Presuntos abusos sexuales en un concurso televisivo, cuando el delito se convierte en espectáculo

 

Buenas, soy Emilio Calatayud. Una de las noticias más comentadas en las últimas horas es la presunta comisión de un delito de abusos sexuales en un concurso de televisión. No diré nada sobre ese asunto concreto, porque parece que ya está siendo investigado por las fuerzas de seguridad. Ya veremos. No es la primera vez que ocurre y supongo que no será la última, porque, en un intento de que todos los aspectos de la realidad sean un show, estamos traspasando todas las fronteras: las del buen gusto, las de la educación y hasta la del delito… Supongo que tendrá que ver con la competencia que suponen las redes sociales, pero, de un tiempo a esta parte, el delito se ha convertido en un espectáculo. De hecho, muchos delincuentes son detenidos por la sencilla razón de que retransmiten sus fechorías a través de Internet. Pues la televisión, se supone que para no perder mercado, está acercándose a esas prácticas. En este sentido, hay que apelar a la ética de los profesionales. No todo vale para hacer negocio. Y que no me digan eso de que la libertad está en cambiar de canal. Cambiamos de canal, vale, pero también podemos criticar, digo yo.

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