“Mis hijos no han pasado por un juzgado, pero podrían haber pasado”

 

Hace ya algunos días, los diarios del Grupo Joly publicaron una entrevista con motivo de la publicación del nuevo libro de don Emilio, ‘Buenas, soy Emilio Calatayud y voy a hablarles…’ (editorial Alienta-Planeta).  Aquí os dejamos un fragmento de esa charla. El juez dice, entre otras cosas, que sus dos hijos no han tenido encontronazos con la justicia, pero admite que podrían haberlos tenido. O sea, que su familia es como cualquier otra. Nadie está libre de tener problemas con la descendencia. La ‘preguntadora’ es la periodista del periódico Granada Hoy Yenalia Huertas, una buena amiga y una excelente profesional. Esperamos que sea de vuestro interés.

-¿Qué se va a encontrar el lector en sus páginas que no haya leído antes?

-Una parte muy personal, pues entendíamos que el nuevo lector no tiene por qué conocer al personaje, al juez que habla en los anteriores. En esa parte cuento la enfermedad de mi mujer; su fallecimiento; el tiempo, como se suele decir, de luto; y el volver a reiniciarse después de una época muy dura. Luego ya actualizo la problemática que vivo en el juzgado todos los días y añado opiniones sobre la situación actual del país, la política o la crisis. Es un libro fundamentalmente dirigido a los padres.

-¿Por qué hacer público el cáncer de su mujer?

-A mí me ha servido mucho porque es una especie de terapia. He estado 32 años con mi mujer (30 años y medio casado y otros dos o tres de novietes; o sea, toda mi vida) y me ha venido bien soltar lo que he sentido en esos momentos. No sólo lo he hecho por los demás, sino por mí, porque expresar lo que sientes te ayuda un poco a pasar página. La vida sigue y hay que tirar para adelante.

-Tiene dos hijos.

-Sí, tengo dos.

-¿Y le han dado algún problema?

-¡Claro! ¡Y me siguen dando! Ya sabe eso de que los problemas de los hijos te los quitas cuando te mueres. Pero, vamos, son buenos chicos, no me quejo. Nos hemos ayudado mutuamente en este tiempo… Ha sido una forma más de ver que la familia está unida.

-¿Pasar por el juzgado no habrán pasado?

-¡No! Pero podían haber pasado.

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