Demasiado, demasiado pronto

El pasado domingo, un coche en el que viajaban cuatro jóvenes se despeñó en Sierra Nevada. Murieron un chaval de 19 años y una adolescente de solo 16. Esta última residía en un centro de protección de menores de Granada. La vida nunca había sido amable con ella. Le habían pasado demasiadas cosas malas y demasiado pronto. Su padre, un hombre con serios problemas de todo tipo, había fallecido y un hermano de 18 años, también. Se mató en un accidente de tráfico. Como ella ahora.

La familia acabó por romperse y la administración se hizo cargo de la chiquilla.  Era como si le persiguiera una especie de maldición. Era rebelde y solía escaparse con frecuencia del centro de protección. Iba y venía. Cuando murió, estaba en medio de una de esas fugas. Su madre es vecina de la localidad granadina de Salobreña y este próximo lunes está previsto que la echen de casa, que la desahucien. Nadie, en ningún sitio, debería sufrir tanto.

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