Cómo abordar la primera resaca de los hijos

 

Buenas, soy Emilio Calatayud. Feliz 2018. Os deseo que, como mínimo, nos quedemos como estamos. Seguramente, muchos padres habrán pasado esta Nochevieja por el trance de autorizar a los hijos que salieran de fiesta por primera vez. O sea, que no habrán dormido nada, los padres, quiero decir (y los hijos tampoco).

Aquí van una serie de recomendaciones para abordar la primera resaca de los hijos. No os garantizo que sirvan para nada, pero menos da una piedra

  1. Lo primero y fundamental es que os deis cuenta de que, a partir de ahora, vais a pasar muchas noches en blanco. Es lo que os espera, así que lo mejor es que lo asumáis cuanto antes. Cuantas menos irritaciones, mejor. Y el que sepa rezar que rece, y el que no, que invoque las energías positivas. Además, los hijos dan muchas satisfacciones. Eso dicen…
  2. Hablar con los hijos cuando acaban de llegar de juerga no sirve de nada. En esos momentos, bien sea porque han bebido o porque están cansados (o ambas cosas a la vez), esas conversaciones de pasillo no sirven de nada. El niño está deseando meterse en la cama y vosotros estáis en pijama, que es algo que os resta autoridad. Eso sí podéis revisar y oler sus ropas para calmar un poco los nervios.
  3. Una vez que se levanten, cuando la resaca esté en todo lo alto, es el mejor momento para pedirle explicaciones y detalles. Se mostrarán irritables, pero no importa. Es el momento de vengarse del miedo que has pasado esperando a que volviera. Igual no os cuentan nada interesante y responden con monosílabos, pero no hay cosa que les fastidie más que un interrogatorio tras haberse estrenado como noctámbulos. Donde las dan las toman.

 

Deja un comentario