grupos. The Teobaldos, luego Los Cuervos, y por otro lado Gasto Público. El caso es que, como eran grupos virtuales (el batería no tenía batería, el guitarra no había tocado nunca la guitarra), se fusionaron de manera pragmática dejando sólo a los que tenían instrumentos y unas pequeñas nociones de cómo castigarlos. De entre los quedaron sin plaza cabe destacar al Bena y al Charlie. Que, generosamente, en lugar de mosquearse se convirtieron en ideólogos y acompañantes.
Desde el principio tuvieron algo especial, y en Granada fueron un fenómeno desde su primer concierto. Yo asistí como testigo directo de todo: mis reticencias iniciales hacia estos vándalos se transformaron rápido en persecución. Éramos ya amigos, pero yo era su sombra. Me iba a todos sus ensayos, estuve en casi todos sus conciertos, en sus grabaciones… Iba de roadie, que entonces se decía “pipa” (y con mucho orgullo, oiga), y los ayudaba a llevar los trastos en mi Simca, les pasé las primeras canciones que hice, y pronto necesité de forma imperiosa tener un grupo, y Migue y Nani se prestaron a darme el capricho, porque nos entendíamos muy bien. Esa es otra historia. Sólo quiero añadir que, en ese proceso me hice amigo de los cinco para toda la vida, y pude sentirme parte de algo, después de muchos años bastante solo y tristón. Sin ellos y La Banda de Ma Baker me hubiera quedado atrapado mentalmente en una preadolescencia muy fea. Gracias compadres.

El fiel pipa en acción y los artistas antes de tocar en la mítica Revolver (Madrid)
Mama Baker eran al principio La Banda de Ma Baker. Sus primeras maquetas son un tesoro: no tenían prejuicios. Tan pronto hacían un country de pacotilla como un diamante que aún hoy deslumbra (lo saben quienes conocieran “Agua Bendita”, “Hay algo que me vigila” o “Escarbando”) aunque a la vez te llevaran a un agujero oscuro y complicado que te transportaba a zonas incómodas del subconsciente (esas eran mis favoritas). Los hermanos Haro trenzaban las guitarras y se ponían de espaldas a acoplar contra los amplis (una osadía para los jerarcas del rock granadino de los 80, que aún reinaban), estaban más rellenos y menos estilosos que ahora, pero yo no me cansaba de verlos y de aprenderme sus arreglos imposibles (por surrealistas), ya eran unas figuras; el Negro siempre tuvo talento natural para tocar el bajo, más que cualquiera, sin darse nunca importancia, aunque la tenía, y mucha. Nani era una mala bestia y un letrista de mucho talento, y Dani aparte de voz tenía eso que se llama presencia y que no se aprende en ningún sitio, y que tiene que ver con transmitir cierto aire de locura. Perfectos no eran, claro, y por separado ni uno de ellos te podría tocar y cantar una canción él sólo. Pero eran un grupo, un engranaje.
Arrasaron en los concursos de maquetas de la época. Los Lagartija Nick, que ensayaban en el mismo sitio putrefacto, pegaban la oreja literalmente a la puerta del local de los Ma Baker y años después confesaron haber tomado ideas de las guitarras de los Haro en el “Inercia”, cosa que es mejor que no supiéramos hasta años después, porque en su momento nos hubiera dado un infarto de la emoción. Los quería el público, el menos cultivado y también los más modernos de Graná (luego alguno habrá renegado, pero bien que flipaban en su momento, yo los he visto con estos ojos que se comerá la tierra…). Para el pueblo y para la nobleza. Todo el mundo quería apadrinarlos. Les salieron más padrinos de la cuenta, la verdad. Hay gente idealista, que ama la música y que intenta vivir de ella, con buena voluntad, pero hay también buscavidas chunguísimos aprovechándose de la ilusión, del talento y de la ignorancia de los músicos. Que Zeus los castigue con su rayo inclemente.
Aquello era imparable: eran una mezcla extraña, como si Alaska fuera la cantante de los Pixies, pero tuvieran la energía y el descaro de The Clash. Por decir algo. Sonaban raros. En el escenario a veces (las menos) hacían conciertos desastrosos, pero cuando eran buenos, eran los mejores.
Sus inicios culminaron al ganar el concurso nacional Oviedo Múltiple. Parecía que habíamos ganado el gordo de la lotería. Y precisamente lo que pasó fue lo contrario. Porque dieron con los primeros capullos que jodieron una carrera que podía haber sido muy grande. Boomerang Discos y Subterfuge.
Lo bueno es que grabaron “Lunar”, un disco que sigue atrapándote cuando lo oyes. Se grabó entero de madrugada, por nuestro amigo Jass, en sesiones de 12 de la noche a 8 de la mañana. Algo de eso hay en el disco, que pese a los pocos medios y el tiempo record en que se grabó, suena grande, suena diferente, suena bien-mal (que es como suenan muchas veces los discos con personalidad), suena marciano, pero a la vez es fácil, no necesita estudios previos (“Cuando te vi”, “Azul”, “Estrella-cometa”, “Lou”… menudos TEMAZOS). Luego hicieron “El Mar de la Intranquilidad”, para mi gusto no tan completo como el primero, pero con algunas de las mejores canciones de su repertorio, como “María” o “Cosas”, o la freakada de “Rimini Beach”. Perdieron frescura y emergencia, ganaron profundidad y riqueza, siempre demostraron una imaginación poco corriente por estos lares.
En fin, el caso es que coincidieron tres cosas, creo. Por una tuvieron mala suerte con las compañías con las que trabajaron. Por otra que salieron poco a tocar por ahí, no giraron mucho. Posiblemente también por razones ajenas a ellos. Y por otra, supongo que el despegue de Niños Mutantes pudo perjudicarles. Quiero pensar que no, porque me sentiría culpable. Ya hubo algún músico granadino muy conocido que les dijo que se dejaran de gilipolleces y se centraran en los Mama Baker, que eran los que valían. Y seguramente tenía razón, yo siempre sentí complejo de inferioridad con ellos, y no lo digo por quedar bien. Ellos lo saben. Les he dado tanto la paliza para cantar con ellos, para grabar alguna guitarra… La brasa que le he dado a los Ma Baker sólo la saben ellos, y se la puede imaginar San Lorenzo el que murió en la parrilla.
El caso es que les hicieron perder la ilusión, que es fundamental para tener un grupo cuando no eres de los pocos que consiguen vivir de esto. Tuvieron un revulsivo cuando Tacho entró en el grupo con más ganas que nadie, después de haber sido un ídolo para ellos en los tambores de 091 (y pasó a ser otro amigo). Pero fueron matando al bicho.

Aquí están todos los MMB de ayer y de hoy, en su despedida en La Copera. Menuda noche.
El bicho murió por todo lo alto, en La Copera, hace tres años, si no me equivoco, con despedida oficial, en lo que me pareció una decisión dificilísima, por lo emotivo, hay que echarle valor. Les he regañado porque uno no se despide oficialmente para luego volver. Pero a tomar por culo el protocolo, yo el día 28 de marzo voy a ir a rendirles pleitesía, a echar una lagrimica y decirles que han sido, son y serán muy grandes.
Si has leído hasta aquí ya sabes cuánto los quiero, pero por una vez confía en mí y si no los conoces escúchalos: www.myspace.com/mmbmamabaker