Con Pedro basta
Flamenco Viene del Sur alcanzó su penúltima fecha en Granada con la presencia de Pedro Sierra en las tablas del Teatro Alhambra. La cita con el catalán, afincado en Sevilla, llevó el título ‘Tres movimientos, tres puñales’ y vino a constituir una reivindicación del legado mas ortodoxo de la bajañí, ya sea como solista o siendo acompañada por cante y baile. Nunca al revés.
Guitarrista, compositor de obras flamencas, autor de tres discos solistas, productor y colaborador en una infinidad de trabajos de artistas como Carmen Linares, El Potito o Morenito de Íllora, Pedro Sierra ha logrado una de las más sutiles concepciones abiertas del flamenco en base a sonidos de honda condición flamenca, con un toque preciso y refinado. Quizás por este motivo los aficionados a las seis cuerdas hubiesemos preferido disfrutar de un recital de toque solista. El problema es que este formato no termina de vender entradas y parece que, por una cosa u otra, siempre tiene que haber baile y cante.
Antes de que todo se difuminara, por las idas y venidas de La Tobala junto a sus coristas, Sierra dejó cuatro toques - rondeña, bulería, farruca y granaína - donde se apreció que se puede ser contemporáneo sin olvidar el legado de Escudero. Arpegiando y tremolando a la vez o llevando la primera y la sexta hacia caminos poco explorados por los tocaores arrancó aplausos entre los entendidos. Al cante de su señora por tientos-tangos acompañó con respeto y aprovechando los espacios para seguir dejando falsetas de mérito. La Tobala, con un vestido que no le permitió darse una patada a su aire, sigue teniendo mucha planta y afinación pero igualmente sigue sin romper en ningún momento. Junto al matrimonio un cuarteto de jóvenes fuera de programa resultaron voluntariosos a los coros pero faltos de tablas. Un aprobado bajo que mejoraron, sobre todo Cristina Tobal, con letrillas en el fin de fiesta.