¿Salvaguardar la intimidad? Pero si los de los móviles saben ya más sobre mí que yo mismo

Buenas, soy Emilio Calatayud. Vivimos en una sociedad de extremos: por un lado, hay que salvaguardar la intimidad de las personas y por otro, esa intimidad está al alcance de cualquiera; por un lado, nuestros hijos no nos dejan entrar en su habitación -que es nuestra habitación, porque la hemos pagado, o la estamos pagando, nosotros- para que no perturbemos su intimidad y por otro, ‘vendemos’ nuestras vidas en Internet y las redes sociales. ¿Salvaguardar la intimidad? ¿Eso como se hace? ¿Cómo es posible que mi número de teléfono lo tenga cualquiera y ese cualquiera me llame a cualquier hora para venderme cualquier cosa? No sé si somos conscientes de lo que estamos haciendo con nuestras vidas. Los de Google, los móviles y todo eso saben ya más sobre mí que yo mismo. Dices que sí a algo sin darte cuenta con el teléfono y ya saben que te gusta la cerveza tal y las tapa cual. No estamos quedando sin intimidad. Y nos pesará.

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